viernes, 31 de enero de 2014

LA POLÍTICA ECONÓMICA DE ARGENTINA


El dilema que enfrenta el desarrollo económico de América Latina se puede resumir del modo siguiente: 1) conservación del modelo liberal basado en la producción y exportación de materias primas y alimentos, semi elaborados o no elaborados y 2) Una economía donde la industria moderna, promovida por una enérgica intervención del Estado, ponga al continente en condiciones de igualdad con los bloques de los países desarrollados.

En esta última opción no incluyo al Uruguay, porque el modelo económico que sigue por la pequeñez de su mercado interno no procura una industrialización integral sino el desarrollo de las agroindustrias para la exportación y el turismo regional como fuentes de ingresos de divisas.
El gobierno uruguayo y la oposición política acusan al gobierno argentino de seguir una política económica y comercial hostil a nuestro país. Creo que, objetivamente, las políticas practicadas por Argentina han perjudicado a Uruguay pero no son intencionales sino que son coherentes con el modelo de desarrollo que adopto el gobierno de enfrente, a partir del 2003.

Hagamos un poco de historia.

La política económica puesta en marcha por el tándem Menem-Cavallo, el 6 de abril de 1991, llamado Plan de Convertibilidad estableció que el peso argentino  tenía un valor similar al dólar. Este plan fue impuesto por la banca internacional con la finalidad de establecer un seguro de cambio a las inversiones especulativas. La valorización artificial de la  medida destruyó la competitividad de las exportaciones paralizando la economía y llevando la desocupación al 25% de la fuerza laboral activa y el déficit fiscal al 13% del PBI..

El gobierno de Fernando de la Rúa no se atrevió a devaluar, para movilizar las exportaciones. La fuga de capitales vació las reservas obligando al presidente a bloquear los depósitos bancarios en dólares (“Corralito”). La medida provocó la salida a las calles y concentración en la Plaza de Mayo de una multitud enfurecida que fue reprimida con violencia y una decena de víctimas mortales, fueron su consecuencia. De la Rúa renunció el 21 de diciembre de 2001. La crisis era total.

Entre esta fecha y el 2 de enero de 2002, Argentina tuvo  cuatro presidentes. El segundo, Adolfo Rodríguez Saá, suspendió el pago de la deuda externa, renunciando pocos días después, por “falta de apoyo político”. Le sucedió el Presidente de la Cámara de Representantes, Ramón Camaño, que convocó a una Asamblea Legislativa para designar un presidente interino. El nombramiento recayó en Eduardo Duhalde que, al asumir la misma noche de su elección, dijo:

“La Argentina está quebrada. La Argentina está fundida. Este modelo en su agonía arrasó con todo. La propia esencia de este modelo perverso terminó con la convertibilidad, arrojó a la indigencia a 2 millones de compatriotas, destruyó a la clase media argentina, quebró a nuestras industrias, pulverizó el trabajo de los argentinos. Hoy, la producción y el comercio están, como ustedes saben, parados; la cadena de pagos está rota y no hay circulante que sea capaz de poner en marcha la economía”.

Duhalde derogó la Ley de Convertibilidad, dejando flotar el valor del dólar que el mercado fijó en 3,36 pesos argentinos. El Presidente y su Ministro de Economía, Roberto Lavagna, pesificaron los depósitos en dólares, manteniendo la suspensión del pago de la deuda externa y rescataron los bonos que habían emitido las provincias para pagar sus obligaciones.  

Por decreto del 5 de agosto de 2002, estableció una retención del 20% del valor de las exportaciones de cereales, harinas y aceites, medida destinada a lograr el equilibrio fiscal, recurriendo a las grandes ganancias de un sector especialmente beneficiado por la devaluación.

La Inyección de moneda fresca en la economía y el tipo de cambio competitivo, pusieron en marcha lentamente la producción. No obstante, Duhalde consideró que era necesario un gobierno respaldado por la ciudadanía y convocó a elecciones para el 27 de abril de 2003, dándole el apoyo al Gobernador de Santa Cruz, Néstor Kichner, postulado por el Frente para la Victoria. En la primera vuelta, Carlos Menem obtuvo el primer lugar con el 24,45% de los votos emitidos y Néstor Kichner el segundo con 22.24% de los votos. En la segunda vuelta, un mes después, Menem no se presentó resultando electo el ex Gobernador de Santa Cruz.

Néstor Kichner asumió el 25 de mayo. En setiembre de 2003, pronunció un discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas, en el que expresó:

“La relación de países como el nuestro y otros con el mundo, está signada por la existencia de una aplastante y gigantesca deuda (160% del PIB), tanto con organismos multilaterales de crédito como con acreedores privados”. 

“Nos hacemos cargo como país de haber adoptado políticas ajenas para llegar a tal punto de endeudamiento, pero reclamamos que aquellos organismos internacionales que al imponer esas políticas contribuyeron, alentaron y favorecieron el crecimiento de esa deuda, también asuman su cuota de responsabilidad. Resulta casi una obviedad señalar que cuando una deuda tiene tal magnitud la responsabilidad no es sólo del deudor sino también del acreedor”. 

“Es necesario entonces que se asuma el hecho cierto, verificable y en cierta medida de sentido común de la terrible dificultad que ofrece el pago de esa deuda. Sin una concreta ayuda internacional que se encamine a permitir la reconstitución de la solvencia económica de los países endeudados y con ello su capacidad de pago, sin medidas que promuevan su crecimiento y desarrollo sustentable favoreciendo concretamente su acceso a los mercados y el crecimiento de sus exportaciones, el pago de la deuda se torna verdadera quimera”. 

“En el desarrollo de exportaciones con valor agregado a los recursos naturales que la mayoría de los países endeudados poseen, pueden solventarse los primeros tramos del desarrollo sustentable, sin el cual sus acreedores deberán asumir sus quebrantos sin otra opción realista. Nunca se supo de nadie que pudiera cobrar deuda alguna de los que están muertos”.

El 21 de agosto de 2003, el Congreso sancionaba el fin de la impunidad, al derogar la Ley de Punto Final, y reabría los juicios por crímenes de lesa humanidad de la última dictadura.

En cuatro años, su gobierno pudo arrojar los siguientes resultados:

·       Crecimiento sostenido a un promedio superior al 8% anual;  el período más largo de crecimiento de de los últimos 100 años.

·       Equilibrio macroeconómico en el área fiscal y externa: Superávit gemelos inéditos: superávit primario de 3% del PIB en promedio y un saldo positivo en la cuenta corriente de la balanza de pagos, que promedió un 4,8% del producto.

·       El superavit fiscal se mantuvo a lo largo de 5 años en torno al 3,2% del PBI.

·       Tipo de cambio real competitivo y estable que favoreció la producción y el empleo.
·       Reservas internacionales: pasaron de U$S 14.000 millones en el 2003 a U$S más de U$S 50.000 millones en el 2007 y se mantuvieron por encima de los U$S 45.000 millones.

Se destaca también que de acuerdo al ritmo del crecimiento del producto bruto de la Argentina, en cinco años, la relación deuda/PBI bajó de 160 al al 40 %.

Desde el principio de su gobierno, Néstor Kirchner, se preocupó por recuperar para el Estado, empresas que el ex Presidente Carlos Menem había privatizado, en la década de 1990. Se estatizaron Aerolíneas Argentinas, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), Correo Argentino, Astillero Río Santiago y fueron creadas ENARSA y  Agua y Saneamientos Argentinos.

Kichner alineó su política exterior junto con Venezuela y Brasil, en la IV Cumbre de las Américas, realizada en Mar del Plata en noviembre de 2005, introduciendo en la Declaración la siguiente objeción a la implementación inmediata del Àrea de Libre Comercio de las Américas (ALCA) ue reclamaba Estados Unidos:

“Todavía no están dadas las condiciones necesarias para lograr un acuerdo de libre comercio equilibrado y equitativo, con acceso efectivo de los mercados, libre de subsidios y practicas de comercio distorsivas y que tome en cuenta las necesidades y sensibilidades de todos los socios,  así como las diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías”.

Era el primer paso de un bloque continental que marcaba distancia con el imperialismo norteamericano y pondría el acento en la integración continental. Fue una humillación para el Presidente George W. Bush que solo contó con el apoyo de Canadá y México.

En su último año de gobierno, Kichner canceló la deuda con el Fondo Monetario Internacional e inició negociaciones con el Club de París para comenzar la amortización de la deuda de los acreedores privados que poseían los bonos emitidos por el Estado (Deuda soberana) cuya magnitud había provocado el “default” del 2001. El proceso de reestructuración de la deuda externa fue largo y complejo para quienes decidieron ingresar en el canje. La Argentina ofreció un descuento importante sobre sus obligaciones (aproximadamente el 70 %).

                                                                         .II-

En diciembre de 2007, le sucedió su esposa, Cristina Fernández, candidata del Frente para le Victoria que obtuvo del 45% de los votos de los votos emitidos, en la primera vuelta de octubre, asumiendo la Presidencia, el 10 de diciembre.

