lunes, 25 de abril de 2016

REFLEXIONES SOBRE EL MARXISMO (X)


El debate sobre la posición del BUND en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso,, se extendió durante cuatro sesiones del Segundo Congreso del POSDR, en Bruselas. Como vimos en la nota anterior, este punto implicaba una toma de posición sobre la organización del Partido que era, en realidad, el problema de fondo y el motivo de las discrepancias del BUND.  Vladimir I. Lenin, en su carácter de Miembro Informante de la Comisión de Organización del Congreso, había comenzado su informe sobre este punto, el día 4, pero fue interrumpido por el jefe de la delegación del BUND (“Unión de Trabajadores Judíos de Lituania, Polonia y Rusia”), Mijai Liber, que planteó que la posición del BUND en el Partido fuera considerada primero. Este planteo fue aceptado por el el Congreso que modificó la agenda del Congreso.

                          CENTRALISMO O FEDERALISMO

La discusión de la posición del BUND, inevitablemente tocaba el tema fundamental del Congreso que eran las “Reglas de Organización del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia”. El miembro informante fue Lenin, integrante de la Comisión Organizadora y autor, en buena parte de esas “Reglas”, difundidas en sus artículos del periódico “Iskra” y, con amplitud, en su libro “¿Qu-e hacer?”. El corazón de estas “Reglas” era el “Centralismo” de los órganos encargados de elaborar la política –incluyendo la estrategia y la táctica-, del Partido, para la acción revolucionaria, en condiciones muy difíciles de clandestinidad. Por su parte, el Bund, defendía su autonomía en esa materia y proponía el sistema federal, con relativa autonomía de las organizaciones, como estructura organizativa del Partido.

La posición de la Comisión Organizadora, fue expuesta por Julius Martov que contó con un amplio apoyo del Congreso.

Lenin, no intervino en los debates de las dos primeras sesiones que trataron el tema. Lo hizo en la tercera sesión, aludiendo, en primer lugar a una expresión del congresista del BUND, Hoffman, que calificó de manera despectiva la “mayoría compacta” la oposición del Congreso al planteo del BUND.

“En primer lugar, acuerdo con el discurso de Hoffman”, comenzó diciendo Lenin, con la expresión “mayoría compacta”,. El Camarada Hoffman usa esta expresión como un reproche. En mi opinión, nosotros no estamos avergonzados sino orgullosos por el hecho de que seamos una mayoría compacta en el Congreso. Y más aun; estamos orgullos que nuestro Partido, como un todo, procure ser compacto, altamente compacto, una mayoría del 90 por ciento (Aplausos)”.

“La mayoría actuó correctamente al colocar el tma de la posición del BUN en el primer punto del Orden del Día. Los Bundistas vieron, una vez más, que esto era así, al someter su auto-deni inadas reglas que, en esencia, proponen  la federación,. Desde entonces en el Partido existen miembros que defienden la federación y miembros que la rechazan, naturalmente no de una manera abierta, aunque no considerafon poner el tema del BUND en el primer punto del Orden del Día.  Nadie puede obligar a la gente a que lo ame  y, en consecuencia, es imposible hablar de los asuntos internos del partido hasta que hayamos decidido, firme y resueltamente, si queremos marchar juntos”.

“La clave de este asunto es que no empre se ha presentado con claridad en el debate. Lo que sucede es que, en opinión de muchos miembros del partido, la federación es considerada perjudicial y va en contra del principio de la socialdemocracia en su aplicación a las condiciones wxistentes, actualmente, en Rusia. La Federación es perjudicial porque sanciona la disgregación de la unidad y la alienación, elevándola a la categoría de un principio, de una ley. La completa alienación existe de hecho entre nosotros, y no debería sancionarse, o cubrirla con una hoja de parra, sino combatirla, y debemos resueltamente reconocer y proclamar con firmeza y sin vacilaciones la necesidad de avanzar hacia la unidad más estrecha. Por eso rechazamos la federación, en principio, con carácter previo, “in limine” con el alcance que tiene la frase latina; por eso rechazamos todas las particiones obligatorios establecidos entre nosotros. Incluso sin ellas siempre habrá diferentes agrupaciones en el Partido, las agrupaciones de compañeros que no son totalmente coincidentes en cuestiones de programas, tácticas o de organización; Pero es fundamental que no haya una sola división en grupos a lo largo del partido, es decir, queremosquea todos los miembros de ideas afines Partido se unan en un solo grupo, en lugar de los grupos que se formaron por primera vez en una sección por separado de los grupos de otra sección, y luego forman un sindicato, no de los grupos que sostienen puntos de vista diferentes, o con diferentes matices de opinión, sino de secciones del Partido, cada uno con diferentes grupos. Repito, queremos un Partido sin particiones obligatorias, y por eso rechazamos en principio, la federación”.

A continuación abortdó directamente la posición del BUND:

“Paso ahora a la cuestión de la autonomía. El camarada Líber dijo que la federación significa centralismo, y que la autonomía significa centralismo. ¿Puede ser que el camarada Líber pretenda convencer a los miembros de este Congreso, que tiene seis años de edad, con tales sofismas? ¿No está claro que el centralismo requiere la ausencia de todas las particiones entre el centro y hasta las secciones más remotas y fuera de la vía del Partido? A nuestro centro se le dará el derecho absoluto de comunicarse directamente con cada uno de los miembros del partido. Los bundistas sólo se reirían si alguien fuera a proponerles una forma de «centralismo» en el Bund en las que su Comité Central no podía tener relaciones con todos los grupos y compañeros de Kovno de otra manera que a través del Comité de Kovno. Por cierto, en lo relativo a las comisiones: el camarada Líber exclamó, con sentimiento: '¿Cuál es el bien de hablar de autonomía para el Bund si ha de ser una organización subordinada a una entidad central?”.

“Después de todo, usted -le dice Lenin a Liber-, no reconoce autonomía en algunos Comités como el de Tula u otros . Usted se equivoca,  camarada Lieber. Sin duda,  no tiene autonomía "algunos" Comités como el de Tula, autonomía en el sentido de la libertad de la “pequeña interferencia” del centro; y no la tienen, por supuesto, porque su deber es la subordinación a ese cuerpo. He tomado las palabras “pequeña interferencia"del folleto del Bund  “Autonomía o Federación”. El Bund ha presentado esta libertad frente a la "pequeña interferencia", que reclama para los Comités, como condición, para una demanda presentada al Partido. El mero hecho de que se presente este tipo de demandas ridículas muestra cómo confunde el Bund la pregunta en cuestión. ¿El Bund realmente supone que el partido iba a tolerar la existencia de un centro que interfirió de manera 'pequeña' en los asuntos de cualquier organización del partido o grupo? ¿No es esto, en efecto, "la desconfianza organizada", que ya se ha mencionado en este Congreso? Tal desconfianza aparece a través de todas las propuestas y todos los argumentos de los bundistas. ¿No es, de hecho, el deber de todo nuestro Partido para luchar, por ejemplo, para la plena igualdad de derechos e incluso para el reconocimiento del derecho de las naciones a la autodeterminación? En consecuencia, si cualquiera de las secciones de nuestro Partido fallara a este deber, sería, sin duda, una razón para ser censurada, en virtud de nuestros principios: seria, sin duda, susceptible de corrección por las instituciones centrales. Y si ese derecho estaba siendo descuidado en forma consciente y deliberada, a pesar de todas las oportunidades para llevarla a cabo, entonces este descuido del deber sería traición”.

La delegación del BUND sabía que estaba en completa minoría en el Congreso, pero continuó el debate un día más, hasta que el Congreso decidió cerrar la discusión y pasar a votar.

La fórmula de Martov que rechazaba la fórmula del BUND pero aceptaba su presencia en el Partido como una organización subordinada al Centro, obtuvo una arrolladora mayoría: 45 votos a favor y 5 en contra.

Todo el Comité de Redacción de “Iskra” y de la Comisión Organizadora del Congreso, incluyendo a Plejánov, Lenin, Trotski, Martov, Rusov, Bekov, Karsky Markhov, Lvov, Posadovsky y Herz., votaron por la fórmula que consagraba el “poder supremo” en el Partido de los órganos centrales, debidamente jerarquizados.

Sin embargo, esta aplastante mayoría que había desechado la organización federal, mostró sus fisuras cuando se trató la composión de los órganos centrales y sus relaciones jerárquicas.

                                    EL CONCEPTO DE PARTIDO

En la discusión de este punto, surgen importantes diferencias entre Julius Mártov, Trotski y Vladimir Lenin:

Al reiniciarse en Londres, en la Sesión 22,  el debate sobre el tema, “Reglas de Organización del Partido”, el congresista Axelrod discrepó con la fórmula presentada por Lenin que sostenía que el Partido debía ser una organización de “revolucionarios profesionales”, vanguardia de la clase obrera” para conducir a las grandes masas explotadas, a la victoria.  Axelrod expresa que hay que distinguir entre “organización” y “Partido” (fórmula ya propuesta por el BUND y rechazada en la Octava Sesión, realizada en Bruselas), que la primera puede tener ese carácter de conspiradores pero el partido no, ya que hay personas que comparten las ideas del Partido, como un profesor universitario, que deben integrar el Partido y que no realizan tareas conspirativas. “Si adoptamos la fórmula de Lenin, estas personas no podrían ser admitidas en el Partido Social Demócrata”, afirmó Axelrod.

Intervino a continuación Martov que expresó: “El tema que estamos discutiendo es extremadamente importante. Si nosotros queremos ser revolucionarios, debemos prestar atención al punto planteado por el Camarada Axelrod. Nosotros somos aquellos que damos expresión consciente a un proceso inconsciente. Los derechos y los deberes de los miembros del Partido están expuestos en la declaración de principios y su programa que le indica: “Este trabajo es el que usted tiene que hacer”. Yo no le temo a una organización conspirativa. Los derechos de un miembro del Partido, de acuerdo a nuestro proyecto, es ajustar sus opiniones y deseos prestando atención al centro. La formación de opinión pública es otro derecho. Existen muchas organizaciones pero la organización de conspiradores es una sola. Ellas no pueden unirse a la organización del Partido pero sus opiniones deben ser escuchadas y el Partido no puede fortalecerse sin tenerlas en cuenta. Sólo podremos alegrarnos si cada huelguista, cada manifestante, respondiendo por sus acciones, llega a declararse miembro del Partido. Para mí, una organización conspirativa sólo tiene sentido cuando está cubierta por un amplio partido obrero socialdemócrata”.

