lunes, 13 de diciembre de 2010

VARGAS LLOSA EN ESTOCOLMO

Mario Vargas Llosa fue a Estocolmo a recibir el Premio Nobel de Literatura y en la ceremonia, realizada el 7 de diciembre, pronunció el discurso que le indica el protocolo.

Tituló su pieza oratoria, “Elogio de la literatura y la ficción”- En verdad, el escritor peruano tiene muchos admiradores y el tema es, sin duda, cautivante, porque un llamado, desde esa alta tribuna, para cultivar la literatura (y las artes en general), en un mundo dominado unilateralmente por la tecnología, como fiuente del progreso material y moral, es bienvenido. Subrayo lo que dijo al respecto: “(La literatura) Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano. Para que no retrocedamos a la barbarie de la incomunicación y la vida no se reduzca al pragmatismo de los especialistas que ven las cosas en profundidad pero ignoran lo que las rodea, precede y continúa. Para que no pasemos de servirnos de las máquinas que inventamos a ser sus sirvientes y esclavos. Y porque un mundo sin literatura sería un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos, un mundo de autómatas privados de lo que hace que el ser humano sea de veras humano: la capacidad de salir de sí mismo y mudarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de nuestros sueños”. “La literatura es una representación falaz de la vida que, sin embargo, nos ayuda a entenderla mejor, a orientarnos por el laberinto en el que nacimos, transcurrimos y morimos. Ella nos desagravia de los reveses y frustraciones que nos inflige la vida verdadera y gracias a ella desciframos, al menos parcialmente, el jeroglífico que suele ser la existencia para la gran mayoría de los seres humanos, principalmente aquellos que alentamos más dudas que certezas, y confesamos nuestra perplejidad ante temas como la trascendencia, el destino individual y colectivo, el alma, el sentido o el sinsentido de la historia, el más acá y el más allá del conocimiento racional”. “La ficción es más que un entretenimiento, más que un ejercicio intelectual que aguza la sensibilidad y despierta el espíritu crítico. Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano”.


Pero el escritor hizo muchos otros elogios, y hasta se le quebró la voz (¿?) cuando emitió el dedicado a su esposa.

También se internó en la filosofía de la historia en la que, siguiendo a Croce, definió como la “hazaña de la libertad” y la historia contemporánea. En su concepción de la historia no existen las revoluciones sociales contra la opresión de clase y si las menciona es para condenarlas. En los acontecimientos contemporáneos, entró varias veces, con inocultable intención ideológica y deliberada de deformarlos, cayendo –para descrédito definitivo de su imagen- en las mentiras más pueriles que difunde a diario la propaganda imperialista.


Pretendió explicar, una vez más, su posición de testaferro imperialista con estas palabras: “En mi juventud, como muchos escritores de mi generación, fui marxista y creí que el socialismo sería el remedio para la explotación y las injusticias sociales que arreciaban en mi país, América Latina y el resto del Tercer Mundo. Mi decepción del estatismo y el colectivismo y mi tránsito hacia el demócrata y el liberal que soy –que trato de ser– fue largo, difícil, y se llevó a cabo despacio y a raíz de episodios como la conversión de la Revolución Cubana, que me había entusiasmado al principio, al modelo autoritario y vertical de la Unión Soviética, el testimonio de los disidentes que conseguía escurrirse entre las alambradas del Gulag, la invasión de Checoeslovaquia por los países del Pacto de Varsovia, y gracias a pensadores como Raymond Aron, Jean-François Revel, Isaiah Berlin y Karl Popper, a quienes debo mi revalorización de la cultura democrática y de las sociedades abiertas. Esos maestros fueron un ejemplo de lucidez y gallardía cuando la intelligentsia de Occidente parecía, por frivolidad u oportunismo, haber sucumbido al hechizo del socialismo soviético, o, peor todavía, al aquelarre sanguinario de la revolución cultural china”


Esta confesión de Vargas Llosa apartenteemente –y aunque discutible- parce sincera pero, en realidad es una cortina dehumo pues su cambio, como lo reconocerá en un pasaje del discurso es dar la espalda a la tragedia social del Perú, de América Latina, de África, de Asia y de la mayor parte de los pueblos del mundo, para refugiarse no sólo en la “ficción” creadora de sueños e ilusiones y al mismo tiempo, tras su eufemismo demócrata-liberal, avslar el papel histórico y contemporáneo de los imperialismos.