Los lineamientos estratégicos de la política económica, calificada de “desarrollo con inclusión social, sin endeudamiento externol”,  de una clara posición contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad de la dictadura, y la política exterior independiente, estaban trazadas y la Presidenta se propuso profundizarlas, pero en el 2008, Argentina, como otros países de la periferia, recibió el impacto de la crisis financiera que estalló en Estados Unidos con la quiebra del banco de inversión, Lehman Brothers, en el mes de setiembre.

La oposición reclamó que “había que enfriar la economía”, demanda a la que contestó la mandataria expresando que “enfriar la economía era promover la desocupación y eso no lo haría”. Por el contrario, el gobierno estableció un sistema de retenciones móviles, de ajuste automático de acuerdo al valor de las exportaciones de los productos primarios. Con estos recursos se financiaban los subsidios a la industria y el gasto social. La oposición reclamaba un ajuste fiscal del gasto social y eliminación de los subsidios.

En los primeros días de abril, la poderosa Sociedad Rural Argentina, organizó un “paro patronal”, con cortes de rutas de abastecimiento a los mercados nacionales. El gobierno, por su parte, recibió el apoyo de una masiva manifestación en la Avenida de Mayo, en Buenos Aires.
Quedó así declarada una “guerra”, entre el poderoso sector monopólico de la tierra, organizado en la Sociedad Rural, contra la política de fortalecimiento industrial y ampliación de los servicios sociales.

En el año 2009, cayó el crecimiento económico y se fugaron miles de millones de dólares que el abultado nivel de reservas, aguantó. El año siguiente, la economía se recuperó y el gobierno lanzó el “Plan del Bicentenario”, destinado a fomentar el desarrollo de las medianas y pequeñas empresas. El mecanismo era el siguiente: cada empresa elaboraba un proyecto de modernización que era evaluado por el Banco Nación que, al aceptarlo, le otorgaba el crédito correspondiente. Luego, el documento era remitido al Banco Central que realizaba su redescuento, devolviendo el dinero al Banco Nación. Es decir, el plan se financiaba con emisión, respaldada por el creciente aumento de las reservas, mecanismo que utilizó el gobierno pues la derogación de la Ley de Convertibilidad, en el 2002, que establecía que los dólares debían servir, únicamente, para respaldar la circulación monetaria (dinero en poder del público, las cuentas corrientes y las cajas de ahorro), le dio al gobierno la opción de respaldar la economía real, rompiendo la equivalencia cantidad de dólares-cantidad de pesos.

El año siguiente, el Congreso comenzó a discutir la reforma de la Carta Orgánica del Banco Cenrtral que, en su artículo 3º fijaba los objetivos de la política monetaria, desvinculando los dólares de la emisión en moneda nacional y autorizando, en determinadas circunstancias, la utilización por el gobierno de un crédito por el 10% de las reservas en dólares. Esta reforma entró en vitgencia a comienzo del 2012.

El 27 de octubre de 2010, falleció el ex Presidente Néstor Kichner. La oposición consideró que vendrían tiempos de incertidumbre ya que sostenían que el ex mandatario era “el poder detrás del trono”. Sin embargo, los hechos mostraron que la Presidente poseía un carácter capaz de enfrentar todos los vendavales.

Colocó a su difunto marido en el pedestal de una nueva generación de hombres de Estado, dispuesto a consolidar un modelo de desarrollo “nacional, popular y democrático”, que Argentina había intentado fundar con Yrigoyen y Perón y que la oligarquía tradicional, concentrada en la tierra y en la banca, había impedido. Con este espíritu, y realizando una intensa labor pedagógica en los medios, salió al cruce de todos los avatares de la política.

Su esposo había cancelado la deuda con el Fondo Monetario Internacional y ella se propuso liquidar la deuda de los bonistas agrupados en el Club de París. El gobierno les hizo una propuesta de una quita al monto nominal -100%-, del 66%. La negociación fue exitosa quedando solo un 8% de la deuda sin financiar que poseía un grupo de especuladores con fondos en la Isla Cayman, que exigían el pago del 100%, llamados en la jerga financiera “fondos buitres”.

Según datos del FMI, la Argentina experimentó en la última década una reducción del 73 % de su deuda externa respecto al PIB (producto bruto interno). Resultó así ser el país con mayor nivel de desendeudamiento del mundo. Esta deuda fue pagada con las reservas monetarias acumuladas, decisión que provocó la renuncia del Presidente del Banco Central, Martín Redrado, partidario de la ortodoxia bancaria de que las reservas solo estaban para respaldar la circulación monetaria en pesos.

La oposición estimó que este compromiso provocaría una caída de las reservas monetarias y que el gobierno no podría mantener el tipo de cambio administrado. Los bancos y los grupos económicos del agro, afectados por las retenciones, iniciaron una fuga de capitales que alcanzó los 5 mil millones de dólares parte de los cuales se dirigieron a Uruguay donde compraron campos para la plantación de soja y voluminosas inversiones inmobiliarias en Punta del Este. En los últimos días, el ministro de Economía y finanzas, Axel Kicillof, declaró que en siete años el gobierno resistió el ataque de 5 olas de fugas de capitales que totalizaron 62 mil millones de dólares.

El flujo de crédito sostenido del Banco Central, disparó la inflación, lo que restaba rentabilidad a las exportaciones con un tipo de cambio administrado que se movía muy poco.
No obstante esta oposición, que controlaba la mayoría de los grandes medios electrónicos de comunicación, Cristina Fernández fue reelecta en octubre de 2011, en la primera vuelta, con el 54% de los votos emitidos, recuperando la mayoría absoluta en el Caongreso que había perdido en las elecciones parlamentarias de 2009.

En un contexto de caída de las reservas a causa del pago de la deuda, el gobierno inició una política de defensa de las reservas. Primero, estableció la autorización previa a ciertas importaciones que, luego generalizó a todas, siguió la prohibición de vender dólares para ahorrar en esta moneda. A esto, los medios de oposición le llamaron el “cepo cambiario”. Finalmente, impuso las restricciones a la venta de dólares para viajar al exterior.

Respondiendo a una reestructura del sistema portuario, el gobierno nacional y el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, acordaron una ampliación del puerto de la Ciudad de La Plata que estaba destinado solamente a la exportación o importación de petróleo (Allí se encuentran las grandes refinerías de YPF). Se construyeron dos muelles de un quilómetro de longitud cada uno –uno en Berisso y otro en Ensenada-,y una playa para dos millones de contenedores. La finalidad de esta obra es permitir el almacenamiento y trasbordo del comercio del sur patagónico y de la propia Provincia de Buenos Aires, descongestionando el puerto de la Capital Federal y suprimiendo los trasbordos en el Puerto de Montevideo. Una parte de estas obras, las de Berisso, se inauguraron en julio del año pasado y este año entrará en actividad el muelle de Ensenada.

La derecha y la clase media reaccionaron frente a las restricciones cambiarias y el gobierno vio disminuido su caudal electoral en las elecciones parlamentarias del 2013. A ello se agregó la enfermedad de la Presidente que tuvo que ser intervenida por un hematoma que tenía en el cerebro y debió mantenerse alejada de la actividad por más de un mes.

Al reintegrarse a su despacho, reorganizó su gabinete, nombrando al exitoso Gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, como Jefe de Gabinete y al joven economista, Axel Kicillof como nuevo Ministro de Economía y Finanzas, además de la sustitución del Presidente del Banco Central, por el entonces Presidente del Banco Nación, Juan Carlos Fábrega.También fue relevado el polémico Secretario de Comerio, Guillermo Moreno y nombrado para sucederle, Augusto Costa.

El nuevo equipo comenzó a estudiar una situación caracterizada por una alta inflación , un tipo de cambio administrado que el mercado, manejado por la especulación, revelaba que no era real y que estaba produciendo un enlentecimiento en la exportación de la cosecha de cereales, un rubro que es estratégico en el modelo de desarrollo adoptado de acumular reservas.

Concluida esta evaluación, el 23 de enero de este año, el jefe de gabinete, acompañado del ministro Kicillof, anunció: 1) Que la cotización del dólar a 8 pesos que el mercado, sin la intervención del Banco Central, mostrado en las pizarras el día anterior, era el cambio real y que el gobierno lo respetaría y lo defendería; 2) Que se autorizaría la venta de dólares, para atesorar, a las personas físicas de acuerdo a una reglamentación que se publicaría el lunes, 27 de enero; 3) Que se reducirían los descuentos de dólares para los pagos con tarjetas en viajes al exterior de un 35 a un 20%.

El 27, se publicó la circular anunciada, autorizando, en forma limitada, la venta de dólares para ahorro –un 20% de los ingresos de cada persona física, a partir de 7.200 pesos mensuales y un máximo de dos mil dólares - pero se postergó la reducción de las restricciones para viajes.

Según el economista, Aldo Ferrer, en declaraciones realizadas a Radio Nacional el 27 de enero,, la medida más importante es la devaluación del peso de un 33% ( de 6 a 8 pesos por dólar), que permitirá la salida rápida de las exportaciones y, con ello, el inicio de la recuperación de las divisas situadas, actualmente, en un nivel de 29 mil millones de dólares.