El Congresista Kostrov dijo que existen dos tendencias cuando se considera el concepto de Partido, sosteniendo que “Partido” y “Organización”, no son la misma cosa y propuso que se unan las dos fórmulas.

El  Copngresista Posadovsky, interviene: “Se acaban de definir dos puntos de vista sobre las tareas del Partido. Una restringe el campo del Partido, el otro la amplía. ES imposible incluir la suma total de miembros del Partido, en la organización de conspiradores y la expresión “Bajo control del” es demasiado vaga. Propongo sustituirla por “bajo la dirección del”.

El congresista Trotski, dijo: “Me temo que la fórmula de Lenin creará una organización ficticia,  que simplemente dará a sus miembros un título pero no servirá como medio para el trabajo del partido. No se crearán las “organizaciones de lucha ", tales como la organización de Tomsk. La normativa que algunos de nosotros hemos leído, el objetivo, la esencia y la base de esas reglas es que no será una tarea práctica, sino las reglas de la organización de sí mismos”.

Lenin inrtervino para defender su concepción del Partido: “Quisiera en primer lugar hacer dos observaciones sobre puntos concretos. En primer lugar, en cuanto a la propuesta de Axelrod (no estoy hablando irónicamente) de 'cerrar un trato'. Me gustaría responder voluntariamente a esta apelación, porque yo no me considero en absoluto en  condiciones de considerar nuestras diferencias tan vitales en una una cuestión de vida o muerte para el Partido. Desde luego, las reglas no se olvidan a causa de un mal momento! Pero ya que se ha llegado a una elección entre dos formulas, simplemente no puedo abandonar mi firme convicción de que la formula de Markov es un empeoramiento del proyecto original, un empeoramiento que puede, en ciertas circunstancias, no causar poco daño al Partido. Por lo tanto, no entiendo el deleite del camarada Martov por el acuerdo del camarada Brouckère conmigo. ¿Puede ser que el camarada Mártov en realidad lo toma como su principio rector estar en contra de todo lo que Brouckère dice, sin examinar los motivos y argumentos de este camarada?”.

“Para llegar al fondo de la cuestión, hay que decir que el camarada Trotsky ha fracasado por completo para entender las ideas fundamentales del camarada Plejánov, y sus argumentos carecen de valor, por haberse apartado, del todo, del fondo de la cuestión. Habló de los intelectuales y de los trabajadores, y sobre el movimiento de masas desde el punto de vista de clase, pero no dio respuesta a una pregunta básica: ¿considera que mi formula estrecha o amplía el concepto de un miembro del Partido?”

“El Camarada Trotsky comprendió muy mal la idea fundamental de mi libro “¿Qué hacer?”, cuando dijo que el Partido no debe ser una organización conspirativa (muchos otros también plantearon esta objeción). Se olvidó de que en mi libro abogo por toda una serie de organizaciones de diferentes tipos, desde la más secretas y exclusivas hasta las comparativamente 'sueltas' y amplias. Olvidó  que el Partido debe ser solamente la vanguardia, el líder de la gran masa de la clase obrera, la totalidad de las cuales (o casi todas) funcionan "bajo el control y dirección" de las organizaciones del Partido, pero el conjunto de las cuales no, y no debe pertenecer al Partido”.

“Veamos qué conclusiones extrae el camarada Trotsky de su error fundamental. Él nos ha dicho aquí que si fila tras fila de los trabajadores fueran detenidos, y todos estos trabajadores fueran a declarar que ellos no pertenecen a nuestro partido, nuestro partido sería un extraño! ¿No es al revés? ¿No es su razonamiento, camarada Trotsky, que es extraño? Él ve como algo triste que un revolucionario con ninguna experiencia sólo pueda alegrarse. Si cientos y miles de trabajadores que fueran arrestados por participar en huelgas y manifestaciones resultan ser miembros de las organizaciones del Partido, sólo muestran que nuestras organizaciones son buenas, que estamos cumpliendo nuestra tarea de mantener un círculo más o menos exclusivo de líderes en secreto y poniendo en movimiento a las más amplias masas de trabajadores”.

“La raíz del error cometido por los que apoyan la formula de Markov es que no sólo pasan por alto uno de los principales males de nuestra vida partidaria sino incluso le dan su bendición. Este mal es que, en un clima de descontento casi universal, cuando las condiciones lo requieren nuestro trabajo se lleva a cabo en absoluto secreto, y cuando la mayor parte de nuestra actividad ha de limitarse a crear, grupos secretos e incluso reuniones privadas, es extremadamente difícil, casi imposible, para nosotros distinguir aquellos que permanecen al margen de aquellos que hacen el trabajo. Y casi no hay otro lugar en el que la confusión de estas dos categorías sea tan común y sin límites como en Rusia. Estamos sufriendo gravemente de este mal, no sólo entre los intelectuales, sino también entre la clase obrera, y la fórmula del camarada Martov lo sanciona. Esta fórmula aspira inevitablemente a hacer que todos y cada uno de los miembros del Partido actúe en la misma forma. El propio camarada Mártov tuvo que admitir esto, con el comentario: "Sí, si lo desea." ¡Pero eso es justo lo que no nos gusta! Y eso es exactamente por qué estamos tan decididos en nuestra oposición a la fórmula de Martov. Sería mejor si diez que hacen el trabajo no deban llamarse a sí mismos miembros del partido (los que realmente funcionan no corren detrás de títulos!) que aquel charlatán que debería tener el derecho y la oportunidad de ser un miembro del Partido. Ese es un principio que me parece irrefutable y que me obliga a oponerme a Mártov”.

“La objeción que se me hace  a mí fórmula es que no confiere derechos a los miembros del Partido, y que, por tanto, no se pueden producir abusos. Tal objeción es insostenible: si bien no hemos dicho qué derechos goza un miembro del Partido, téngase en cuenta que no hemos dicho nada acerca de cualquier restricción a los derechos de los miembros del Partido. Ese es el punto uno. Y en segundo lugar -y este es el punto principal-, incluso con independencia de los derechos, no hay que olvidar que todos los miembros del partido son responsables de sus actos, y que el partido es responsable de cada uno de sus miembros. En vista de las condiciones en las que tenemos que llevar a cabo nuestras actividades políticas, teniendo en cuenta el estado rudimentario de nuestra organización política en el momento actual, sería sencillamente peligroso y dañino conceder el derecho de pertenecer al Partido a personas que no son miembros de una organización y parte responsable de esas personas no sean miembros de una organización (tal vez deliberadamente”).

“El camarada Mártov se horrorizó ante la idea de que alguien puede, a pesar del trabajo enérgico que podría haber hecho, carezca del derecho a declarar ante el tribunal que él es un miembro del Partido. Eso no me asusta. Por el contrario, un daño grave se haría si una persona que se hace llamar miembro del Partido, a pesar de que no pertenece a ninguna organización del partido, aparece en la corte. Sería imposible negar que esa persona estaba trabajando bajo el control y dirección de nuestra organización. Imposible por la vaguedad de esta expresión. En realidad,  no puede haber ninguna duda sobre esto: las palabras "bajo el control y dirección" dará lugar a estar ahí sin control ni dirección. El Comité Central nunca será capaz de ejercer un control real sobre todos los que trabajan y no pertenecen a las organizaciones. Es nuestra tarea dotar al Comité Central con el control real. Nuestra tarea es salvaguardar la firmeza y mantener la pureza de nuestro Partido. Debemos esforzarnos por elevar la vocación y la importancia de un alto miembro del Partido, más y más alto, y por esta razón me opongo a la fórmula de Martov”.

El Congreso votó. La Fórmula de Lenin fue rechazada por 28 votos a 23.
La formula de Martov fue aprobada 28 a 22.  (Votaron por esta fórmula, entre otros, Rusov, Karsky, Formin, Trotski, Martov, Posadovsky, Akimov,  Martinov y los bundistas Hofman, Liber, Yudin y Abramson .  Votaron en contra, entre otros:  Bekov , Gusev,  Osipov, Pavlovich, Gorin, Muravyov, Lange,  Yegorov, Brouckère, Plejanov, Lenin, Hertz y Braun.

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El año siguiente, Lenin publicó el libro “Un paso adelante, dos pasos atrás”, donde dio su versión sobre lo sucedido en el Congreso.

“Esta discusión (el planteo del BUND contra el Centralismo) tiene cierta importancia, porque precedió al completo desacuerdo de la organización de Iskra en lo tocante a la composición de los organismos centrales. Por el contrario, las discusiones posteriores, sobre los estatutos en general y sobre la cooptación en particular, tuvieron lugar después de nuestro desacuerdo en la organización de Iskra. Naturalmente, antes del desacuerdo podíamos expresar nuestras opiniones más imparcialmente, en el sentido de que nuestras consideraciones eran más independientes del problema de la composición personal del C.C., que a todos preocupaba. El camarada Mártov, como he señalado ya, se adhirió a mi punto de vista en materia de organización, haciendo tan sólo dos reservas por estar disconforme conmigo en particularidades. Por el contrario, tanto los antiiskristas como el "centro" se alzaron en seguida contra las dos ideas fundamentales de todo el plan de organización de Iskra (y, por consiguiente, de todos los estatutos): tanto contra el centralismo, como contra los "dos organismos centrales". El camarada Líber calificó mis estatutos de "desconfianza organizada", y vio descentralización en los dos organismos centrales (lo mismo que los camaradas Popov y Iegórov). El camarada Akímov expresó el deseo de ampliar la esfera de competencia de los comités locales, en particular el otorgarles a ellos mismos "el derecho de modificar su composición". "Es preciso darles mayor libertad de acción. . . Los comités locales deben ser elegidos por los militantes activos de la localidad, lo mismo que el C.C. es elegido por los representantes de todas las organizaciones activas de Rusia. Y si tampoco esto puede permitirse, que se limite entonces el número de miembros que el C.C. puede designar para trabajar en los comités locales. . ." . Como veis, el camarada Akímov apunta un argumento contra la "hipertrofia del centralismo", pero el camarada Mártov sigue sordo a estas autorizadas indicaciones, mientras la derrota en el problema de la composición de los organismos centrales no le lleva a seguir a Akímov. ¡Sigue sordo incluso cuando el camarada Akímov le apunta la "idea " de sus propios estatutos (artículo 7: limitación de los derechos del C.C. a introducir miembros en los comités)! El camarada Mártov no queria todavía entonces ninguna "disonancia" con nosotros y consentia por ello la disonancia tanto con el camarada Akímov, como consigo mismo. . . Entonces sólo abogaban contra el "monstruoso centralismo" aquellos a quienes no convenía, evidentemente, el centralismo de Iskra : abogaban contra él Akímov, Líber, Goldblat, y les seguían con cautela y precaución (de modo que siempre pudiera uno volverse atrás) Iegórov, etc.: Entonces, la inmensa mayoría del Partido veia aún con toda claridad que eran precisamente los intereses de capilla, de círculo, del "Bund", y del grupo "Iuzhni Rabochi", etc. los que provocaban la protesta contra el centralismo. Por lo demás, también ahora ve claramente la mayoría del Partido que son precisamente los intereses de círculo de la vieja redacción de Iskra los que provocan su protesta contra el centralismo. . .”.