En su incursión en la historia responsabiliza de las guerras a las religiones y a los nacionalismos. Dijo:” Junto con la religión, el nacionalismo ha sido la causa de las peores carnicerías de la historia, como las de las dos guerras mundiales y la sangría actual del Medio Oriente. Nada ha contribuido tanto como el nacionalismo a que América Latina se haya balcanizado, ensangrentado en insensatas contiendas y litigios y derrochado astronómicos recursos en comprar armas en vez de construir escuelas, bibliotecas y hospitales”.


Hay algo de verdad en sus palabras pero una verdad a medias es una mentira. No todos los nacionalismos son iguales. Una cosa es el nacionalismo imperialista nazi-fascista, servidor de los grandes monopolios económicos alemanes y otro los nacionalismos antiimperialistas de los países dependientes latinoamericanos, asiáticos y africanos. Otro tanto puede decirse de las religiones. La “unidad espiritual” puede ser una herramienta para la opresión de otros pueblos (la conquista española de América Latina, la colonización inglesa de Irlanda del Norte) y una herramienta de defensa, como el budismo en Vietnam y el catolicismo en el Ulster). Lo importante es distinguir el poder o la intención que está detrás.


Asimismo en esta observación de la historia no hay una sola mención al imperialismo inglés y norteamericano. No pretenderá que está inspirado en el liberalismo de Locke o Thomas Psine.
Pero le faltaba a su discurso el escupitajo final.que revela su verdadera naturaleza y pensamiento íntimos: “América Latina ha ido progresando, aunque, como decía el verso de César Vallejo, todavía Hay, hermanos, muchísimo que hacer. Padecemos menos dictaduras que antaño, sólo Cuba y su candidata a secundarla, Venezuela, y algunas seudodemocracias populistas y payasas, como las de Bolivia y Nicaragua. Pero en el resto del continente, mal que mal, la democracia está funcionando, apoyada en amplios consensos populares, y, por primera vez en nuestra historia, tenemos una izquierda y una derecha que, como en Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, República Dominicana, México y casi todo Centroamérica, respetan la legalidad, la libertad de crítica, las elecciones y la renovación en el poder. Ése es el buen camino y, si persevera en él, combate la insidiosa corrupción y sigue integrándose al mundo, América Latina dejará por fin de ser el continente del futuro y pasará a serlo del presente.”.


Estos juicios son los mismos del Departamento de Estado, revelados por Wikileaks. Toda postura antiimperialista, en defensa de los recursos naturales y su puesta al servicio del progreso social de los pueblos oprimidos, es, para Vargas Llosa al igual que para el imperialismo norteamericano, una actitud subversiva.


Por fortuna la literatura de todos los tiempos, desde los Cantos Homéricos al Canto General de Pablo Neruda, ha estado unida a los anhelos de los pueblos y no encerrada en una torre de marfil para goces individuales y mezquinos. Toda la literatura hispana y latinoamericana, más, quizás, que ninguna”.


A propósito, siempre es bueno recordar poemas como el de Gabriel Celaya –La poesía es un arma cargada de futuro”, que ha difundido el juglar Paco Ibáñez.


“Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, /mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, /fieramente existiendo, ciegamente afirmado, /como un pulso que golpea las tinieblas, /cuando se miran de frente /los vertiginosos ojos claros de la muerte, /se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.


Se dicen los poemas /que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, /piden ser, piden ritmo, /piden ley para aquello que sienten excesivo.


Con la velocidad del instinto, /con el rayo del prodigio, /como mágica evidencia, lo real se nos convierte /en lo idéntico a sí mismo.


Poesía para el pobre, poesía necesaria /como el pan de cada día, /como el aire que exigimos trece veces por minuto, /para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.


Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan /decir que somos quien somos, /nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.


Estamos tocando el fondo.


Maldigo la poesía concebida como un lujo /cultural por los neutrales /que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. /Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.


Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren /y canto respirando.


Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas /personales, me ensancho.


Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, /y calculo por eso con técnica qué puedo.


Me siento un ingeniero del verso y un obrero /que trabaja con otros a España en sus aceros.


Tal es mi poesía: poesía-herramienta /a la vez que latido de lo unánime y ciego.


Tal es, arma cargada de futuro expansivo /con que te apunto al pecho.


No es una poesía gota a gota pensada.


No es un bello producto. No es un fruto perfecto

.
Es algo como el aire que todos respiramos /y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo


como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.


Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.


Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos”

sábado, 20 de noviembre de 2010

LA EUROZONA Y LA UNIÓN EUROPEA EN DIFICULTADES

PARADOJA HISTÓRICA

La realidad nos da sorpresas todos los días. ¿Quién podía pensar que después de la desaparición de la República Democrática Alemana y la unificación de todo el Estado alemán, como locomotora de arrastre no sólo de los países menos desarrollados de Europa Occidental, sino de los que abandonaron presurosos el socialismo, ia Zona Euro iba a entrar en una profunda crisis que amenaza su existencia?

Sin embargo, la historia de la post Segunda Guerra Mundial, nos puede ayudar a comprender lo que hoy ocurre.

El compromiso asumido por las tres potencias vencedoras de la Alemania nazi –Estados Unidos, la URSS y Gran Bretaña- en las Conferencias de Yalta (febrero de 1945) y Potsdam (julio-agosto de 1945) fue construir una Europa pacífica, basada en la cooperación y el beneficio mutuo. Faltaba definir el futuro de Alemania que había sido históricamente enemiga de Gran Bretaña y de la URSS. La mejor solución era su unificación y neutralización, en el marco de un Tratado de Seguridad Europea, firmado por todos los países. La base de esta solución era el equilibrio de fuerzas estratégicas entre la URSS y Estados Unidos, con dos sistemas sociales antagónicos.

Pero este equilibrio fue roto por el exitoso experimento de la bomba atómica en el desierto de Los Álamos, Nuevo México, el 16 de julio de 1945, y el posterior lanzamiento de sendas bombas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y 9 de agosto de 1945, respectivamente. A partir de este acontecimiento trascendental, que le proporcionó a Estados Unidos una excepcional ventaja estratégica militar sobre la URSS, Washington , inició una política de “chantaje” para cambiar las políticas acordadas en las conferencias mencionadas. El objetivo era cercar militarmente a la Unión Soviética con bases militares y obligarla a una carrera armamentista de desgaste, cuando debía destinar sus recursos, volcados anteriormente al esfuerzo de guerra, a la reconstrucción de toda su zona europea prácticamente destruida. La idea de exagerar el “peligro del comunismo”, fue reconocida, después de la desaparición de la URSS, por Estados Unidos. Antes lo había hecho el Embajador y sovietólogo, George F. Kennan, asesor en 1946 del Departamento de Estado y uno de los autores de la nueva doctrina de “contención”.

Esta política de “contención del comunismo” tenía un gran inconveniente: no se podía confiar ni en Francia ni en Italia porque tenían dos poderosos partidos comunistas; la única barrera firme era Alemania recién derrotada. Alemania se encontraba dividida en cuatro zonas (tres occidentales ocupadas por las tropas de EE.UU., G. Bretaña y Francia, y la oriental ocupada por el Ejército Rojo) mientras las potencias ocupantes discutían su estatuto definitivo. Estados Unidos y G. Bretaña decidieron, unilateralmente, hacer de las tres zonas occidentales, unificadas, la “barrera de contención” que exigía su nueva estrategia de post guerra. Para ello, se necesitaban dos cosas: una recuperación acelerada de su economía y el rearme de su ejército, a cuyo frente estaría la oficialidad nazi. La primera medida, fue adoptar una nueva moneda –el Deutchmark-, en 1947, para las tres zonas occidentales (rompiendo, sin acordar con la parte soviética, el área monetaria de las cuatro zonas, regida por el Reichmark), luego le siguieron el Plan Marshall en 1948, la creación de la República Federal Alemana en 1949 y, el mismo año, el Tratado (militar) del Atlántico Norte (OTAN), bajo comando norteamericano. La URSS respondió creando la República Democrática Alemana, en 1949, y el Pacto (Militar) de Varsovia, en 1955.

Quedaba un punto: el histórico litigio entre Alemania y Francia por la región carbonífera del Ruhr y los estrategas de la doctrina de la “contención” encontraron la solución: el carbón y el acero debía ser explotado en forma conjunta por ambos países. Este acuerdo, firmado en 1951, al que se agregaron Italia y los países del Benelux, dando lugar a la CECA, fue la matriz de la Unión Europea y del bloque político-eonómico-militar atlántico. Entre 1946y 1851 –quedó completado el esquema “defensivo” contra la URSS y la “amenaza comunista”.

Este bloque euro-occidental tuvo dificultades en consolidarse porque Francia, principalmente, enfrentó el proceso de la descolonización, hasta la crisis de Argelia y la llegada del General De Gaulle al poder en 1958 (que evitó el golpe de Estado militar contra la IV República)–opuesto al fortalecimiento de Alemania-y la instauración de la V República que estableció un fuerte presidencialismo.