En esta forma,  agregó Ferrer, la política económica se ajusta a la realidad económica “que es satisfactoria”, ya que el país está desendeudado, el agro tiene muy buenos precios en los mercados internacionales y la industria y el empleo están en una etapa pujante. (6,5% de desocupados).
El destacado economista, uno de los autores del Plan Fénix, elaborado por la Universidad de Buenos Aires para salir de la crisis del 2001, continuó: “Creo que la inflación irá disminuyendo porque los salarios acaban de ser reajustados de acuerdo al dólar paralelo (11 pesos) y la canasta familiar es abastecida por el agro y la industria argentina”.

Ferrer expresó que la venta de dólares para atesorar y para viajar es un asunto secundario que se irá normalizando a medida que vayan aumentando las reservas; que lo primordial es que se coloque la producción en el extranjero y para ello, lo fundamental es un tipo de cambio realista, cosa que él considera correcto a 8 pesos.

Por otra parte, concluyó sus declaraciones a Radio Nacional, diciendo que  las retenciones permanecerán porque el sector agrario cuenta con mayor productividad que la industria y, en una economía integrada, es imprescindible su contribución. En consecuencia, serán retiradas cuando la industria alcance igual nivel de productividad.

En conclusión: el dilema de Argentina es el de los grandes países de América Latina que tienen una variedad muy rica de recursos naturales como para potenciar una economía integrada donde la industria sea su pivot como ocurre en todos los países capitalistas desarrollados. Desde que llegó Hipólito Yrigoyen al poder, en 1916, ésta ha sido la batalla entre una Argentina que quiere desarrollarse en forma integral para poder realizar una distribución social de su riqueza más justa, y la Argentina del siglo XIX, patrimonio de los grandes terratenientes, asociada primero al imperialismo inglés y, luego al norteamericano, que se resiste a morir.

Las crisis económicas y financieras de 1982 y de 2002, tuvieron la misma causa: un modelo abierto agro exportador y financiero de Argentina, Brasil y Uruguay , basado en la sobrevaluación artificial de las monedas, atándolas al dólar, que enriqueció a la banca extranjera y privada nacional y en determinado momento paralizó el comercio y el resto lo hizo la fuga de capitales y el vaciamiento de los bancos. Es la lección que nos han dejado ambas crisis.

Uruguay, con una economía completamente abierta –comercial y financiera- depende del comercio y del turismo. La coyuntura económica de Argentina y Brasil, dos vecinos poderosos, nos afectará siempre, positiva o negativamente. Pero el fortalecimiento de dichas economías también fortalecerá a la economía uruguaya y se comete un grave error cuando nuestros políticos –sin distinción de partidos- critican a la política argentina por no ser generosa en la asignación de una moneda extranjera, que su Banco Central no emite, y que es objeto de especulación por los grandes grupos económicos monopólicos. Ningún país en la historia pudo enfrentar 5 olas de fugas de capitales en siete años, que se llevaron, ilegalmente, el 12% del Producto Interno Bruto. Y esa es la mejor prueba que una política de acumulación de reservas que sirva para fomentar la economía nacional y no ser un seguro para la ganancia de la especulación bancaria, es la única correcta.
         

sábado, 11 de enero de 2014

DECIR LA VERDAD Y HABLAR CLARO


Un gobierno de derecha miente porque representa a los dueños del capital cuyo objetivo es la ganancia máxima y sabemos que ésta implica salarios bajos. Si dijeran la verdad, no ganarían una sola elección. Un gobierno de izquierda, que busca la justicia social, debe decir la verdad. Esta es una afirmación de Perogrullo; sim embargo, las izquierdas no proceden así. También mienten. Sus dirigentes cuando son gobierno y hacen concesiones al capital, disfrazan su discurso con expresiones técnicas, que la mayoría del pueblo no entiende. Por ejemplo,” la macroeconomía funciona bien pero hay que cuidarla” o esta otra: “Argentina se ha propuesto perjudicar al Uruguay porque restringe a los turistas la entrega de dólares o prohíbe a los barcos de carga de gran calado que utilicen la playa de contenedores de nuestro puerto, afectando del 25 al 30% de sus ingresos”. Y al preguntársele a un funcionario la razón, responde: “Tienen un problema de caja”. Se refiere a la “caja de dólares. Argentina tenía 44 mil millones de dólares en reservas y debió pagar, el año pasado, 8.250 millones en amortización de su deuda externa. Aunque tiene saldos muy favorables en su intercambio comercial, su balanza turística es ampliamente desfavorable. Ello la ha obligado a una severa administración de su “caja de dólares”.              Por ello fomenta el turismo interno y desalienta el turismo externo.
El modelo económico que sigue Uruguay nunca ha sido bien explicado. Se dice, simplemente, que el programa del Frente Amplio de 1971 no puede ser aplicado porque vivimos en otra época. Pero, ¿cuál es esta época?
La época cambió cuando se desintegró la Unión Soviética y todo el Campo Socialista Europeo, entre 1989 y 1991. Por razones ideológicas, porque siempre rechazaron la concepción socialista de la Unión Soviética, hay sectores del Frente que se niegan a reconocer a su sistema social como radicalmente opuesto al sistema social capitalista y, en la “Guerra Fría” se alinearon con el imperialismo norteamericano.
Hasta esta fecha, el FA se mantuvo fiel al Programa Antioligárquico y Antimperialista de 1971. ¿Por qué? Porque si llegaba al gobierno y hacía la Reforma Agraria, la nacionalización de la banca y la nacionalización del comercio exterior, que eran sus puntos medulares, el imperialismo inmediatamente bloquearía al país y el punto de apoyo para avanzar sería el Campo Socialista. La Revolución Cubana se consolidó por esta realidad geopolítica, y la vía pacífica elegida por Chile y Uruguay, también manejaban esa alternativa a la presión imperialista.
Mas, esta alternativa fundamental en la relación de fuerzas mundiales, se acabó y el imperialismo, que es el dominio del capital financiero, quedó dueño de todo el terreno. Por ello, en 1991, el Presidente George Bush, pudo decir: “Ha nacido un nuevo orden mundial”. Era la materialización del “Sueño americano” que es la universalización de su hegemonía y sus valores civilizatorias a la vez que gendarmes del mundo.
La última dictadura en el Uruguay la instaló el imperialismo para frenar la rebelión de su “Patio trasero”, aislando a Cuba que había tenido la osadía de desafiarlo. El golpe de Pinochet en Chile y de Bordaberry en el Uruguay demostraban que la URSS estaba demasiado lejos para impedirlos, como había impedido el ataque militar de Inglaterra y Francia a Egipto y el derrocamiento de Nasser, en 1956..
El plan económico de la dictadura uruguaya fue elaborado por el Fondo Monetario Internacional. Uruguay era (lo es) un país pequeño, ilustrado, con pequeña población y 16 millones de tierras fértiles, con dos grandes vecinos en sus fronteras. Un Estado Tapón como quería Gran Bretaña, que siempre dependería de ella para subsistir. Las exportaciones agropecuarias y el turismo eran sus principales fuentes de ingresos de divisas (moneda extranjera), necesarias para comprar combustibles y materias primas, en un área comercial dominada por el dólar) para una industria destinada al reducido mercado interno. El economista canadiense, Robert Mundell, funcionario del FMI, que tenía su despacho en el Banco Central, aconsejó completar la apertura de la economía que había iniciado el ministro Végh Villegas, agregando la creación de una Plaza Financiera. Para ello, había que “atar el peso al dólar” (“tablita”) sobrevaluándolo, con un suave deslizamiento (“crawling peg”), que empezó a funcionar en 1978. El Ministro de Economía, Valentín Arismendi, que sucedió en 1976 a Végh, llegó a decir que, con las reservas de dólares que tenía el BCU, podía retirar todo el peso papel circulante y le sobraban dólares. En consecuencia, e ingreso del dólares pasó a dirigir, automáticamente,  la política monetaria, anulando la función esencial del Banco Central.
Este modelo económico, basado en tres pilares: agroindustrias, turismo y plaza financiera, continúa rigiendo hoy, con un gobierno de izquierda. Lo que el Frente Amplio ha aplicado, en oposición a los gobiernos oligárquicos, es el restablecimiendo de los Consejos de Salarios, la elevación del salario mínimo, y la ampliación de los beneficios sociales hasta donde el modelo lo permite, plan que ha podido cumplir porque las condiciones comerciales y financieras (devaluación del dólar) externas le han sido favorables.
Mi crítica está dirigida a esto: el gobierno no dice que tenemos una dependencia absoluta del capital extranjero que invierte en agroindustrias y utiliza la plaza financiera para especular hasta tal punto que nuestro país ha estado en la lista de los Paraísos Fiscales, en donde se refugian capitales negros –y se lavan-, de todo origen.
El Vicepresidente, Danilo Astori y su grupo político, son la garantía de esta política que es la contracara de la nueva tendencia, en Latinoamérica, de marcar distancia de esa dependencia, iniciada con la victoria de Hugo Chávez en Venezuela en 1998, política que actualmente es practicada por Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Argentina, no así por Brasil.
La nueva política económica en estos países se propone reducir al máximo la deuda externa, ahorrar moneda extranjera, prohibir su uso para el tráfico interno, gravar  el ingreso de capitales especulativos de corto plazo, gravar la concentración de riqueza y las grandes ganancias de los sectores económicos con menos valor agregado para proteger la industria nacional creando empleo y desarrollar los servicios sociales de educación y salud. Para ello, es necesario evitar la sobrevaluación de la moneda nacional, administrando directamente el tipo de cambio, conservando la competitividad frente a competidores con tecnologías más avanzadas.
Esta política de restricción al capital especulativo extranjero es rechazada por los centros financieros y por el Fondo Monetario Internacional que es, en los hechos, su síndico, así como las agencias de calificación de riesgo que son un instrumento de los grandes bancos como Goldman Sachs y JP Morgan. También recibe el rechazo de los grandes grupos económicos internos concentrados que cuentan con los medios de comunicación para confundir a sus audiencias pretendiendo sembrar en las cabezas la idea de que el consumo es ilimitado.
En el Uruguay esta idea está muy difundida pese a las periódicas advertencias del Presidente Mujica que cree que basta seguir su ejemplo como consumidor austero para resolver los riesgos de un consumismo masivo que exige un gasto permanente de moneda extranjera.
¿Hay alternativas al modelo que impuso, dictadura mediante, la oligarquía y el imperialismo? Creo que una alternativa radical de corto plazo, es inviable. El cambio está condicionado por la relación de fuerzas internacionales. Una fuerza poderosa solo puede ser contrarrestada por una o varias fuerzas equivalentes, Actualmente, es un período de transición en que esas fuerzas, situadas en Eurasia, se están construyendo lentamente, pero tardarán varias décadas para alcanzar la dimensión económica necesaria.
No obstante, en este contexto se puede ir avanzando si somos capaces de construir un bloque independiente de países latinoaméricanos y del Caribe y en lo interno, poniendo trabas al capital especulativo y a la concentración y extranjerización de la tierra que es el peor de todos los monopolios. Éste es a mi juicio el camino estratégico fundamental y los que creemos en el futuro de una humanidad liberada, debemos oponernos férreamente a toda alianza con el patrón del Norte, que es la fuerza que a nivel mundial hay que frenar para que sea posible un mundo multipolar equilibrado. Solo en este contexto será posible el avance hacia el socialismo, aunque nadie puede predecir hechos de tal magnitud que lo anticipen.
                                            