 “ Ved, por ejemplo, el discurso del camarada Goldblat . Se pronuncia contra mi "monstruoso" centralismo, que según él, conduce al "aniquilamiento" de las organizaciones de base y "está imbuido de la tendencia de otorgar al centro un poder ilimitado, el derecho de intervención ilimitada en todo", que reserva a las organizaciones "el único derecho de someterse sin un murmullo de protesta a lo que se les ordene desde arriba", etc. "El organismo central que prevé el proyecto se encontrará en un espacio vacio: a su alrededor no habrá periferia alguna, sino una especie de masa amorfa en la que se moverán sus agentes ejecutores". Esto es, palabra por palabra, la misma fraseología falsa con que, después de su derrota en el Congreso, han comenzado a obsequiarnos los Mártov y los Axelrod. Ha merecído risas el Bund, que, en guerra contra nuestro centralismo, concede él mismo, a su organismo central derechos ilimitados, definidos de un modo todavía más preciso (aunque sea, por no citar otros, la facultad de admitir y excluir miembros e incluso la de rechazar delegados a los congresos). Risas merecerán también, cuando se aclaren las cosas, las lamentaciones de la minoría, que chilla contra el centralismo y contra los estatutos mientras está en la minoría, y se apoya en estos últimos en cuanto ha logrado pasar a la mayoría”.

              EL DESACUERDO EN EL COMITÉ DE ISKRA

Dice Lenin en el libro anteriormente citado:

“Antes de pasar a los debates que siguieron sobre los estatutos, es menester, para explicar nuestra divergencia en el problema de la composición personal de los organismos centrales, tratar de pasada las sesiones privadas de la organización de Iskra que tuvieron lugar durante el Congreso. La última y más importante de estas cuatro sesiones tuvo lugar precisamente después de la votación sobre el artículo primero de los estatutos, de modo que la escisión de la organización de Iskra que tuvo lugar en esta sesión fue, lógica y cronológicamente, condición previa de la lucha que se desarrolló luego”.

“Las sesiones privadas de la organización de Iskra * comenzaron poco después del incidente con el Comité de Organización, incidente que dio motivo para tratar de las candidaturas posibles para el C.C. Se sobreentiende que, por haberse suprimido los mandatos imperativos, tales sesiones tuvieron un carácter meramente consultivo, que a nadie obligaba, pero no obstante, su importancia fue enorme. La elección para el C.C. presentaba considerables dificultades para delegados que no conocían ni los nombres clandestinos, ni el trabajo interior de la organización de Iskra, organización que había creado la unidad de hecho del Partido, que había llevado una dirección del movimiento práctico, la cual fue uno de los motivos de que se reconociera oficialmente Iskra. Ya hemos dicho que los iskristas, manteniendo su unidad, tenían plenamente asegurada en el Congreso una gran mayoría, hasta los 3/5, y todos los delegados lo comprendían a la perfección. Todos los iskristas esperaban precisamente que la organización de Iskra interviniera recomendando una composición personal determinada para el C.C., y ni un miembro de esta organización opuso ni una palabra a que se examinara previamente, en su seno, la composición personal del C.C., nadie dijo ni una palabra de aprobar toda la composición del Comité de Organización, es decir, de transformarlo en C.C., ni una palabra siquiera de celebrar una reunión con todos los miembros del Comité de Organización para tratar de los candidatos al C.C. Esta circunstancia es también extraordinariamente característica, y es importante en extremo tenerlo en cuenta, porque ahora los partidarios de Mártov, con fecha atrasada, defienden empeñadamente al Comité de Organización, probando así tan sólo, por centésima y milésima vez, su falta de carácter en política*. Mientras la escisión por la composición de los organismos centrales no unió a Mártov con los Akímov, todo el mundo veía claramente en el Congreso una cosa, de la que podrá convencerse fácilmente por las actas del mismo, y por toda la historia de Iskra, toda persona imparcial, a saber: que el Comité de Organización era ante todo una comisión formada para convocar el Congreso, una comisión formada intencionadamente por representantes de diversas tendencias, incluso del Bund; pero que el verdadero trabajo de crear la unidad orgánica del Partido lo había llevado por entero sobre sus hombros la organización de Iskra (hay que tener igualmente en cuenta que, por pura casualidad, estuvieron ausentes del Congreso unos cuantos miembros iskristas del Comité de Organización, por detenciones y otras circunstancias "ajenas a su voluntad"). El folleto del camarada Pavlóvich (v. su "Carta sobre el II Congreso", pág. 13) da ya la composición de la organización de Iskra en la forma en que asistió al Congreso”.

(El Comité Central, de acuerdo al Estatuto aprobado, tenía en su composición a 5 miembros de la redacción de “Iskra”. La delegación de este periódico estaba constituida por 16 miembros, de los cuales 9 apoyaban totalmente la línea de Lenin y 7 las ideas organizativas de Martov).

Reunidos previamente, para llevar la propuesta al Congreso, resultaron electos 4 partidarios de Lenin y 1 de Martov. El Congreso votó, logrando la propuesta iskrista amplia mayoría, incluyendo al subgrupo de Martov.

A ello se agregó que, al final del Congreso, la delegación del BUND -7 delegados y 2 economicistas-, se retiraron. Por ello, los partidarios de Lenin afirmaron que eran la “mayoría” (Bolcheviques) y Martov aceptó el término, denominando a los suyos, en “minoría”, los “Mencheviques”.

En un informe, redactado por Lenin, después del Congreso sobre la actividad de este organismo superior del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso,  hizo esta afirmación:

“Al comienzo del Congreso, con un total de 51 delegados, unos treinta y tres iskristas eran más o menos firmes y consistentes en su Iskraismo. Estos treinta y tres iskristas que, cuando estaban juntos, decidieron todos los temas en el Congreso, posteriormente divididos a su vez en dos subgrupos, una división que cuajó finalmente sólo hacia el final del Congreso, con estas características: un subgrupo, con aproximadamente nueve votos, que consiste en iskristas de la "línea blanda” y el otro, con cerca de veinte y cuatro votos, que consta de iskristas de línea firme, que sostenían coherentemente el Iskraismo tanto en lo que respecta a la táctica como en lo relativo a la composición personal de los organismos centrales del Partido”.

En este informe da la impresión de que Lenin tenía esperanzas en una reunificación de los dos subgrupos pero después, cuando en el libro “Un paso adelante, dos pasos atrás”, examina detalladamente las diferencias y el alejamiento del BUND y de los economicistas, dicho optimismo ha desaparecido y los acontecimientos revolucionarios de 1905, lo confirmarán.

NOTA: Kis sybrayados me corresponden.

FUENTES:





martes, 29 de marzo de 2016

REFLEXIONES SOBRE EL MARXISMO (IX)


En  el verano de 1902, el Bund (Unión de Trabajadores Judíos de Lituania, Polonia y Rusia), convocó a los socialdemócratas rusos a una Conferencia fundacional del Partido Socialdemócrata de Rusia, en San Petersburgo, con la asistencia de varias organizaciones. La Conferencia no pudo realizarse por la persecución policia pero fue designada una Comisión de Organización  de un Segundo Congreso. Muchos delegados fueron detenidos por la “Ojrana”, la policía zarista y la Comisión designada no pudo funcionar.

En el otoño del mismo año, por iniciativa del Comité de Redacción de “Iskra” y el Comité de San Petersburgo, se formó una nueva Comisión de Organización, presidida por Georgui Plejanov, que emprendió los trabajos organizativos de un Segundo Congreso.

El 30 de julio de 1903, el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), inició sus sesiones en Bruselas, Belgica, con la presencia de 27 organizaciones y 48 delegados; tres de estas organizaciones –Iskra, el Bund y la Asociación de Socialdemócratas Rusos en el Exterior-, funcionaban fuera de Rusia.

La apertura del Congreso estuvo a cargo de G. Plejánov, por decisión de la Comisión Organizadora. Fue un discurso muy emotivo, donde recordó el inicio, en 1883, de la creación de “Círculos marxistas” en toda Rusia y la labor de educación desempeñada por los materiales preparados por el  Grupo “Emancipación del Trabajo”, en Suiza. Dijo que las condiciones económicas y sociales de Rusia estaban maduras para una Revolución y que el Partido debía encabezar la lucha. En consecuencia, era fundamental el acuerdo en dos puntos: el programa y la organización.

Plejanov fue elegido, por aclamación, Presidente del Congreso y el resto de la MESA, por voto escrito secreto. Resultaron electos vicepresidentes, Lenin y  Pavlovich; Formin como Secretario. También fueron designados 9 raquígrafos para registrar los discursosy elaborar las actas.

“Yo digo que la situación es ahora extremadamente favorable”, expresó Plejanov. “Estas palabras pueden parecer exageradas en vista de los muchos trastornos, desacuerdos y diferencias que se han hecho sentir tan severamente en los últimos cinco años. Estos trastornos, desacuerdos y diferencias, sin duda han sido muy grandes y muy lamentables. Pero ellos no han impedido que nuestro Partido se convierta, tanto teórica como prácticamente, en el más fuerte de todos los partidos revolucionarios y de oposición en Rusia!”. Plejanov se refería, sin duda, a la polémica entre “Iskra” y los “Economicistas”. Y agregó: “Somos fuertes, pero nuestra fuerza ha sido creada por una situación que es favorable para nosotros: somos una fuerza espontánea debido a la situación; pero tenemos que dar a esta fuerza espontánea una expresión consciente en nuestro programa, en nuestras tácticas y en nuestra organización”.