La desaparición de ka República Democrática Alemana en 1989, fue vista con malos ojos por Francia, así como el fracaso del golpe de agosto de 1991 contra Gorbachov. Francia siempre temió el poder de una Alemania unificada. Gran Bretaña también. Sin embargo, Alemania pudo llegar a realizar el viejo proyecto de Bismarck, después de su victoria sobre Francia en la Guerra de 1870, de hacer de su país el centro económico de Europa.

Sobre la base de una moneda fuerte –el Deutchmark- Alemania, luego de alcanzar un acuerdo con Francia- pudo lograr su máximo objetivo: el euro, la moneda única europea y un Banco Central Europeo bajo su control. Esta moneda aparecía como rival del dólar como moneda de reserva frente al ostensible debilitamiento de la divisa norteamericana.

No obstante, su fortaleza resultó solo aparente y, a nuestro entender, por tres razones, lo que explicaría la crisis actual:

1) – Existe una enorme masa de dólares circulando en el mundo, de mercado en mercado,que el Presidente de Francia, De Gaulle ya denunciaba en febrero de 1965-, en poder de los grandes especuladores donde los bancos son el núcleo principal. Estos capitales son creadores de grandes burbujas especulativas, especialmente inmobiliarias. Esta inversión eleva los precios de los inmuebles a niveles que escapan a toda racionalidad y llega un momento en que se satura la plaza, se paralizan las ventas y la construcción, comenzando una desocupación obrera en esta industria, que se traslada a otras ramas, cae la demanda, los bancos tienen dificultades en recuperar su dinero, aumenta el déficit fiscal por el estancamiento o la recesión de la economía, los bancos anuncian pérdidas y quiebras y esta espiral descendente se profundiza más y más. En esta situación, todo el sistema bancario es cómplice y beneficiario de la crisis, por el salvataje que le proporcionan siempre los gobiernos, para evitar la pérdida de los ahorristas. La crisis de México de 1994, de Argentina en 1995, de los “Tigres” asiáticos en 1997, de Rusia en 1998, de Brasil en 1999, de Argentina nuevamente en el 2001, y la de Estados Unidos, corazón del sistema, de 2008, que llega hasta nuestros días, tienen el mismo origen: la gran especulación financiera. Los capitales calientes (“Hot money”), antes de que estalle la burbuja abandonan el país por lugares más seguros, vaciando los bancos y las reservas monetarias de los bancos centrales, dejándolos en cesación de pagos. La desocupación,en la Eurozona es cercana a los 20 millones (en España, 5 millones) y en toda la Unión europea, 25 millones. El promedio es más del 10% de la fuerza laboral activa; en España es del 20% (encabeza el grupo) y le sigue Irlanda, con el 16%.

2) El euro, como moneda única de la eurozona, hace más rígida la política monetaria que dirige el BCE que ha quitado esa atribución a los B.Centrales nacionales; les impide a los gobiernos devaluar ajustando el valor de la moneda a la contracción económica y tienen que ir directamente a la rebaja de los salarios, lde las jubilaciones y todos los beneficios sociales. La devaluación tiene este mismo efecto pero al estimular las exportaciones dinamiza el comercio y evita el estancamiento.

3) La devaluación del dólar y la defensa que hacen Alemania y Francia del euro e Inglaterra de la libra esterlina, para no devaluar sus créditos y mantenerse como grandes plazas financieras acreedoras, afectan la competitividad comercial extra zona y dificulta la amortización de las deudas intra zona. Las consecuencias de estos factores combinados llevan a una paralización de la economía y a una crisis social en espiral en países como Irlanda, Portugal, España, Gracia e Italia, asfixiados por las cuentas en rojo, lo que produce una gran grieta en la eurozona y, eventualmente, en la Unión Europea, amenazando su existencia, si algunos de esos países, se resiste (o la protesta social los oblihga –eventualidad muy escasa- a endurecer más las medidas contra el pueblo, como exige el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, síndicos del capital financiero.

En 1991, la prosperidad de Alemania ejercía una atracción centrípeta sobre toda Europa, que veían en el país derrotado en 1945, el gran sol económico, rodeado de satélites también prósperos. Hoy, la situación se ha invertido: la opresión financiera ha llegado a tales extremos que están gatillando las fuerzas centrífugas de los satélites aplastados por las deudas y privados de soberanía económica, hipótesis que hasta hace pocos años era absolutamente insospechable.