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domingo, 22 de diciembre de 2013

EL DEBATE SOBRE LA EDUCACIÓN Y SUS BEMLOLES


El objetivo rector de la educación es desarrollar toda la potencialidad que tiene el ser  humano conjugando, de manera armoniosa la técnica, las ciencias y las humanidades.  Este objetivo parte de las siguientes premisas: 1) El trabajo es la primera necesidad del hombre porque sin trabajo no hay vida humana; 2) No hay república sin ciudadanos que comprendan la sociedad en que viven y sean conscientes de sus derechos y deberes sociales; 3) Para que la solidaridad social prevalezca sobre el egoísmo individual, no basta la razón: es necesario educar la sensibilidad, que anida en el yo profundo e indefinido de cada ser humano y que el arte saca a la superficie.

Para evitar opciones prematuras, debe existir una escuela única de 9 o 10 años, de cultura básica general. Por la forma histórica en la que se creó el sistema, estos nueve años están fraccionados en seis años de escuela primaria y tres años de bachillerato básico.

La enseñanza de una cultura general básica, es la doctrina pedagógica uruguaya desde comienzos del siglo XX. José Enrique Rodó, en su Mensaje a la Juventud, escribía en “Ariel” (1900): 

  "La divergencia de las vocaciones personales imprimirá diversos sentidos a vuestra actividad, y hará predominar una disposición, una aptitud determinada, en el espíritu de cada uno de vosotros. Los unos seréis hombres de arte; los otros seréis hombres de acción. Pero por encima de los afectos que hayan de vincularos individualmente a distintas aplicaciones y distintos modos de vida, debe velar en lo íntimo de vuestra alma, la conciencia de la unidad fundamental de nuestra naturaleza, que exige que cada individuo humano sea, ante todo y sobre toda otra cosa, un ejemplar no mutilado de la humanidad, en el que ninguna noble facultad del espíritu quede obliterada y ningún alto interés de todos pierda su virtud comunicativa”.

Indicábamos como premisa que la vida humana no existe sin el trabajo y en consecuencia, para vivir, el trabajo constituye la primera necesidad. Ahora bien, la organización social y económica de cada país, condiciona el logro de aquellos objetivos educativos así como la aplicación de las tecnologías que cambian aceleradamente.

De 1830 a 1877, no había en Uruguay un sistema educativo. Comenzó a construirse con la Reforma Vareliana de 1877, que organizó la enseñanza primaria a nivel nacional. Le siguió la Reforma Universitaria de Alfredo Vásquez Acevedo de 1885, que creó la enseñanza secundaria y reorganizó, ampliándola, a la enseñanza universitaria. También, en esta época, nació la Escuela de Artes y Oficios con un carácter correccional y bajo severa disciplina militar, para niños y jóvenes con problemas de conducta.

No son ajenas a estas políticas educativas, la afirmación de la propiedad rural –el Código Rural fue aprobado en 1875-, el comienzo de una política de proteccionismo industrial y la construcción de la red ferroviaria. La República definía un modelo económico y creaba las condiciones para importantes cambios en su estructura social. Una exigente enseñanza secundaria con fuerte contenido científico, abría las puertas para una diversidad profesional universitaria, mientras la formación de sectores sociales deprivados, aun con el equivocado enfoque pedagógico adoptado, creaba brazos útiles para trabajos de carpintería, herrería, zapatería y albañilería, de amplia demanda por el crecimiento urbano impulsado por la inmigración. Las reformas operadas en las dos primeras décadas del siglo XX, con la expansión de la energía eléctrica y el motor a explosión, así  como el radical cambio conceptual en el enfoque pedagógico de la enseñanza industrial, ampliaron la oferta profesional. Pero desde el punto de vista social, mientras la enseñanza secundaria catalizaba el ascenso social y, con la gratuidad general de 1916 fue un potente factor en la formación de una clase media, la enseñanza industrial –y luego la de la escuela agraria- fueron ámbitos cerrados cuya finalidad, en los hechos, era disciplinar, a través del trabajo, a los sectores menos favorecidos de la sociedad.

No obstante, la base de la técnica utilizada era empírica, de modo que no se necesitaban exigentes conocimientos científicos para el aprendizaje de los oficios. Esta situación cambió después de la Segunda Guerra Mundial, con el desarrollo de la electrónica y la invención de la computadora que realiza operaciones de procesamiento de datos que antes eran realizadas por el cerebro humano. La aplicación de estos recursos a la industria dio lugar a la automatización y robotización de los procesos industriales y a la nueva categoría de “fuerza productiva directa”. Avances científicos en el campo de la ingeniería genética han permitido también un fuerte impacto en la producción de alimentos aunque este campo es objeto de fuertes controversias sobre sus efectos en la salud.

En 1970, el estratega político del imperialismo estadounidense, Zbigniew Brzezinski, publicó el libro “Betwin two ages”, traducido al español como “La era tecnotrónica”. En la Introducción, el autor advierte que estamos ingresando en un cambio de época en la que es necesario practicar la política de un modo diferente ya que “se diluyen los límites entre la política interior y la política exterior”. Antes se veía la política en forma fragmentaria, microscópica; ahora hay que mirarla de un modo global”

Brzezinski aclara estos conceptos de la manera siguiente: “Hoy, los países con un mayor desarrollo industrial (en primer lugar Estados Unidos) empiezan a salir de la era industrial de su evolución. Ingresan en una era en que la tecnología y sobretodo la electrónica – de aquí el neologismo tecnotrónico-, se convierten cada vez más en los principales factores de cambio  social, alterando las costumbres, la estructura social, los valores y el enfoque global de la sociedad”.

En el primer capítulo, escribe: “La sociedad posindustrial se está convirtiendo en una sociedad tecnotrónica: una sociedad configurada en lo cultural, lo psicológico, lo social y lo económico, por la influencia de la tecnología y la electrónica, particularmente en el área de las computadoras y las comunicaciones. El proceso industrial ya no es el principal determinante del cambio social que altera las costumbres, la estructura social y los valores de la sociedad. En la sociedad industrial el conocimiento técnico se orientaba principalmente hacia un fin específico: la aceleración y el perfeccionamiento de las técnicas de producción. Las consecuencias sociales eran un subproducto tardío de esta preocupación capital. En la sociedad tecnotrónica, el conocimiento científico y técnico no solo aumenta la capacidad de producción sino que la rebasa rápidamente para influir de modo directo en casi todos los aspectos de la vida”.   
    