El Congreso solo pudo sesionar, en Bruselas, hasta el 6 de agosto, y los asuntos tratados fueron de procedimiento, trasladándose a Londres, al advertir, en Bélgica, que no estaban dadas las condiciones imprescindibles de seguridad. En la capital británica sesionó hasta el 23 de agosto, totalizando, en las dos ciudades, 37 sesiones.

                                   EL PROGRAMA

El avance del capitalismo en Rusia, había sido analizado detalladamente por Lenin en su libro “¿Qué hacer?”, comentado anteriormente. Las consecuencias sociales de este cambio y la respuesta de las masas oprimidas, cuya tarea directriz asume el Partido, son expuestas en la “Declaración Programática”.

“La principal característica de la economía rusa es la producción de mercancías sobre la base del modo capitalista de producción cuya mayor parte pertenece a una pequeña minoría, mientras la enorme mayoría de la población está constituida por proletarios o semi-proletarios, que están obligados, por su situación económica, a vender su fuerza de trabajo, esto es, transformarse en asalariados de los capitalistas y proporcionar, por su trabajo, grandes beneficios a las clases más altas de la sociedad”.

“La esfera en que prevalecen estas relaciones de producción, aumenta constantemente, por la aplicación de nuevas técnicas y el crecimiento en gran escala de grandes empresas que eliminan a las pequeñas y a los productores independientes, transformándolos en proletarios”.

“Este mismo progreso técnico también permite a los empresarios a hacer uso de una cada vez en mayor medida  mano de obra femenina e infantil en el proceso de producción y en los productos básicos de circulación. Y puesto que, por el contrario, conduce a una contracción relativa de la demanda de los empresarios, la demanda de fuerza de trabajo se queda inevitablemente detrás de la oferta, como resultado de lo cual la dependencia del trabajo asalariado en las ampliaciones de capital y el grado en que se explota se hace mayor”.

“Este estado de cosas en los países burgueses, y la rivalidad mutua entre estos países en el mercado mundial, que crece continuamente haciéndose más intenso, hacen aún más difícil encontrar salidas para los productos que se producen en  cantidades en constante aumento. El exceso de producción, que se manifiesta en las crisis más o menos agudas industriales, que son seguidas por períodos más o menos prolongados de estancamiento industrial, constituyen una consecuencia inevitable del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad burguesa. Las crisis y los períodos de estancamiento industrial, a su vez arruinan  a los pequeños productores aún más, aumentando aún más la dependencia del trabajo asalariado en la capital, y conducen más rápidamente a un empeoramiento de la clase obrera” .

“En consecuencia, la mejora en la técnica, lo que significa un aumento de la productividad del trabajo y el crecimiento de la riqueza social, los resultados, en la sociedad burguesa, producen mayor desigualdad social, un ensanchamiento de la brecha entre los que tienen y los que no tienen, y un aumento de la precariedad de la existencia, en secciones cada vez más amplias de las masas trabajadoras”.

“Pero como todas estas contradicciones, que son inherentes a la sociedad burguesa, pàra crecer y desarrollarse, también crece, al mismo tiempo, el descontento de la clase obrera y las masas explotadas por el orden establecido de las cosas; los números y la cohesión del aumento del proletariado y la lucha entre el proletariado y sus explotadores se intensifica. Al mismo tiempo, la mejora de la técnica, la concentración de los medios de producción y el intercambio y la socialización del proceso de trabajo en las empresas capitalistas, está creando a cada vez mayor velocidad las condiciones materiales para la sustitución de las relaciones de producción capitalistas por otras socialistas, es decir, para la revolución social, que es el objetivo último de toda la actividad de la socialdemocracia internacional, como la expresión consciente del movimiento   del proletariado”.

“Al sustituir la propiedad privada de los medios de producción y de cambio, e introducir la organización prevista del proceso de producción social, a fin de garantizar el bienestar y el desarrollo integral de todos los miembros de la sociedad, la revolución social del proletariado abolirá la división de la sociedad en clases, y por lo tanto liberará a toda la humanidad oprimida, ya que pondrá fin a toda forma de explotación de una parte de la sociedad por otra”.

“Una condición necesaria de esta revolución social es la dictadura del proletariado, es decir, la conquista por el proletariado del poder político que le permita suprimir cualquier resistencia de los explotadores”.

Este es el planteo teórico, abstracto de Marx, expuesto en el “Manifiesto” de 1848, la “Crítica a la Economía Política” de 1859 y la “Crítica al Programa de Gotha”, de 1875. Pero para la ejecución de este programa revolucionario, Marx realiza el llamado a la “Unión de todos los trabajadores del mundo”.

El Congreso tiene en cuenta esta condición que exige, además, la coincidencia teórica y progrmática de todos los partidos socialdemócratas del mundo. Por ello, las consideraciones estratégicas y tácticas para una revolución social aislada en la Rusia de 1903, se imponen y el programa aprobado, después de extensos debates, así lo reconoce. El acento está puesto en la expropiación de las grandes propiedades territoriales de  la aristocracia y en el derrocamiento de su jefe, la monarquía zarista a la que considera “el peor enemigo del pueblo ruso”.

La “Declaración Programática” aprobada, dice al respecto:

“El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia piensa que los cambios sociales y políticos indicados, completos, consistentes e implementados, únicamente serán alcanzados con el derrocamiento de la autocrtacia y la convocatoria de una Asamblea Constituyente, libremente elegida por todo el pueblo”.

                                  EL ESTATUTO DEL PARTIDO

El otro tema central del Congreso, fue las “Reglas de Organización del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia”.

El informe estuvo a cargo de Vladimir I. Lenin, integrante de la comisión respectiva, cuyas ideas básicas sobre este tema, había desarrollado en dos artículos de “Iskra”, en mayo de 1901 y diciembre del mismo año.

En su intervención, Lenin comenzó señalando que dos de los órganos propuestos –el Comité Central y el Comité de Redacción del periódico del Partido-, obedecía “a una división de funciones” y no a una “división geográfica”. Esta aclaración correspondía porque el Comité Central tendrá su sede en Rusia y el periódico “Iskra”, en Suiza. El tema había sido ardorosamente discutido en la Comisión. Sus críticos señalaban que debía depender totalmente del Comité Central porque, de lo contrario, sería un “campo fértil para los oportunistas” (palabras del congresista Popov). También se discutieron las atribuciones del Comité Central. Lenin sostenía que, como “órgano supremo, ideológico y político” no debía tener reglas específicas; otros, en cambio, decían que debía tenerlas. Un tercer tema de discusión fueron las competencias y relaciónes de dependencia del Consejo Ejecutivo (tercer órgano) del Comité Central

El Congresista Akimov, opuesto al proyecto de Estatuto, presentado por Lenin, objetó también la falta de competencias establecidas en las reglas a los comités locales, sosteniendo que este vacío ocultaba la intención del Comité Central de modificar su integración cuando lo quisiera. Propuso que los miembros de los comités locales fueran electos como lo eran los del Comité Central.

A esta propuesta se opuso el Congresista León Trotski. expresando que la finalidad del Estatuto en discusión era fortalecer la centralidad de las decisiones y que, por lo tanto, la propuesta de Akimov era contraria a esta finalidad.

El congresista Popov señaló que la discusión sobre la oposición a la fusión del órgano de prensa con el Comité Central y la propuesta de Akimov sobre los comités locales, revelaban que en el Congreso habían dos tendencias en materia de organización.

Como se verá más adelante, existían dos concepciones: el “Centralismo” y el “Federalismo”.  Defensores a ultranza de este último es el “Bund”, al que se agregarán otros congresistas que no participan en esta fase del debate y se revelarán, luego, enemigos acérrimos de la concepción centralista de Lenin.

El Congresista Lange, del Bund, adopta una posición intermedia. Es partidario del centralismo pero considera el proyecto de Lenin, “monstruoso”. Expresa: “En el Bund nosotros tenemos un Comité Central y funciona bien. El principio centralista presupone el control por el órgano superior de los órganos inferiores, con observaciones y orientaciones a estos últimos, pero en ningún caso puede o debería conducir a su destrucción.   El control puede estar combinado. El órgano central debe tener límites. El control debe consistir en un chequeo de las organizaciones para que cumplan con las decisiones del Congreso y no actúen contra el programa del Partido y sus principios fundamentales. . El principio en que el proyecto de Lenin se basa es, sin embargo, muy diferente. Está lmpregnado hasta la médula con el deseo de dar al centro poderes sin restricciones y el derecho irrestricto a intervenir en todo lo que cualquier organización en particular puede estar haciendo. No establece absolutamente ningún límite a esta interferencia y destruye todo y por todo la competencia hasta el momento que se refiere a las diversas organizaciones subordinadas, subvirtiendo su propia capacidad de existir”.

Lenin no puede continuar con su informe porque el Jefe de la delegación del “Bund”, Mijail Liber, plantea que se cambie el Orden del Día y se discuta la “posición del “Bund” en el Partido. Se discute este planteo hasta que el Presidente (Plejanov), presenta una moción conciliadora que es aceptada y el Congreso escucha el informe de Liber.

Expresa que las relaciones entre organizaciones nacionales, locales y órganos centrales no han sido expuestas en los materiales preparados para este Congreso y que es un tema, para el “Bund”, de principios. Agrega que en el V Congreso  de su organización, realizado un mes y medio antes (en Zurich), se adoptó una resolución de 12 puntos que a continuación lee.

Transcribimos sus puntos esenciales:

“Artículo 2. El Bund es la organización socialdemócrata del proletariado judío. No se limita en su actividad por las fronteras geográficas, e integra el partido como el único representante del proletariado judío”.

El artículo 3 expresa que el Comité Central, el Comité Externo y el Concreso del “Bund”, eligen a sus propios representantes “para expresarse sobre todos aquellos asuntos que son competencia del Congreso”.

El 4º establece que “el programa del “Bund” es el programa de todo el Partido (el POSDR) pero “tiene el de derecho de suplementarlo derivado de la posición especial del proletariado judío de Rusia y de la interrelación de fuerzas sociales dentro de la nación judía, con puntos especiales que no cuentan en el común del Partido”.

El 5ª; “El “Bund” realiza su propio Congreso para decidir en todos los asuntos que conciernen al proletariado judío, y tiene su propio Comité Central”.