Ruiz Pereyra Faget

lunes, 8 de noviembre de 2010

ESTADOS UNIDOS OPTÓ POR LA GUERRA COMERCIAL

La crisis estructural del capitalismo, originada en su centro neurálgico, en el 2008, ha entrado en una nueva fase. El pasado 3 de noviembre, el Banco de la Reserva Federal (Bamco Central), de Estados Unidos decidió lanzar a la circulación monetaria mundial, 600 mil millones de dólares, a razón de 75 mil millones por semana, emitidos por su máquina impresora, que no tiene límites de ninguna naturaleza, con el pretexto de¡ “ayudar” a la economía norteamericana a recuperarse.

El argumento de la FED, según los más calificados economistas, es un pretexto. La verdadera razón es intensificar la devaluación del dólar frente a otras divisas, para promover sus exportaciones, obligando a sus competidores a reducir las suyas por la abundante entrada en ellos de capitales especulativos.

La enorme mayoría de los analistas económicos están convencidos que esta gigantesca emisión sin respaldo, tendrá escasos resultados internos pues la crisis de Estados Unidos no es de liquidez –falta de dinero circulante ni de bajos intereses- sino de insolvencia de la población por el gran endeudamiento hipotecario y tarjetas de crédito, así como por una desocupación que asciende al 10% de su fuerza laboral activa.

La economía se encuentra en una “trampa de liquidez”, categoría exùesta por Keynes en 1936, donde los inversores, frente a la ausencia de demanda, prefieren poner su dinero en el banco de depósitos. Por ello, el gobierno y el Congreso, después de “salvar” a los bancos - las carteras de créditos incobrables- la tarea de la Casa Blanca, según Keynes y sus discípulos, es aumentar el gasto público, aunque ello signifique agrandar el déficit fiscal, para impulsar un gran plan de obras públicas que, por su efecto multiplicador, genere empleo en todo el sistema industrial y comercial y devuelva la confianza a los inversores privados. Sobre estas bases, Franklin Roosevelt puso en marcha su “nueva política económica” (New Deal”), en 1932 y por ello los economistas neokeynessianos en Estados Unidos la recuerdan a menudo, con escaso éxito, incluso dentro de las filas del Partido Demócrata. Obama - y su Partido-, habría perdido apoyo popular en las últimas elecciones Legislativas por haber sido incapaz de lanzar un plan, recurriendo al déficit, capaz de detener el continuo ascenso de la desocupación.

En consecuencia, el abundante dinero a 0,25% de interés que la Reserva Federal pone en manos de los bancos –a cambio de su cartera de bonos del Tesoro a 5 y 6 años- será volcado a la circulación mundial para disfrute de las grandes ganancias que le proporcionan, a los especuladores, los países con monedas sobrevaluadas, como en Brasil cuya tasa “Selic” es del 9%. Es el llamado sistema “Cash & Carry” (Carga dinero y llévalo) que utilizan los grandes bancos y sociedades financieras que especulan con divisas, aprovechando las puertas abiertas de los países a capitales de todo tipo que impuso el Consenso de Washington.

Estados Unidos le teme a China a la que considera su enemigo estratégico, destinado a eliminar –con su mercado de 1.400 millones de habitantes y una pujante industria, su sueño de poder hegemónico mundial cuya hora creyó que había llegado con el derrumbe de la Unión Soviética. También la decisión está dirigida a Brasil a quien Estados Unidos considera su adversario estratégico en Sudamérica, principal opositor al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el proyecto imperialista rechazado en la Cumbre de Mar del Plata, cuyo objetivo era mantener la dependencia histórica de Washington del continente sudamericano.

Sin embargo, las estructuras socio-económicas y las políticas económicas de China y Brasil, son diferentes. China, desde que lanzó su estrategia de “apertura”, en 1979, estableció un cambio fijo bajo con respecto al dólar y otras monedas, basándose en la diferencia del costo social de sus productos con sus similares del exterior. Esta política –junto con la prohibición el ingreso de capitales especulativos “golondrina”- le ha permitido acumular reservas monetarias que hoy superan los dos billones de dólares. Estados Unidos pretende que China sobrevalúe su moneda –el yuan-permitiendo así el ingreso de productos norteamericanos a su mercado que resultan muy caros a los chinos por la baja tasa cambiaria. Brasil, por el contrario, ha permitido el ingreso de esos capitales y unido a esto los importantes saldos comerciales favorables, han fortalecido su moneda, el real, cuya cotización está cercana a la paridad con el dólar. Pero un ingreso masivo de la nueva ola de capitales y dificultades en los mercados por la crisis europea, son un riesgo que no ha escapado a las autoridades brasileñas que han resuelto duplcar el impuesto a los capitales de esa naturaleza.