En 1979, apareció el libro de Alvin Toffler, “La tercera ola”. El libro establece tres etapas en la evolución de la humanidad a partir del sistema económico y las técnicas dominantes: 1. La revolución agraria, del 8000 A.C hasta el siglo XVII; 2. La Revolución Industrial de 1650-1750 a 1948 en que aparece el transistor; y 3. La Tercera Ola desde esta fecha hasta el día de hoy. Los sistemas cibernéticos, computacionales, de comunicación, internet, etc, funcionan como amplificadores de la fuerza mental humana.
El Instituto de Economía Mundial y de Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de la URSS, organizó en 1979,  la Conferencia Teórica Internacional sobre el tema “La Revolución Científico-Técnica y el ahondamiento de las contradicciones económicas y sociopolíticas del capitalismo en la etapa actual”. Presentó un extenso informe que fue discutido por científicos de distintos países.

Uno de los efectos de esta revolución es un cambio en la estructura social de la producción. Al intensificarse su aplicación en la agricultura y en la industria, la mano de obra liberada se desplaza al sector terciario -comercial, finanzas y turismo. Este proceso tiene un efecto positivo y  otro negativo. El primero, exige una alta calificación científico-técnica laboral mientras el sector laboral terciario, que es el que más se desarrolla cuantitativamente, las exigencias de conocimientos son mucho menores.

                                                            - II -

Los investigadores estadounidenses, Frank Fischer y Alan Mandell, han subrayado esta paradoja al analizar el tan manido tema de la crisis de la educación en Estados Unidos. “Aunque los informes difieren en cuanto a las recomendaciones específicas –escriben estos autores-, señalan numerosos síntomas de decadencia educativa: calificaciones más bajas en los exámenes, niveles de exigencia del rendimiento escolar insuficientemente altos, relajación peligrosa de la disciplina escolar, ausencia de criterios rigurosos y aplicados sistemáticamente para pasar de un curso al siguiente, vulnerabilidad de los currículos a las vicisitudes de la elección del alumnado y un precipitado descenso en los estudios matemáticos, científicos, tecnológicos y de idiomas. En concreto, los informes destacan la falta de una formación suficiente en informática, que se estima esencial para una participación significativa en una sociedad tecnológica. Además de estos fallos, se afirma que el apoyo público a la educación ha disminuido y que la confianza en las escuelas es más baja que nunca. Subyace en estos análisis la convicción de que los titulados de enseñanzas medias y universitarias son, en el mejor de los casos, mediocres”.

Para hacer un análisis crítico de la estrategia de la reforma es esencial examinar
los preocupantes supuestos sobre los que ésta se basa. Lo que está en
cuestión aquí no es la crisis educativa per se, sino, por el contrario, su definición y
sus presupuestos. Considérense algunas de las hipótesis de trabajo más importantes de los informes. Nada desempeña un papel más significativo en el retrato aceptado de la crisis que el fracaso de la escuela en su tarea de proporcionar a los estudiantes el tipo de habilidades necesarias para tener éxito en la Norteamérica de la alta tecnología. Para la ideología de la reforma es esencial la creencia, largo tiempo arraigada, de que las escuelas deben ser el camino para el puesto de trabajo. Es decir, se supone que una función básica de la educación
moderna es proporcionar a los estudiantes habilidades laborales apropiadas y
valores y actitudes pertinentes al trabajo. Según los informes de las comisiones,
las escuelas norteamericanas, ciegas a las exigencias de un mundo de alta tecnología, no están cumpliendo tal papel”.

“Los datos de las comisiones, sin embargo, son cuestionables. Mientras que los
informes dan por supuesta la necesidad de una formación en alta tecnología, estudios recientes del mercado laboral presentan una perspectiva radicalmente diferente. El crecimiento del empleo se da, sobre todo, en áreas que exigen una cualificación mínima, especialmente en los puestos del sector de servicios, que se encuentra en expansión. La Oficina de Estadísticas de Trabajo, por ejemplo, demuestra que, por muy ampliamente que se definan las industrias de alta tecnología, «sólo representarán una pequeña proporción de la creación de empleo hasta 1995»  La Oficina mantiene que desde 1982 hasta 1995 se crearán entre 23,4 y 28,6 millones de nuevos puestos de trabajo, de los cuales se estima que sólo entre 1 y 4,6 millones corresponderán a industrias de alta tecnología” (A Quarterly Journal of Critica' Thought, nº 7, 1988).

El debate sobre la crisis de la educación en Uruguay es una copia de los dichos de Fischer y Mandell para la crisis educativa en Estados Unidos. No tengo, porque no se divulgan, los datos de nuestra Oficina de Estadística sobre la distribución del empleo en el Uruguay, pero basta una ligera observación para comprobar que el sector servicios absorbe la mayor parte.

Y aquí aparece la preocupación por una Universidad Tecnológica, que al final la ley creó y que por la razón señalada y otrasl, no tendrá como resultado la superación de la crisis.

En la entrevista realizada por el periodista Ricardo Scagliolla al Presidente Mujica en su programa “Primera vuelta” de TV Ciudad, el presidente dijo que su intención no era una Universidad Tecnológica. En otras entrevistas había dicho que fue una concesión realizada al Partido Nacional y a ciertos sectores del Frente Amplio. Su idea era la autonomía académica y presupuestal de la Universidad del Trabajo, separándola de la ANEP, para crear “Institutos politécnicos” en distintos lugares del país. Como su idea fracasó, removió al presidente del Consejo Directivo de lsa ANEP y otros dos consejeros, colocando en su lugar al Presidente del Consejo Desconcentrado de la Enseñanza Técnica, para otorgar prioridad a ésta en la política general del ente. No sé si esta política preferencial para UTU se está cumpliendo. Los recursos asignados en la última Rendición de Cuentas sería un indicador apropiado.

La creación de politécnicos sin una base científica adecuada, donde las matemáticas y la física, son fundamentales, constituye un círculo vicioso. La orientación que implementó la formación cultural básica general y el Bachillerato Técnico, seguido de los convenios con la Universidad de la República, creo que es la correcta, pues rompió las limitaciones del plan fundacional de UTU  que ni siquiera el Plan Maggiolo de 1967 contempló y que impedía al estudiantado de la enseñanza técnica la continuación de los estudios superiores.

El objetivo entonces no explicitado-, de estos centros, sería el disciplinamiento de los jóvenes víctimas de la pobreza, la desintegración familiar, la falta de estímulos culturales y su ingreso en el mundo de la droga. Pero este problema es un grave problema social y no solo con políticas educativas se resuelve sino con acciones estatales que ataquen la variedad de factores que han creado esa situación, incluyendo, desde luego una educación apropiada. Pero no debe descargarse en el sistema educativo la responsabilidad de una crisis que tiene un contexto mucho más amplio.

Y menos ir a Finlandia a buscar la respuesta; actitud que solo puede explicarse por una ignorancia supina del problema o por un recurso demagógico para captar iilusos en medio de una carrera electoral.


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miércoles, 2 de octubre de 2013

RUSIA RECLAMA UN LIDERAZGO COLECTIVO


En su discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas, el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, recogiendo una fde las lecciones de la cuestión siria, que un liderazgo unilateral –en evidente alusión a Estados Unidos-, no puede resolver por sí solo los complejos y múltiples problemas económicos, políticos y medioambientales, entre otros, de nuestra época, sino que se requiere un esfuerzo colectivo que utilice, activamente, la vía político-diplomática que es la que establece la Carta de las Naciones Unidas..

Lo de “liderazgo unilateral” es un eufemismo diplomático pues, traduciéndolo, quiere decir que Estados Unidos debe abandonar su propósito de ser policía mundial y los acontecimientos de Siria lo demuestran.

Efectivamente, Estados Unidos y sus aliados de la Unión Europea no pueden resolver por sí solos los problemas que generan sus propias apetencias imperiales. El Medio Oriente ya les resulta incontrolable y América Latina, que ha sido su “patio trasero”, también ha decidido seguir su propio camino. No está lejana, asimismo, una crisis  en Paquistán.
                  La opinión de dos pensadores del imperio

En un libro que he citado en otras oportunidades, - “El Gran Tablero Mundial” (1997)-,Z. Brzezinski escribe que Estados Unidos, como todos los imperios tendrá su período de declinación que sitúa en la segunda década del siglo XXI, pero en el corto plazo deberá utilizar todos los medios que han cimentado su poder para mantener la hegemonía mundial. Esos medios, han sido su poder militar, económico, tecnológico y cultural. En este corto período, irá preparando su transformación para sustituir el “diktat”, que es la pecu.iaridad de su política después de la desintegración de la URSS,  por la cooperación.

       

 Parece que este momento ha llegado. En el tablero mundial, con Eurasia, ,  como epicentro-,donde según el estratega polaco-estadounidense, se juega el poder global, su  geoestrategia de contención (diseñada por Estados Unidos en la posguerra mundial) del espacio principal –Rusia y China-, la Unión Europea en el Oeste, el Medio Oriente en el Sur y Corea del Sur y Japón en el Sudeste, se empieza a desmoronar su influencia en la segunda zona.

En el Medio Oriente, Estados Unidos tiene en Israel a su aliado estratégico, basado en la identidad de sus intereses económicos, su cultura y su concepción de la vida. No ocurre lo mismo con el mundo musulmán, que tiene allí dos protagonistas que por su poder económico y su cultura, acuñada durante siglos, están destinados a recuperar su influencia en la región: Turquía e Irán (Imperio Otomano e Imperio Persa).