El 6ª: “El “Bund” tiene el derecho a decidir sobre todos aquellos asuntos, guiándose por el programa del Partido, sobre todos aquellos asuntos de carácter general sobre los cuales no hay resolcuciones adoptada por los Congresos del Partido. Estas decisiones tienen vigencia temporaria hasta que el Congreso tome las decisiones que correspondan”.

Art. 9: “El “Bund” tiene derecho a realizar acuerdos con otras organizaciones revolucionarias que no pertenezcan al Partido” (…) “El “Bund” tiene el derecho a realizar acuerdos con otras organizaciones Social-Demócratas, para unir fuerzas en el trabajo revolucionario”.

Art. 10: “El Congreso del Partido tiene el derecho de cancelar todas las resoluciones de los Congresos del Bund, excepto aquellas tomadas sobre la base de la presente constitución. Cuando existan contradicciones entre las Resoluciones del Congreso del Partido y las Resoluciones del Congreso del Bund, tiene el derecho  de pedir explicaciones”.

Art. 11: “En caso de necesidad, el Comité Central del Partido tiene el derecho de acordar directamente con secciones particulares del Bund pero únicamente con el asentimiento del Comité Central del Bund. La vía por la cual deberán ser realizados tales acuerdos, serán establecidas, en cada caso, por el Comité Central del Bund”.

Art. 12: “Todos estos puntos son considerados fundamentales y únicamente pueden ser cambiados, agregados o cancelados, por acuerdo mutuo entre las secciones del Partido”.

Julius Mártov, de la redacción de “Iskra” y miembro de la Comisión Organizadora del Congreso, pidió la palabra y calificó la posición del “Bund” como “un ultimátum”. Realizó un pormenorizado análisis del documento, cuyos puntos salientes transcribimos de la versión taquigráfica de las Actas:

“Como hemos visto, dijo Martov,  el Bund es una sección del Partido que habla de un tratado entre dos organizaciones independientes –judíos y no judíos-; en mi opinión , es una formulación más precisa que hablar  de relaciones entre diferentes organizaciones nacionales. El V Congreso del Bund también propone un Tratado (“acuerdo mutuo”) entre el proletariado judío y el resto del proletariado de Rusia (Artículo 12 de la Resolución). Para los delegados del Bund el presente congreso es constituyente y no un Congreso Ordinario, continuación del Primero de 1898, como sostenían ayer. Yo digo que los delegados del Bund piensan que el presente Congreso es constituyente porque proponen un tratado entre dos secciones del Partido, problema que no es materia de un Congreso Ordinario, donde solo la unión con otros partidos puede ser discutida, pero no un tratado entre secciones del mismo Partido”

“El Bund integró el Comité,  que organizó el presente Congreso y nunca lo consideró un Congreso de organizaciones nacionales independientes, sino de secciones del mismo Partido. Las reglas propuestas ahora por el Bund invierten las establecidas por el Primer Congreso de 1898. Este Congreso dejó claramente establecido que todos los que allí participaron pertenecían a una única organización. La autonomía otorgada al Bund por el Primer Congreso fue también otorgada a las otras secciones, pero dentro de estrechos límites”.

“Yo pienso que esta propuesta de un Tratado no es tema del Congreso. Tenemos ante nosotros un  proyecto de Tratado que presupone que el proletariado judío necesita una organización política independiente que represente sus intereses nacionales entre los Socialdemócratas de Rusia. Independientemente del problema de organizar el Partido sobre la base del principio del federalismo o de la autonomía, nosotros no podemos permitir que ningúna sección  del Partido se presente como representante de intereses de grupo, comerciales o nacionales, de cualquier sección del proletariado. Las diferencia nacionales juegan un papel subordinado entre los intereses comunes de clase del proletariado. ¿Qué tipo de organización mundial de los trabajadores tendríamos, si los trabajadores de cada nación antepusieran sus intereses nacionales? Las peculiaridades de las duras condiciones legales que han vivido los trahajadores judíos no deben servir de pretexto para ampliar el grado de autonomía, en su lucha, del proletariado judío”. (…)

A continuación Martov, que era judío, presenta una moción de 12 congresistas judíos, que critican punto por punto, las reglas propuestas por el Bund y concluye:

“Por último, se dice en conclusión que rechazamos cualquier intento de reestructurar el partido en principios federales, por constituir un obstáculo para un mayor acercamiento entre el proletariado judío y el proletariado ruso”.

A continuación intervino León Trotski, firmante de la moción:

“Creo que carece de valor añadir a la resolución presentada por el camarada Mártov que esta moción está firmada por  camaradas judíos que, trabajando en el Partido de toda Rusia,   se consideran también como representantes del proletariado judío”.

La delegación del Bund insistió en su propuesta y el ardoroso debate ocupó la Cuarta, Quinta y Sexta sesión del Congreso.

En esta última, intervino Lenin, que era el autor e informante de la Comisión de Organización y cuyo proyecto recibió severas críticas no solo del Bund sino de otros delegados.

Veremos sus argumentos en una próxima nota.

Fuente:

lunes, 1 de febrero de 2016

REFLEXIONES SOBRE EL MARXISMO (VIII)


Mientras en el occidente europeo se consolidaba el capitalismo industrial, en la Rusia Zarista la estructura económica dominada por las grandes propiedades nobiliarias rurales, trabajadas por siervos en una condición social de pobreza extrema, la economía no superaba la fase comercial de las regiones que permitían el flujo de productos del agro (especialmente cereales) a Occidente, como San Petersburgo, en el Báltico; Odesa y Sebastopol, en el Mar Negro y Kiev sobre eñ Río Dniepper, así como Kazán sobre el Volga y Rostov en las puertas del Cáucaso.

Facilitado por las guerras y el endeudamiento de la nobleza, los capitalistas comerciales y traficantes de dinero, fueron penetrando en el campo y una industria débil también se desarrollaba, para el mercado interno, en las ciudades.

En estas urbes populosas y Moscú que era la capital, habían centros de enseñanza media y superior, y una clase media y alta, constituida en una magnitud importante por judíos que a pesar de la hostilidad de la Iglesia Ortodoxa y del propio régimen, eran discriminados civil y políticamente. Buena parte de esa intelectualidad  -escritores, científicos, artistas-, eran partidarios de la Filosofía de las Luces, en los sectores altos y de corrientes revolucionarias, en los estratos sociales medios.

En este contexto se difundieron, clandestinamente, las concepciones liberales, anarquistas y marxistas. Las dos primeras, fueron llamadas “populistas” y estaban inspiradas en las ideas de escritores demócratas revolucionarios como AIexander Herzen, Visarion Belinski, N.G. Chernyshevski y Nikolái Dobroliubov que sostenían que en Rusia no había clase obrera y que “había que ir al campo” a convencer a los campesinos que ellos tenían que hacer la revolución. El “Ala anarquista”, inspirada en las ideas de Bakunin, defendía la acción violenta contra dignatarios y altos funcionarios del régimen absolutista. Los liberales “populistas” de la burguesía compartían la lucha agitativa por el derrocamiento del absolutismo zarista pero no apoyaban la táctica anarquista que, era vista, en general en los medios opuestos al régimen, con simpatía, por las brutalidades y crímenes de la policía zarista.

El Zar Alejandro II fue asesinado en 1881 y su hijo, Alejandro III que había promovido una sangrienta persecución de los judíos, fue víctima de otro atentado en 1887.  Los presuntos organizadores fueron juzgados rápidamente y ahorcados. Entre éstos se encontraba Alexander Ulianov, el hermano mayor de Vladimir Ilich e hijo del maestro de enseñanza primaria, Ilia Ulianov, ex Inspector de esta rama de la Enseñanza Imperial, en la Provincia de Simbirsk, sudeste de Rusia.

El régimen acusó a los judíos de estos atentados, lo que provocó una importante emigración de esta etnia cuyo destino fue, preferentemente los Estados Unidos.

En las ciudades mencionadas existían círculos clandestinos donde leían y discutían las obras de Marx y de los partidos socialdemócratas y el estudiantado se mostraba muy activo en la resistencia a la opresión del régimen zarista.

Vladimir Ilich Ulianov (más tarde Lenin), nació en Simbirsk, el 22 de abril de 1870 e ingresó a la Universidad de Kazan en 1888, el año siguiente al que ahorcaron a su hermano, para cursar Derecho. Pronto se vinculó al movimiento estudiantil que realizaba manifestaciones de protesta contra el Zar. Fue expulsado y durante tres años vivió con su madre y sus hermanos, en una localidad de la Provincia de Samara. Aquí, con 19 años de edad, comenzó a leer del alemán (su madre –María Blank-, era de ascendencia alemana), el tomo 1º de “El Capital” de Marx. El diría que esta lectura resultó fundamental para definir su posición ideológica.  Decidió, luego, dirigirse a San Petersburgo y terminar la carrera, mediante exámens libres, rendidos en la Universidad. En 1893, se graduó de abogado.

En los medios estudiantiles de San Petersburgo se seguía con mucho interés la polémica entre Georgi Plejanov, que estaba exiliado en Suza y los Bakuninistas. Él había pertenecido a este sector pero a finales de la década de 1870, se opuso a la acción violenta y se exiió en Suiza. Viajó Francia, donde conoció a Karl Liebknecht y Paul Lafargue (nacido en Santaigo de Cuba, yerno de Marx) y en Londres conoció a Federico Engels. Estudió el materialismo dialéctico y en el Primer Congreso de la II Internacional, en París, en 1889, pronunció un discurso en el que afirmó: “La revolución rusa triunfará como una revolución de la clase obrera o no triunfará”.

Plejanov y otros marxistas había fundado, en 1883, el Grupo Emancipación del Trabajo, dedicado a elaborar materiales de formación ideológica que entraban clandestinamente en San Petersburgo y eran leidos en “círculos marxistas”, creados ese año, de estudiantes y obreros.

Lenin se vínculo en esta ciudad a un círculo y en 1894, decidió viajar a Suiza para coordinar con Plejanov y su Grupo, el desarrollo del marxismo en Rusia. Regresó al año siguiente y fue detenido y confinado en Siberia. En esta época (1895-1899) escribió “El desarrollo del capitalismo en Rusia” cuyo objetivo es responder, con una documentación abundante, a la tesis de los ideólogos populistas que negaban la existencia de un capitalismo en Rusia.

En esta obra Lenin estudia el desarrollo del capitalismo en Rusia desde el punto de vista del mercado interior, posterior a las reformas de Alejandro II, en 1861 y a las provincias interiores rusas. Este Zar abolió la servidumbre y en 1884 estableció las comunidades campesinas o “Zemstvos”, con autogobierno. La tierra asignada era dividida en pequeñas parcelas de acuerdo al tamaño de la familia y el conjunto de ellas eran gobernadas por un Consejo Autónomo.

En el Capítulo I, el autor, expone las tesis básicas abstractas, señaladas por Marx, del desarrollo capitalista que, en los siguientes, documenta con datos cómo se ha producido ese proceso en Rusia. Estas tesis son:

“La base de la economía mercantil es la división social del trabajo. La industria transformativa se separa de la extractiva y cada una de ellas se subdivide en pequeñas clases y sub-clases que fabrican productos especiales en forma de mercancías y que los cambian con las industrias restantes. El desarrollo de la economía mercantil lleva, pues, al incremento del número de las ramas industriales separadas e independientes; la tendencia de ese desarrollo estriba en transformar en rama especial de la industria la producción de cada producto por separado e incluso la de cada una de las partes del producto; y no sólo la fabricación del producto, sino también las operaciones parciales encaminadas a preparar el producto para el consumo. Dentro de la economía natural, la sociedad estaba constituida por una masa de unidades económicas homogéneas (familias campesinas patriarcales, comunidades rurales primitivas, haciendas feudales), y cada una de esas unidades efectuaba todos los tipos de trabajos económicos, comenzando por la obtención de las diversas clases de materias primas y terminando por la preparación definitiva de las mismas para su consumo. Con la economía mercantil se constituyen unidades económicas heterogéneas, aumenta el número de las ramas de la economía y disminuye el de haciendas que cumplen idéntica función económica. Ese aumento progresivo de la división social del trabajo es el elemento fundamental en el proceso de creación del mercado interior para el capitalismo. “...En la producción mercantil y en su forma absoluta, la producción capitalista... -dice Marx-, los productos sólo son mercancías, es decir, valores de uso con valor de cambio realizable -convertible en dinero- por cuanto otras mercancías constituyen un equivalente para ellos, en cuanto se les oponen otros productos como mercancías y como valores; dicho con otras palabras, por cuanto estos productos no se obtienen como medios directos de subsistencia para quien los produce, sino como mercancías, como productos que sólo se transforman en valores de uso mediante su transformación en valores de cambio (dinero), mediante su enajenación. Para estas mercancías, el mercado se desarrolla como consecuencia de la división social del trabajo; la división de los trabajos productivos transforma mutuamente sus productos en mercancías, en equivalentes uno de otro, obligándoles a servir uno para otro de mercado” (Das Kapital, III, 2, 177-178. La trad. rusa 52619. La cursiva es nuestra, al igual que en todas las citas donde no se indique lo contrario)”.

Durante este período, Lenin se casó con Nadeszha Kruspkaia; fue liberado en 1900 y se dirigió al exilio en Ginebra (Suiza), donde junto con Plejanov, July Martov y otros marxistas, decidieron editar un periódico para la difusión de sus ideas en Rusia. Le titularon “Iskra” (“La Chispa”) y la Declaración de la Redacción el periódico, en su primer número, editado el mismo año, fue escrita por Lenin, de la cual escogemos algunos fragmentos:

“Al iniciar la publicación del periódico político ”Iskra” consideramos indispensable decir algunas palabras acerca de nuestros objetivos y de cómo comprendemos nuestras tareas”.

“Vivimos un momento importante en extremo de la historia del movimiento obrero y de la socialdemocracia de Rusia. Los últimos años se caracterizan por una difusión asombrosamente rápida de las ideas socialdemócratas entre nuestra intelectualidad. Al encuentro de esta corriente del pensamiento social marcha el movimiento, surgido independientemente, del proletariado industrial, que empieza a unirse y a luchar contra sus opresores, a tender ávidamente hacia el socialismo. Surgen por doquier círculos de obreros y de intelectuales socialdemócratas, se difunden hojas de agitación local, crece la demanda de publicaciones socialdemócratas, sobrepasando en mucho a la oferta, sin que las intensas persecuciones por parte del Gobierno sean capaces de contener ese movimiento. Las cárceles están repletas y los lugares de confinamiento atestados; casi todos los meses se oye hablar de descubrimiento de organizaciones en todos los confines de Rusia, captura de encomiendas, confiscación de publicaciones y de imprentas; pero el movimiento crece sin cesar, abarca zonas cada día más extensas, penetra cada vez más profundamente en la clase obrera y atrae más y más la atención de la sociedad. Y todo el desarrollo económico de Rusia, toda la historia del pensamiento social ruso y del movimiento revolucionario ruso garantizan que el movimiento obrero socialdemócrata crecerá, a despecho de todos los obstáculos, y terminará por vencerlos”.

“Sin embargo, de otra parte, el rasgo principal de nuestro movimiento, que salta a la vista de manera especial en los últimos tiempos, es su fraccionamiento, su carácter artesano, valga la expresión: los círculos locales surgen y actúan independientemente unos de otros e incluso (lo que tiene especial importancia) de los círculos que han actuado y actúan en los mismos centros. No hay ni tradición ni continuidad y las publicaciones locales reflejan en todo su volumen ese fraccionamiento, reflejan la falta de ligazón con lo creado ya por la socialdemocracia rusa”.

“La discordancia entre este fraccionamiento y las demandas originadas por la fuerza y la amplitud del movimiento crea, a nuestro juicio, un momento crítico en su desarrollo. En el propio movimiento se manifiesta con fuerza irresistible la necesidad de consolidarse, de darse una fisonomía y una organización bien definidas; sin embargo, entre los socialdemócratas dedicados a la actividad práctica no en todas partes se comprende la necesidad de ese paso a la forma superior del movimiento. Por el contrario, en sectores bastante amplios se observan vacilaciones del pensamiento, pasión por la moda de “criticar el marxismo” y por la “bernsteinada”, difusión de opiniones de la llamada tendencia “economicista” y el afán, indisolublemente ligado a todo eso, de detener el movimiento en su etapa inferior, el afán de relegar a segundo término la tarea de formar un partido revolucionario que libre la lucha al frente de todo el pueblo. Es un hecho que entre los socialdemócratas rusos se observan semejantes vacilaciones, que el practicismo estrecho, divorciado del esclarecimiento teórico del movimiento en su conjunto, amenaza con desviar el movimiento por un camino falso. Nadie que conozca de modo directo la situación existente en la mayoría de nuestras organizaciones puede dudarlo. Además, existen publicaciones que lo confirman: será suficiente mencionar el Credo -que ha suscitado ya una protesta completamente legítima—, el Suplemento Especial de “Rabóchaya Misl” (septiembre de 1899), que con tanto relieve expresa la tendencia que impregna por entero el periódico Rabóchaya Misl, o, por último, el manifiesto del Grupo de Autoemancipación de la Clase Obrera, de Petersburgo, redactado en el espíritu de ese mismo economismo”. Y es absolutamente falsa la afirmación de Rabóchee Delo (”La causa obrera”) de que el Credo no refleja más que la opinión de personas aisladas, de que la orientación de Rabóchaya Misl (“El pensamiento obrero”) expresa únicamente la confusión y la falta de comedimiento de su Redacción, y no una tendencia particular en el propio desarrollo del movimiento obrero ruso”.
(…)
“No queremos exagerar la gravedad de la situación, pero cerrar los ojos ante ella sería mucho más nocivo. Por eso aplaudimos de todo corazón que el grupo Emancipación del Trabajo haya acordado reanudar su actividad literaria y emprender una lucha sistemática contra los intentos de tergiversar y vulgarizar la socialdemocracia”.

La tendencia “economicista” continuaba con su doctrina de la “autoemancipación” de la clase obrera pero rechazaba la idea leninista de un partido revolucionario. Lenin decidió, apoyado por los círculos marxistas, dar un paso adelante. “Iskra” publicó en diciembre, en el número 12, el artículo de Lenin “Una conversación con los defensores del economismo” y comenzó a redactar el libro “¿Qué hacer?” que publicó en Stuttgart (Alemania), en marzo de 1902.

El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), había sido fundado en el Congreso de Minsk, en 1898, con la presencia de delegados de los “círculos marxistas” de San Petersburgo, Moscú y Kiev y la “Unión General de Trabajadores Judíos de Lituania, Polonia y Rusia. Lenin no estuvo presente pues estaba confinado en Siberia y el Comité Central que se formó fue detenido poco después por la policía zarista.

El periódico “Iskra”, bajo innegable influencia de Lenin, tuvo como objetivo la convocatoria de un Segundo Congreso y decidir la línea ideológica y política marxistas, contra la “influencia bernsteiniana”, predominante en los Partidos Socialdemócratas de Alemania y Francia.

El libro “¿Qué hacer?” era el segundo paso, en el camino trazado por “Iskra”.

En su Prefacio, Lenin expresa que su artículo publicado en “Iskra”  ( “¿Por dónde empezar?”, Nº 4, mayo de 1901) motivó muchas cartas con preguntas que debían un tratamiento más extenso del punto tratado, pero ésta se demoró  porque surgió la iniciativa de unificar las organizaciones socialdemócratas en el extranjero y agrega:

“Era natural que esperase los resultados de esta tentativa que, de haber tenido éxito, tal vez se hubiese requerido exponer las concepciones de Iskra en materia de organización desde un punto de vista algo distinto; en todo caso, este éxito prometía acabar muy pronto con la existencia de dos corrientes en la socialdemocracia rusa. El lector sabe que el intento fracasó y que, como procuramos demostrar a continuación, no podía terminar de otro modo después del nuevo viraje de Rabócheie Dielo ("La Causa Obrera", revista, órgano de la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero), en su número 10, hacia el "economismo". Ha sido absolutamente necesario emprender una enérgica lucha contra esta tendencia imprecisa y poco definida, pero, en cambio, tanto más persistente y capaz de resurgir en formas diversas. De acuerdo con ello, ha cambiado y se ha ampliado en grado muy considerable el plan inicial del folleto”.

“Debían haber sido su tema principal los tres problemas planteados en el artículo ¿Por dónde empezar?, a saber: el carácter y el contenido principal de nuestra agitación política, nuestras tareas de organización y el plan de crear, simultáneamente y en distintas partes, una organización combativa de toda Rusia”.
(…..)