Me parecen justas las observaciones de otro libro de resonancia mundial , también del año 1997, del asesor de la CIA, Sammuel Huntington –“El choque de civilizaciones. La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos””-  y donde expresa al respecto:

“Algunos occidentales, entre ellos el presidente Bill Clinton, han afirmado que Occidente no tiene problemas con el islam, sino sólo con los extremistas  islamistas violentos. Mil cuatrocientos años de historia demuestran lo contrario. 

Las relaciones entre el islam y el cristianismo, tanto ortodoxo como occidental, han sido con frecuencia tempestuosas. Cada uno de ellos ha sido el Otro del otro. El conflicto del siglo XX entre la democracia liberal y el marxismo-leninismo es sólo un fenómeno histórico fugaz y superficial comparado con la relación continuada y profundamente conflictiva entre el islam y el cristianismo. A veces, la coexistencia pacífica ha prevalecido; más a menudo, sin embargo, la relación ha sido de guerra fría y de diversos grados de guerra caliente. La «dinámica histórica», comenta John Esposito, «...encontró con frecuencia a las dos colectividades en competencia, y a veces enzarzadas en un combate a muerte por el poder, la tierra y las almas». A lo largo de los siglos, la fortuna de las dos religiones ha ascendido y decrecido en una serie de oleadas, pausas y contraoleadas momentáneas”.

Más adelante, agrega: “En los años ochenta y noventa, la tendencia general en el islam ha seguido una dirección antioccidental. En parte, ésta es la consecuencia natural del Resurgimiento islámico y la reacción contra lo que se considera gharbzadegi u «occidentoxicación» de las sociedades musulmanas. La «reafirmación del islam, sea cual sea su forma sectaria concreta, supone el repudio de la influencia europea y estadounidense en la sociedad, política y moralidad locales».  En el pasado, los líderes musulmanes decían de vez en cuando a su gente: «Debemos occidentalizarnos». Sin embargo, si algún líder musulmán ha dicho eso en el último cuarto del siglo XX, es una figura aislada”.

“De hecho, es difícil encontrar declaraciones de musulmanes, sean políticos, funcionarios, académicos, hombres de negocios o periodistas, en las que alaben los valores e instituciones occidentales. Por el contrario, insisten en las diferencias entre su civilización y la occidental, en la superioridad de su cultura y la necesidad de mantener la integridad de dicha cultura contra el violento ataque occidental. Los musulmanes temen y se indignan ante el poder occidental y la amenaza que supone para su sociedad y sus creencias. Consideran la cultura occidental materialista, corrupta, decadente e inmoral. También la juzgan seductora, y por ello insisten más aún en la necesidad de resistir a su fuerza de sugestión sobre la forma de vida musulmana. Cada vez más, los musulmanes atacan a Occidente, no porque sea adepto de una religión imperfecta y errónea (pese a todo, es una «religión del libro»), sino porque no se adhiere a ninguna religión en absoluto. A los ojos musulmanes, el laicismo, la irreligiosidad y, por tanto, la inmoralidad occidentales son males peores que el cristianismo occidental que los produjo. En la guerra fría, Occidente etiquetó a su oponente como «comunismo sin Dios»; en el conflicto de civilizaciones posterior a la guerra fría, los musulmanes ven a su oponente como «Occidente sin Dios».

Estas imágenes de un Occidente arrogante, materialista, represivo, brutal y decadente no sólo las tienen imanes fundamentalistas, sino también aquellos a quienes muchos en Occidente considerarían sus aliados y partidarios naturales. Pocos libros de autores musulmanes publicados en los años noventa, por ejemplo, recibieron el elogio otorgado a la obra de Fatima Mernissi “islam and Democracy”, generalmente saludado por los occidentales como la valiente declaración de una mujer musulmana moderna y liberal. Sin embargo, el retrato de Occidente contenido en ese volumen difícilmente podría ser menos halagador. Occidente es «militarista» e «imperialista» y ha «traumatizado» a otras naciones mediante «el terror colonial» (págs. 3, 9). El individualismo, sello de la cultura occidental, es «la fuente de toda aflicción» (pág. 8).

El poder occidental es temible. Occidente «solo decide si los satélites serán usados para educar a los árabes o para arrojarles bombas... Aplasta nuestras posibilidades e invade nuestras vidas con sus productos importados y películas televisadas que inundan las ondas... Es un poder que nos aplasta, asedia nuestros mercados y controla nuestros más simples recursos, iniciativas y capacidades. Así es como veíamos nuestra situación, y la guerra del Golfo convirtió nuestra impresión en certidumbre» (págs. 146-147)”.

Brzezinski , Asesor de Seguridad del Presidente Carter, organizó al Grupo Al Qaeda, en 1979, en la frontera noroeste de Paquistán con el beneplácito de Arabia Saudita y puso al frente a Bin Laden, miembro de la familia real saudí, para que defendieran su religión y su cultura contra el “Comunismo sin Dios”, que quería destruirla. Vencidos los soviéticos, los afganos advirtieron, enseguida, que los estadounidenses “tampoco tenían Dios” y que lo que procuraban eran las riquezas materiales del subsuelo, imponiendo un nuevo colonialismo. Y Al Qaeda se volvió contra ellos y contó con abundantes recursos financieros de los Emiratos del Golfo  y de Arabia Saudita.

                          Significativos acontecimientos recientes

El sentimiento antiimperialista musulmán, atizado además por el obstinado propósito de Israel de recolonizar todo el territorio palestino y la cooperación de la corrupta dictadura de Mubarak en Egipto, sostenida financiera y militarmente por Estados Unidos, con este objetivo, condujo al derrocamiento del dictador egipcio en el 2011 y la victoria electoral, el año siguiente de la Hermandad Musulmana, considerado por Occidente, un “movimiento moderado”. La reforma constitucional, implementada por este gobierno, alarmó a Israel y a los círculos imperialistas y el 3 de julio, el ejército de Mubarak derribó al Presidente Morsi e inició una persecución para erradicar el movimiento musulmán que es la mayoría del país.

La victoria musulmana en Túnez, Egipto y Libia en el 2011, alentó al gobierno musulmán de Turquía a derrocar al gobierno laico de Bashar Al-Assad, en Siria, contando con el apoyo financiero de Qatar y Arabia Saudita y militar de Estados Unidos y la Unión Europea. Formaron un Comando Supremo con un general que desertó del ejército sitio, estableciendo su sede en Turquía y una coalición de grupos musulmanes “amigos”, pero en el terreno, dominaron los sectores radicales, vinculados a Al-Qaeda, como el Frente Al Nusra y la organización “Estado Islamista en Irak y el Levante” (EIIL) cuyo objetivo es crear un estado islámico unido de Siria e Irak como eje central de un Califato que domine el Medio Oriente.
El “Resurgimiento Islámico”, amenaza la integridad de la Federación Rusa (Chechenia) y las repúblicas del Cáucaso y del Centro de Asia, que pertenecieron a la Unión Soviética y que forman actualmente una Comunidad de Estados Independientes”, con la Federación Rusa a la cabeza.

La inestabilidad de Afganistán, y la próxima retirada de las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN, de este país, preocupa a Rusia, pues Tayikistán tiene una frontera de 1500 quilómetros con Afganistán y la penetración de grupos de Al Qaeda pueden desestabilizar todo su flanco sur.

Por otra parte, Rusia reconoció a la dictadura militar egipcia, recibiendo con alivio el derrocamiento del Presidente Morsi. El primer viaje al exterior del Ministro de Relaciones Exteriores del régimen golpista fue a Moscú, donde el Kremlin prometió su cooperación con el autodefinido “gobierno de transición”.
Pensamos que este tema y el asesinato del embajador de Estados Unidos en Libia, así como la activa presencia de Al Qaeda en Yemen, Malí y Nigeria, dominaron la conversación privada que sostuvieron Vladimir Putin y Barack Obama en San Petersburgo, el 5 de setiembre, donde el mandatario ruso habría convencido a su homólogo de la Casa Blanca, que la desestabilización de Siria conduciría a la desestabilización de todo el Medio Oriente, y los dos países, Rusia y Estados Unidos, perderían; en consecuencia, la política aconsejable era unirse para controlar al extremismo islámico.

La iniciativa de Irán de reabrir la discusión sobre su programa nuclear, ha sido un aporte coadyuvante al nuevo clima, recibido rápidamente por Obama como un “aporte constructivo”, pero con simulada desconfianza por Israel que, para completar el panorama de distensión regional tendría que firmar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, decisión que rechaza terminantemente ya que es el único país que posee estas armas.

Para Obama, aceptar la vía diplomática y la recuperación del papel del Consejo de Seguridad de la ONU para resolver las controversias, propuesta por Putin, era un reconocimiento explícito que el “liderazgo mundial de Estados Unidos”, ha llegado a su término. Pero subsiste la duda si el esfuerzo conjunto de Rusia y Estados Unidos, podrán contener el “Resurgimiento Islámico” que, según Huntington, no es patrimonio de Al Qaeda sino de la inmensa mayoría del orgulloso pueblo musulmán, aplastado por siglos de colonialismo.


miércoles, 18 de septiembre de 2013

SIRIA EN EL TABLERO GEOPOLÍTICO DEL MEDIO ORIENTE


En el proyecto hegemónico universal de Estados Unidos, el control del Medio Oriente, es fundamental, por sus cuantiosos recursos petroleros y por ser el puente entre Europa Occidental y el Asia Oriental. Z. Brzezinsky, lo explicaba con mucha claridad en su libro “El Gran Tablero Mundial” (1988), un agudo análisis geopolítico que señala la estrategia que debe seguir Estados Unidos “para alcanzar su sueño de Romanos del Siglo XXI”, como diría José Enrique Rodó, eme ñ 1900.