“El examen de los tres problemas indicados sigue constituyendo el tema principal del folleto. Pero he tenido que comenzar por dos problemas de carácter más general: ¿por qué la consigna de "libertad de crítica", tan "inocente" y "natural", es para nosotros una verdadera llamada al combate?; ¿por qué no podemos llegar a un acuerdo ni siquiera en el problema fundamental del papel de la socialdemocracia en relación al movimiento espontáneo de masas? Luego expongo las opiniones acerca del carácter y el contenido de la agitación política, exposición que se ha convertido en un esclarecimiento de la diferencia entre la política tradeunionista y la socialdemócrata, en tanto que la exposición de los puntos de vista sobre las tareas de organización se ha transformado en un esclarecimiento de la diferencia entre los métodos primitivos de trabajo, que satisfacen a los "economistas", y la organización de revolucionarios, que consideramos indispensable. Después insisto en el "plan" de un periódico político para toda Rusia, tanto más que las objeciones hechas contra él carecen de fundamento y que no se ha dado una respuesta a fondo a la pregunta hecha en ¿Por dónde empezar? De cómo podríamos emprender simultáneamente en todas partes la formación de la organización que necesitamos. Por último, en la parte final del folleto espero demostrar que hemos hecho cuanto dependía de nosotros para prevenir una ruptura decisiva con los "economistas", ruptura que, sin embargo, ha resultado inevitable; que Rabócheie Dielo ha adquirido una significación particular, y se quiere "histórica", por haber expresadºo de la manera más completa y con el mayor relieve no el "economismo" consecuente, sino más bien la dispersión y las vacilaciones que han constituido el rasgo distintivo de todo un período de la historia de la socialdemocracia rusa; que por eso adquiere también importancia la polémica, demasiado detallada a primera vista, con Rabócheie Dielo, pues no podemos avanzar sin superar definitivamente este período”.

En resumen, los 5 puntos de discrepancia con la corriente “economicista” de la socialdemocracia rusa, son:
1.           El csrácter y contenido de la agitación política;
2.           Las tareas de organización;
3.           La creación de una organización combativa para toda Rusia;
4.           La libertad (pública) de crítica entre los socialdemócratas;
5.           La creación de un periódico del POSDR, para toda Rusia.

Estos puntos serán los temas de debate en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), que se realizará en Londres, el año siguiente.

              Mientras en el occidente europeo se consolidaba el capitalismo industrial, en la Rusia Zarista la estructura económica dominada por las grandes propiedades nobiliarias rurales, trabajadas por siervos en una condición social de pobreza extrema, la economía no superaba la fase comercial de las regiones que permitían el flujo de productos del agro (especialmente cereales) a Occidente, como San Petersburgo, en el Báltico; Odesa y Sebastopol, en el Mar Negro y Kiev sobre eñ Río Dniepper, así como Kazán sobre el Volga y Rostov en las puertas del Cáucaso.

Facilitado por las guerras y el endeudamiento de la nobleza, los capitalistas comerciales y traficantes de dinero, fueron penetrando en el campo y una industria débil también se desarrollaba, para el mercado interno, en las ciudades.

En estas urbes populosas y Moscú que era la capital, habían centros de enseñanza media y superior, y una clase media y alta, constituida en una magnitud importante por judíos que a pesar de la hostilidad de la Iglesia Ortodoxa y del propio régimen, eran discriminados civil y políticamente. Buena parte de esa intelectualidad  -escritores, científicos, artistas-, eran partidarios de la Filosofía de las Luces, en los sectores altos y de corrientes revolucionarias, en los estratos sociales medios.

En este contexto se difundieron, clandestinamente, las concepciones liberales, anarquistas y marxistas. Las dos primeras, fueron llamadas “populistas” y estaban inspiradas en las ideas de escritores demócratas revolucionarios como AIexander Herzen, Visarion Belinski, N.G. Chernyshevski y Nikolái Dobroliubov que sostenían que en Rusia no había clase obrera y que “había que ir al campo” a convencer a los campesinos que ellos tenían que hacer la revolución. El “Ala anarquista”, inspirada en las ideas de Bakunin, defendía la acción violenta contra dignatarios y altos funcionarios del régimen absolutista. Los liberales “populistas” de la burguesía compartían la lucha agitativa por el derrocamiento del absolutismo zarista pero no apoyaban la táctica anarquista que, era vista, en general en los medios opuestos al régimen, con simpatía, por las brutalidades y crímenes de la policía zarista.

El Zar Alejandro II fue asesinado en 1881 y su hijo, Alejandro III que había promovido una sangrienta persecución de los judíos, fue víctima de otro atentado en 1887.  Los presuntos organizadores fueron juzgados rápidamente y ahorcados. Entre éstos se encontraba Alexander Ulianov, el hermano mayor de Vladimir Ilich e hijo del maestro de enseñanza primaria, Ilia Ulianov, ex Inspector de esta rama de la Enseñanza Imperial, en la Provincia de Simbirsk, sudeste de Rusia.

El régimen acusó a los judíos de estos atentados, lo que provocó una importante emigración de esta etnia cuyo destino fue, preferentemente los Estados Unidos.

En las ciudades mencionadas existían círculos clandestinos donde leían y discutían las obras de Marx y de los partidos socialdemócratas y el estudiantado se mostraba muy activo en la resistencia a la opresión del régimen zarista.

Vladimir Ilich Ulianov (más tarde Lenin), nació en Simbirsk, el 22 de abril de 1870 e ingresó a la Universidad de Kazan en 1888, el año siguiente al que ahorcaron a su hermano, para cursar Derecho. Pronto se vinculó al movimiento estudiantil que realizaba manifestaciones de protesta contra el Zar. Fue expulsado y durante tres años vivió con su madre y sus hermanos, en una localidad de la Provincia de Samara. Aquí, con 19 años de edad, comenzó a leer del alemán (su madre –María Blank-, era de ascendencia alemana), el tomo 1º de “El Capital” de Marx. El diría que esta lectura resultó fundamental para definir su posición ideológica.  Decidió, luego, dirigirse a San Petersburgo y terminar la carrera, mediante exámens libres, rendidos en la Universidad. En 1893, se graduó de abogado.

En los medios estudiantiles de San Petersburgo se seguía con mucho interés la polémica entre Georgi Plejanov, que estaba exiliado en Suza y los Bakuninistas. Él había pertenecido a este sector pero a finales de la década de 1870, se opuso a la acción violenta y se exiió en Suiza. Viajó Francia, donde conoció a Karl Liebknecht y Paul Lafargue (nacido en Santaigo de Cuba, yerno de Marx) y en Londres conoció a Federico Engels. Estudió el materialismo dialéctico y en el Primer Congreso de la II Internacional, en París, en 1889, pronunció un discurso en el que afirmó: “La revolución rusa triunfará como una revolución de la clase obrera o no triunfará”.

Plejanov y otros marxistas había fundado, en 1883, el Grupo Emancipación del Trabajo, dedicado a elaborar materiales de formación ideológica que entraban clandestinamente en San Petersburgo y eran leidos en “círculos marxistas”, creados ese año, de estudiantes y obreros.

Lenin se vínculo en esta ciudad a un círculo y en 1894, decidió viajar a Suiza para coordinar con Plejanov y su Grupo, el desarrollo del marxismo en Rusia. Regresó al año siguiente y fue detenido y confinado en Siberia. En esta época (1895-1899) escribió “El desarrollo del capitalismo en Rusia” cuyo objetivo es responder, con una documentación abundante, a la tesis de los ideólogos populistas que negaban la existencia de un capitalismo en Rusia.

En esta obra Lenin estudia el desarrollo del capitalismo en Rusia desde el punto de vista del mercado interior, posterior a las reformas de Alejandro II, en 1861 y a las provincias interiores rusas. Este Zar abolió la servidumbre y en 1884 estableció las comunidades campesinas o “Zemstvos”, con autogobierno. La tierra asignada era dividida en pequeñas parcelas de acuerdo al tamaño de la familia y el conjunto de ellas eran gobernadas por un Consejo Autónomo.

En el Capítulo I, el autor, expone las tesis básicas abstractas, señaladas por Marx, del desarrollo capitalista que, en los siguientes, documenta con datos cómo se ha producido ese proceso en Rusia. Estas tesis son:

“La base de la economía mercantil es la división social del trabajo. La industria transformativa se separa de la extractiva y cada una de ellas se subdivide en pequeñas clases y sub-clases que fabrican productos especiales en forma de mercancías y que los cambian con las industrias restantes. El desarrollo de la economía mercantil lleva, pues, al incremento del número de las ramas industriales separadas e independientes; la tendencia de ese desarrollo estriba en transformar en rama especial de la industria la producción de cada producto por separado e incluso la de cada una de las partes del producto; y no sólo la fabricación del producto, sino también las operaciones parciales encaminadas a preparar el producto para el consumo. Dentro de la economía natural, la sociedad estaba constituida por una masa de unidades económicas homogéneas (familias campesinas patriarcales, comunidades rurales primitivas, haciendas feudales), y cada una de esas unidades efectuaba todos los tipos de trabajos económicos, comenzando por la obtención de las diversas clases de materias primas y terminando por la preparación definitiva de las mismas para su consumo. Con la economía mercantil se constituyen unidades económicas heterogéneas, aumenta el número de las ramas de la economía y disminuye el de haciendas que cumplen idéntica función económica. Ese aumento progresivo de la división social del trabajo es el elemento fundamental en el proceso de creación del mercado interior para el capitalismo. “...En la producción mercantil y en su forma absoluta, la producción capitalista... -dice Marx-, los productos sólo son mercancías, es decir, valores de uso con valor de cambio realizable -convertible en dinero- por cuanto otras mercancías constituyen un equivalente para ellos, en cuanto se les oponen otros productos como mercancías y como valores; dicho con otras palabras, por cuanto estos productos no se obtienen como medios directos de subsistencia para quien los produce, sino como mercancías, como productos que sólo se transforman en valores de uso mediante su transformación en valores de cambio (dinero), mediante su enajenación. Para estas mercancías, el mercado se desarrolla como consecuencia de la división social del trabajo; la división de los trabajos productivos transforma mutuamente sus productos en mercancías, en equivalentes uno de otro, obligándoles a servir uno para otro de mercado” (Das Kapital, III, 2, 177-178. La trad. rusa 52619. La cursiva es nuestra, al igual que en todas las citas donde no se indique lo contrario)”.

Durante este período, Lenin se casó con Nadeszha Kruspkaia; fue liberado en 1900 y se dirigió al exilio en Ginebra (Suiza), donde junto con Plejanov, July Martov y otros marxistas, decidieron editar un periódico para la difusión de sus ideas en Rusia. Le titularon “Iskra” (“La Chispa”) y la Declaración de la Redacción el periódico, en su primer número, editado el mismo año, fue escrita por Lenin, de la cual escogemos algunos fragmentos:

“Al iniciar la publicación del periódico político ”Iskra” consideramos indispensable decir algunas palabras acerca de nuestros objetivos y de cómo comprendemos nuestras tareas”.

“Vivimos un momento importante en extremo de la historia del movimiento obrero y de la socialdemocracia de Rusia. Los últimos años se caracterizan por una difusión asombrosamente rápida de las ideas socialdemócratas entre nuestra intelectualidad. Al encuentro de esta corriente del pensamiento social marcha el movimiento, surgido independientemente, del proletariado industrial, que empieza a unirse y a luchar contra sus opresores, a tender ávidamente hacia el socialismo. Surgen por doquier círculos de obreros y de intelectuales socialdemócratas, se difunden hojas de agitación local, crece la demanda de publicaciones socialdemócratas, sobrepasando en mucho a la oferta, sin que las intensas persecuciones por parte del Gobierno sean capaces de contener ese movimiento. Las cárceles están repletas y los lugares de confinamiento atestados; casi todos los meses se oye hablar de descubrimiento de organizaciones en todos los confines de Rusia, captura de encomiendas, confiscación de publicaciones y de imprentas; pero el movimiento crece sin cesar, abarca zonas cada día más extensas, penetra cada vez más profundamente en la clase obrera y atrae más y más la atención de la sociedad. Y todo el desarrollo económico de Rusia, toda la historia del pensamiento social ruso y del movimiento revolucionario ruso garantizan que el movimiento obrero socialdemócrata crecerá, a despecho de todos los obstáculos, y terminará por vencerlos”.

“Sin embargo, de otra parte, el rasgo principal de nuestro movimiento, que salta a la vista de manera especial en los últimos tiempos, es su fraccionamiento, su carácter artesano, valga la expresión: los círculos locales surgen y actúan independientemente unos de otros e incluso (lo que tiene especial importancia) de los círculos que han actuado y actúan en los mismos centros. No hay ni tradición ni continuidad y las publicaciones locales reflejan en todo su volumen ese fraccionamiento, reflejan la falta de ligazón con lo creado ya por la socialdemocracia rusa”.

“La discordancia entre este fraccionamiento y las demandas originadas por la fuerza y la amplitud del movimiento crea, a nuestro juicio, un momento crítico en su desarrollo. En el propio movimiento se manifiesta con fuerza irresistible la necesidad de consolidarse, de darse una fisonomía y una organización bien definidas; sin embargo, entre los socialdemócratas dedicados a la actividad práctica no en todas partes se comprende la necesidad de ese paso a la forma superior del movimiento. Por el contrario, en sectores bastante amplios se observan vacilaciones del pensamiento, pasión por la moda de “criticar el marxismo” y por la “bebernsteinada”, difusión de opiniones de la llamada tendencia “economicista” y el afán, indisolublemente ligado a todo eso, de detener el movimiento en su etapa inferior, el afán de relegar a segundo término la tarea de formar un partido revolucionario que libre la lucha al frente de todo el pueblo. Es un hecho que entre los socialdemócratas rusos se observan semejantes vacilaciones, que el practicismo estrecho, divorciado del esclarecimiento teórico del movimiento en su conjunto, amenaza con desviar el movimiento por un camino falso. Nadie que conozca de modo directo la situación existente en la mayoría de nuestras organizaciones puede dudarlo. Además, existen publicaciones que lo confirman: será suficiente mencionar el Credo -que ha suscitado ya una protesta completamente legítima—, el Suplemento Especial de “Rabóchaya Misl” (septiembre de 1899), que con tanto relieve expresa la tendencia que impregna por entero el periódico Rabóchaya Misl, o, por último, el manifiesto del Grupo de Autoemancipación de la Clase Obrera, de Petersburgo, redactado en el espíritu de ese mismo economismo”. Y es absolutamente falsa la afirmación de Rabóchee Delo (”La causa obrera”) de que el Credo no refleja más que la opinión de personas aisladas, de que la orientación de Rabóchaya Misl (“El pensamiento obrero”) expresa únicamente la confusión y la falta de comedimiento de su Redacción, y no una tendencia particular en el propio desarrollo del movimiento obrero ruso”.
(…)
“No queremos exagerar la gravedad de la situación, pero cerrar los ojos ante ella sería mucho más nocivo. Por eso aplaudimos de todo corazón que el grupo Emancipación del Trabajo haya acordado reanudar su actividad literaria y emprender una lucha sistemática contra los intentos de tergiversar y vulgarizar la socialdemocracia”.

La tendencia “economicista” continuaba con su doctrina de la “autoemancipación” de la clase obrera pero rechazaba la idea leninista de un partido revolucionario. Lenin decidió, apoyado por los círculos marxistas, dar un paso adelante. “Iskra” publicó en diciembre, en el número 12, el artículo de Lenin “Una conversación con los defensores del economismo” y comenzó a redactar el libro “¿Qué hacer?” que publicó en Stuttgart (Alemania), en marzo de 1902.

El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), había sido fundado en el Congreso de Minsk, en 1898, con la presencia de delegados de los “círculos marxistas” de San Petersburgo, Moscú y Kiev y la “Unión General de Trabajadores Judíos de Lituania, Polonia y Rusia. Lenin no estuvo presente pues estaba confinado en Siberia y el Comité Central que se formó fue detenido poco después por la policía zarista.

El periódico “Iskra”, bajo innegable influencia de Lenin, tuvo como objetivo la convocatoria de un Segundo Congreso y decidir la línea ideológica y política marxistas, contra la “influencia bernsteiniana”, predominante en los Partidos Socialdemócratas de Alemania y Francia.

El libro “¿Qué hacer?” era el segundo paso, en el camino trazado por “Iskra”.

En su Prefacio, Lenin expresa que su artículo publicado en “Iskra”  ( “¿Por dónde empezar?”, Nº 4, mayo de 1901) motivó muchas cartas con preguntas que debían un tratamiento más extenso del punto tratado, pero ésta se demoró  porque surgió la iniciativa de unificar las organizaciones socialdemócratas en el extranjero y agrega:

“Era natural que esperase los resultados de esta tentativa que, de haber tenido éxito, tal vez se hubiese requerido exponer las concepciones de Iskra en materia de organización desde un punto de vista algo distinto; en todo caso, este éxito prometía acabar muy pronto con la existencia de dos corrientes en la socialdemocracia rusa. El lector sabe que el intento fracasó y que, como procuramos demostrar a continuación, no podía terminar de otro modo después del nuevo viraje de Rabócheie Dielo ("La Causa Obrera", revista, órgano de la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero), en su número 10, hacia el "economismo". Ha sido absolutamente necesario emprender una enérgica lucha contra esta tendencia imprecisa y poco definida, pero, en cambio, tanto más persistente y capaz de resurgir en formas diversas. De acuerdo con ello, ha cambiado y se ha ampliado en grado muy considerable el plan inicial del folleto”.

“Debían haber sido su tema principal los tres problemas planteados en el artículo ¿Por dónde empezar?, a saber: el carácter y el contenido principal de nuestra agitación política, nuestras tareas de organización y el plan de crear, simultáneamente y en distintas partes, una organización combativa de toda Rusia”.
(…..)

“El examen de los tres problemas indicados sigue constituyendo el tema principal del folleto. Pero he tenido que comenzar por dos problemas de carácter más general: ¿por qué la consigna de "libertad de crítica", tan "inocente" y "natural", es para nosotros una verdadera llamada al combate?; ¿por qué no podemos llegar a un acuerdo ni siquiera en el problema fundamental del papel de la socialdemocracia en relación al movimiento espontáneo de masas? Luego expongo las opiniones acerca del carácter y el contenido de la agitación política, exposición que se ha convertido en un esclarecimiento de la diferencia entre la política tradeunionista y la socialdemócrata, en tanto que la exposición de los puntos de vista sobre las tareas de organización se ha transformado en un esclarecimiento de la diferencia entre los métodos primitivos de trabajo, que satisfacen a los "economistas", y la organización de revolucionarios, que consideramos indispensable. Después insisto en el "plan" de un periódico político para toda Rusia, tanto más que las objeciones hechas contra él carecen de fundamento y que no se ha dado una respuesta a fondo a la pregunta hecha en ¿Por dónde empezar? De cómo podríamos emprender simultáneamente en todas partes la formación de la organización que necesitamos. Por último, en la parte final del folleto espero demostrar que hemos hecho cuanto dependía de nosotros para prevenir una ruptura decisiva con los "economistas", ruptura que, sin embargo, ha resultado inevitable; que Rabócheie Dielo ha adquirido una significación particular, y se quiere "histórica", por haber expresadºo de la manera más completa y con el mayor relieve no el "economismo" consecuente, sino más bien la dispersión y las vacilaciones que han constituido el rasgo distintivo de todo un período de la historia de la socialdemocracia rusa; que por eso adquiere también importancia la polémica, demasiado detallada a primera vista, con Rabócheie Dielo, pues no podemos avanzar sin superar definitivamente este período”.

En resumen, los 5 puntos de discrepancia con la corriente “economicista” de la socialdemocracia rusa, son:
1.           El csrácter y contenido de la agitación política;
2.           Las tareas de organización;
3.           La creación de una organización combativa para toda Rusia;
4.           La libertad (pública) de crítica entre los socialdemócratas;
5.           La creación de un periódico del POSDR, para toda Rusia.

Estos puntos serán los temas de debate en el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), que se realizará en Londres, el año siguiente.

Fuentes:

https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1899/desarrollo/index.htm

https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/quehacer/


https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1899/desarrollo/el-desarrollo-del-capitalismo-en-rusia.pdf

https://referenciacomunista.wordpress.com/2014/07/08/declaracion-de-la-redaccion-de-iskra/

Fuentes:

https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1899/desarrollo/index.htm

https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/quehacer/


https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1899/desarrollo/el-desarrollo-del-capitalismo-en-rusia.pdf

https://referenciacomunista.wordpress.com/2014/07/08/declaracion-de-la-redaccion-de-iskra/