En este tablero, su aliado principal es Israel y sus rivales estratégicos, Rusia y China. La condición de Israel es muy clara por su influencia en las finanzas de Wall Street y la City de Londres, los núcleos duros del capitalismo desarrollado que ha desbordado los límites que puede imponerle el Estado; por su parte Rusia, que ha restaurado el capitalismo, con el advenimiento de Vladimir Putin en el 2000, colocó al Estado como regulador de esa restauración, derrotando a los adláteres de Yeltsin que querían convertir a ese país con vastísimos recursos y potencial científico, en sucursal financiera de Occidente. No hay que indagar mucho en la historia de Rusia y sus conflictos con Francia, Gran Bretaña y Alemania, de la inviabilidad del proyecto de los banqueros de Yeltsin.

La República Popular China, que ha restaurado parcialmente el capitalismo, se convirtió, en 1972, en una pieza decisiva en la estrategia defensiva de Kissinger-Nixon, ante la derrota de Estados Unidos en Vietnam y, después de la muerte de Mao Tsé Tung en 1975, trazó su política de “apertura al exterior”, habilitando varias zonas francas donde se instalaron empresas multinacionales de Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña y Alemania. Los productos de refinada tecnología, compitieron con las propias matrices nacionales,y  la acumulación de reservas monetarias de este comercio, férreamente controladas por el Estado chino, le permitió financiar la recuperación y modernización de su paralizado aparato industrial. Desde 1979 hasta el 2011, la economía de China creció a una tasa del 9% anual, registro sin precedentes en la historia y hoy es la segunda economía mundial, con un mercado de 1.300 millones de habitantes.
La doctrina del asesor de la CIA, Francis Fukuyama, del “fin de la historia”, proclamada después de la desintegración de la Unión Soviética, pasó al olvido.

El Estado de Israel, con su política de recuperar todo el territorio de la antigua Palestina, para restaurar el Reino de David y Salomón, es el principal factor desestabilizador del equilibrio político en el Medio Oriente. El conflicto entre árabes palestinos e israelíes, lleva 64 años y medio y no hay solución a la vista, ya que Israel no renuncia a sus objetivos y la resistencia palestina, que lucha por el reconocimiento de un Estado plenamente soberano, no tutelado por el Estado Judío, tampoco.

La crisis en Siria se inscribe en este contexto aunque tiene sus propias peculiaridades. Irán y Siria apoyan a los sectores radicales de la resistencia palestina –Hezbollah en el Líbano y Hamas, en la Franja de Gaza. El enemigo principal de Estados Unidos e Israel, por ser el más poderoso, es Irán. Los aliados árabes de Estados Unidos, son los Emiratos del Golfo, Arabia Saudita, Jordania y Turquía (ésta forma parte de la OTAN), donde domina el capital estadounidense y británico.

Desde 1978, cuando Anuar El Sadat firmó la paz por separado con Israel, Egipto, y su ejército, fueron el principal bastión de seguridad para Israel, hasta el derrocamiento de Hosni Mubarak y la victoria electoral de la Hermandad Musulmana en mayo de 2012, que instaló en el gobierno a Mohammed Morsi. El acercamiento de este a Hamas despertó la desconfianza de Estados Unidos e Israel, que apoyaron el golpe de Estado militar que derrocó a Morsi, el 3 de julio de este año. Para imponerse, el ejército realizó una masacre de la resistencia pacífica de la Hermandad Musulmana.

Para retomar la iniciativa y desviar la atención de lo que estaba sucediendo en Egipto, el 21 de agosto, Estados Unidos, sus aliados árabes e Israel, con el apoyo de los poderosos medios de comunicación a su disposición, cambiaron el escenario, centrando la atención en la guerra civil que se libra en Siria, con una insurgencia a la defensiva, denunciando la utilización de armas químicas por parte del gobierno.
Estados Unidos amenazó de inmediato con intervenir militarmente, sin consultar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en una maniobra evidente para ocultar la feroz represión del ejército egipcio y recuperar la confianza de la población árabe sunnita –dominante en Arabia Saudita y Turquía. Esta decisión del Presidente Barack Obama, presentaba muchos riesgos y un estado de opinión interna negativo, situación que fue captada por el gobierno ruso que manifestó su apoyo incondicional, político y militar, al Presidente Al Assad y la exhortación, con el apoyo de China, a Obama a buscar, en forma conjunta, una salida por la vía diplomática, en el marco del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Estados Unidos cedió porque la tesis de una “guerra limitada”, sin intervención de la infantería, era insostenible pues nadie podía evaluar las reacciones que provocaría el ataque con misiles crucero; observación que hizo el Jefe del Pentágono, General Dempsey en su testimonio en la Comisión de Defensa del Senado, en línea con la opinión pública y la mayoría del Congreso, donde pesa el fracaso de las intervenciones en Iraq, Afganistán y Libia y la pérdida permanente de soldados. Por otra parte, entre los “halcones” del Partido Republicano, como el Senador Mc Cain, de Arizona, partidarios de una escalada de alcance mayor que derrocara al Presidente Al-Assad, gravitó, contradictoriamente, el tema del déficit del Presupuesto y el techo de la deuda, extremos que buscan limitar para trabar la gestión económica del Presidente con miras a obtener buenos frutos electorales.

Otro aspecto de la compleja situación del Medio Oriente, es el fortalecimiento de los sectores extremistas del Islam, a cuya cabeza se encuentra Al Qaeda. Estos grupos, procuran un retorno a los principios fundacionales del Islam y a la grandeza de los califatos, reivindicando la “Guerra Santa” (Jihad), contra Occidente y los Estados Laicos, como método. Estados Unidos y la Unión Europea los considera organizaciones terroristas y cuentan con abundante apoyo financiero y militar de Qatar,, Arabia Saudita y Turquía. Rresisten activamente en Afganistan, hostigan a diario con atentados al gobierno chiita de Iraq, controlan la región de Cirenaica en Libia y son la fuerza principal que combate al régimen de Al-Assad en Siria, en ciudades como Homs, Aleppo y varias localidades de la frontera sirio-turca. Han usado gas sarín, según fuentes de las Naciones Unidas y de la CIA. El derrocamiento de Assad es el objetivo principal de la rama de Al Qaeda en Siria, el Frente Al-Nusra, considerado el “grupo más agresivo, disciplinado y exitoso” de cuantos combaten al gobierno sirio, como lo ha señalado el columnista del “Washington Post”, David Ignatus.    El “Ejército Libre de Siria”, comandado por un desertor del ejército sirio, el General Salim Idriss y apoyado por Estados Unidos, no ha podido asegurar la unidad y verticalidad del mando sobre este y otros grupos y ello ha provocado el estancamiento de las operaciones de la resistencia. La opinión pública democrática, en Estados Unidos y en el mundo, se pregunta si la eventual caída de Assad, no repetirá la “historia” de Afganistán, Iraq y Libia.   
                          
Aparentemente, la propuesta rusa ha significado un alivio para Obama pero la oposición de sus aliados árabes –estimulados ahora por Francia que busca réditos económicos y políticos-, la preocupación de no ofrecer una imagen de derrota, las reservas de Israel, que pretendía sacar partido de la caída de Al Assad, aislando a Irán e imponerle condiciones al Presidente M. Abbas, líder de una vacilante OLP, enfrentada a Hamas-, indican claramente que el camino de la vía diplomática no será un sendero de rosas. Pero lo cierto, es que Estados Unidos no tendría otra alternativa ante los enormes riesgos de una nueva guerra.



viernes, 13 de septiembre de 2013

URUGUAY EN CAMPAÑA ELECTORAL


Todos los partidos políticos se encuentran en campaña electoral a pesar que la elección general será en octubre del año próximo y las internas, para elegir el candidato de cada partido se realizarán en junio. ¿Por qué esta precipitación a poco más de tres años del gobierno que preside José Mujica con un mandato de cinco?.

La iniciativa ha correspondido a los dos principales partidos de oposición, el Partido Nacional o Partido Blanco y el Partido Colorado. Han influido en la decisión, la huelga de sectores de la enseñanza pública Primaria y Secundaria, en oportunidad de tratarse en la Cámara de Representantes, la última Rendición de Cuentas (Presupuesto) de este período de gobierno. Pero, además, ha pesado la lucha interna en esos dos partidos por ganar la interna; en el Partido Nacional, la contienda se libra entre el Senador Jorge Larrañaga y el hijo del ex presidente Lacalle, Luis Lacalle Pou. en el Partido Colorado, el hijo del dictador Juan María Bordaberry, Pedro Bordaberry, y José Amorín Batlle.

Los dos Partidos son conservadores y nacieron a poco de haberse fundado la República pero, a través de los tiempos, han tenido divisiones que marcan, hasta hoy, sus trayectorias. Lacalle Pou, al presentarse como un candidato joven y “renovador”, procura lavar el rostro político de su padre, abordando algunos temas sociales que su progenitor abomina. Pedro Bordaberry, por su parte, carga con el enorme peso de un ascemdiente inmediato de odiosa memoria en la opinión pública democrática y la línea política que sigue no lo distancia demasiado de su padre.

No sorprende, entonces, que ni el Partido Blanco ni el Partido Colorado hayan podido erosionar en forma sustancial la imagen del gobierno del Frente Amplio. Las últimas encuestas, indican que, si las elecciones se realizaran hoy, el candidato del Frente Amplio ganaría en la primera vuelta y, eventualmente, con la mayoría absoluta en ambas cámaras, repitiendo la perfomance del 2004 y del 2009.

Los dos Partidos, con el apoyo de los medios de comunicación privados, han dirigido los embates contra el gobierno, en tres puntos: la inseguridad interna, el estado de la educación pública y la política exterior.
El aumento de los delitos violentos, es un gran problema que el gobierno, todos los partidos y la sociedad reconocen su gravedad. La diferencia radica en la evaluación de los factores de este crecimiento de la criminalidad, su origen y, en consecuencia, las soluciones. La oposición insiste en mayor represión y la reducción de la edad de inimputabilidad de 18 a 16 años. El gobierno, su Partido y los sectores más ilustrados de la sociedad, lo presentan como un problema complejo, multifactorial, al que se ha agregado el tráfico y consumo de drogas duras. El Ministro del Interior, Eduardo Bonomi (a quien la oposición ha solicitado reiteradamente su renuncia), ha seguido una política de corto y largo plazo: reestructura de los servicios policiales, equipamiento adecuado, ampliación de la infraestructura carcelaria, instrumentación de medios y  métodos modernos de reeducación y rehabilitación, enérgico combate al narcotráfico y a la corrupción policial.

En el Uruguay, los delitos cometidos por los menores comprendidos en las edades de 13 a 18  son penalizados con un máximo de 5  años de prisión; los delitos cometidos por mayores de 18 años, el máximo es de 30 años y, eventualmente, de acuerdo a la peligrosidad del delincuente, 15 años adicionales de seguridad.

Otro punto de ataque a la gestión del gobierno, es el estado de la educación pública básica, que revela altos índices de deserción y repetición.

Es obvio que la educación, en una época de acelerado desarrollo de las tecnologías y cambios culturales, provocado por la globalización de las comunicaciones, televisión e internet, exigen la atención permanente del sistema educativo, al que se suman las crisis económicas con la formación de los barrios periféricos, la emigración a las ciudades de la población rural, la desintegración de la familia, la prostitucion, la liberación sexual y los hijos que aparecen “por accidente”, la expansión del consumo de drogas y el tráfico al menudeo como medio de vida, entre otros múltiples factores.

Para encarar esta problemática se necesita, una batería convergente de políticas económicas, sociales y educativas. Por lo tanto es erróneo un enfoque unilateral del fracaso escolar, a partir solamente de la escuela o el liceo. La oposición al gobierno reivindica este enfoque y atribuye a los sindicatos docentes, que cogobirernan en la enseñanza, la responsabilidad de la crisis, reclamando el traslado de la conducción en su totalidad a la esfera política.

Las políticas seguidas por el gobierno del Frente Amplio han sido: el equipamiento con computadoras individuales a todos los estudiantes de la enseñanza pública básica, la ampliación del número de escuelas de tiempo completo, la adecuación de las infraestructuras edilicios y el equipamiento didáctico, la creación de la Universidad Tecnológica en vías de instrumentación y el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, actualmente en discusión en las cámaras y que procura insertar a los medios electrónicos en el esfuerzo educativo que debe realizar toda la sociedad. La oposición ha emprendido una enérgica campaña contra este proyecto, al que considera limitativo de la libertad de prensa, pero lo que en realidad defiende, es el monopolio que los grupos de poder económico tienen sobre estos medios y a través de los cuales realizan un constante trabajo ideológico.

Lo que falta es una política económioc-osocial integral de recuperación de los barrios periféricos, marginados del proceso social, lo que exige grandes recursos financieros que están limitados por los poderosos intereses de clase y las obligaciones externas de la deuda. Hay oposición en el equipo económico del gobierno a gravar con impuestos a las grandes  ganancias de los terratenientes y la banca, posición que es entusiastamente apoyada por los partidos Colorado y Blanco. Y si no hay más recursos fiscales, el equilibrio macroeconómico, en un período de incertidumbre económica mundial, sería muy peligroso alterarlo.

Un tercer aspecto de la política gubernamental que es objeto de los dardos de la oposición, es la activa política de integración latinoamericana practicada por el Presidente Mujica. Es una orientación que también ha creado fisuras en el seno del gobierno, muy bien aprovechadas por la oposición. Para la izquierda uruguaya, se trata de una cuestión estratégica, no así para la clase oligárquica dominante que sostiene que la concepción de un “Estado tapón” le proporciona más beneficios.

Los partidos de izquierda uruguayos, consideraron en la década de los 60’ que la unidad latinoamericana era indispensable para liberarse de la tutela del imperialismo norteamericano. También pensaban lo mismo políticos burgueses como Getulio Vargas en Brasil, y Perón en Argentina. La Revolución Cubana encabezó este movimiento pero la alianza oligárquico-imperialista, desencadenó una cadena de golpes de Estado, y  la desintegración de la Unión soviética, en 1991, liquidó esas expectativas., por lo menos en el corto y mediano plazo. El triunfo aplastante de Hugo Chávez en las elecciones presidenciales de Venezuela en 1958, rescató el proyecto y le dio un impulso decisivo.  En junio de 1990, el Presidente de Estados Unidos, George H.W. Bush, lanzó la Iniciativa para las Américas . La potencia imperial proponía el libre comercio,  abundantes inversiones y reducción negociada de la deuda a cambio de una apertura absoluta de las economías.  En noviembre de 1993, Estados Unidos, Canadá y México, firmaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, en inglés).  En diciembre de 1994, el Presidente William Clinton, propuso la creación de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), integrado por 34 países menos Cuba, que seguía el patrón del NAFTA. El Presidente George W. Bush (hijo), intentó imponerlo en la Cumbre de Mar del Plata, de noviembre de 2005, pero fracasó por la oposición de Brasil, Argentina y Venezuela.

La delegación uruguaya, encabezada por el Presidente Tabaré Vázquez, votó en contra el proyecto imperialista junto a los países anteriores pero luego intentó celebrar un acuerdo bilateral de libre comercio con Estados Unidos, si n el consentimiento del MERCOSUR. Este punto y la oposición de Argentina a la construcción de una fábrica de celulosa en el limítrofe Rio Uruguay, estuvieron en el origen de fuertes tensiones entre los dos países que caracterizaron todo el gobierno de Vásquez.
Mujica se propuso superar esta situación y lo logró, debiendo enfrentar una muy dura crítica de la oposición que no ha ahorrado gruesos calificativos para el mandatario a quien ha acusado de ser servil a la política exterior argentina. No obstante, Mujica cuenta con una gran consideración en toda América Latina y el Caribe, por defender un proceso de integración que respete las peculiaridades de cada país.
En la reunión de la Comunidad Económica de América Latina y el Caribe (CELAC), reunida en Santiago de Chile, en enero de 2013, explicó la necesidad de la integración continental: ““Este clima que estamos viviendo, de gente que piensa muy distinto y, sin embargo, se da cuenta de que tenemos que andar juntos, nunca se vio en la historia de nuestra América. Este proceso es consecuencia de la época que nos toca vivir, somos funcionales al tiempo, el desarrollo y el impacto colosal de las fuerzas productivas que está cambiando al mundo”. Agregó que este proceso “continuará porque el mundo se está organizando en gigantescas unidades”.

Estas palabras sintetizan el pensamiento actual integracionista del continente. Unidos, podemos ser escuchados e influir en las decisiones; separados, permaneceremos sometidos.

Los movimientos en el tablero electoral, iniciados por la oposición, obligaron al Frente Amplio a adelantar el movimiento de sus piezas. El ex Presidente, Tabaré Vázquez, que sostuvo, al dejar el gobierno en el 2010, su voluntad de volver “si la Biología y el Frente Amplio se lo solicitaba”, aceptó su pre candidatura a la Presidencia.  Cuenta con el apoyo del Presidente Mujica y de una mayoría apreciable en la coalición y nadie duda que en octubre de 2014, vencerá. No obstante, hay sectores minoritarios del FA, disconformes con su gestión, especialmente en política exterior y su insistencia en afirmar que el imperialismo norteamericano no es hoy una amenaza y que la izquierda debe eliminar de su programa ese cuestionamiento.
Sin embargo, no hay en el Frente amplio otro candidato o candidata que pueda reunir la masa de votos que es capaz de alcanzar el Doctor Vásquez y este es un argumento de peso, decisivo, para la coalición de centro-izquierda.