Otro de los efectos de la decisión de la Reserva Federal de acelerar la devaluación del dólar, es el aumento de los precios de los alimentos, el petróleo y los metales básicos, entre otros “commodities”. Esto significa que algunos países podrán amortiguar la sobrevaluación de sus monedas con el aumento del valor de sus exportaciones, pero esto tendrá un costo muy negativo: esos precios más elevados también gravitarán en el país exportador. Es, por ejemplo, lo que pasa en Uruguay con la carne y el petróleo. Esta inflación importada puede afectar el equilibrio de precios y salarios alterando los niveles previstos y agudizar los reclamos de los trabajadores en defensa de la capacidad adquisitiva de sus ingresos fijos.

Los días 11 y 12 próximos se reúne en Seúl, Corea del Sur, el G-20, integrado por los países capitalistas desarrollados, que formaban el G-7, al que se han incorporado hace dos años los llamados “países emergentes”, cuyo sector más poderoso lo constituyen China, India, Rusia y Brasil. El Presidente Obama se presenta en esta Cumbre con esta decisión de la Reserva Federal y con la autorización del Congreso de imponer aranceles compensatorios –por el margen que unilateralmente Estados Unidos considere- a los productos chinos. Es el viejo recurso imperialista del “chantaje” aunque esta maniobra puede convertirse en un “boomerang”, porque la paralización al comercio internacional, lamentablemente, sólo tiene una salida: la guerra. Y hay sectores del fascismo norteamericano, alentados por la reciente victoria electoral republicana están agitando esta alternativa.

No hay duda que Estados Unidos tiene un enorme poder militar, pero es asimismo cierto que nunca se ha atrevido a ir a una conflagración sin aliados poderosos y si observamos las contradicciones que ha generado la actual crisis económica –estoy pensando en Alemania y Japón- su pretensión de presentarse en la capital de Corea como “el líder mundial” al que todos deben seguir, puede resultar –por error de cálculo e ignorar en qué mundo se encuentra- un gran fiasco.

Ruiz Pereyra Faget

lunes, 1 de noviembre de 2010

LA UNIDAD SUDAMERICANA

El fallecimiento del ex presidente argentino y Secretario General de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), junto a las expresiones de dolor y de entusiasta apoyo a su política interior y a la de su esposa, Cristina Fernández, se sumaron los mismos sentimientos de los primeros mandatarios sudamericanos y, por lo menos nueve de ellos no fueron solamente protocolares.

Quizás la más expresiva manifestación, en este sentido, haya sido la del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez cuando dijo al desembarcar en Aeroparque: “Los países de Sudanérica del norte y del sur, alcanzaron su independencia hace 200 años y el anhelo común fue la unidad, la Patria Grande. Por el norte, marchó Simón Bolívar hacia el sur; por el sur lo hizo San Mart´hacia el norte y el abrazo de Guayaquil entre ambos Libertadores, selló el compromiso con ese anhelo”.

Chávez continuó: “Sin embargo, han pasado 180 años y Sudamérica ha permanecido dividida para beneficio del imperialismo. En 1998, cuando asumimos el gobierno de Venezuela, solo Fidel y Cuba sostenían la idea y nosotros la retomamos para impulsarla en Sudamérica. En el continente éramos solo nosotros. El primero de enero de 2003, asumió Lula la Presidencia de Brasil. Ya éramos dos. Y el 25 de mayo del mismo año le llegó el momento a Néstor Kirchner. No sabíamos lo que pensaba pero bastaron unas horas de conversación, después de la ceremonia, en la que estaban también presentes Fidel y Cristina, para comprobar que ahora éramos tres”.

Ceo que estas palabras de Chávez se ajustan a la verdad histórica pero debemos recordar que 1998 es el tercer intento si incluimos como segundo la década de los 60 hasta que el imperio contestó a ese anhelo con una cascada de golpes militares en la década siguiente. Los contenidos de ambas etapas no son los mismos por lo menos en su intensidad revolucionaria, pero subsiste el anhelo de independencia económica real del “diktat” imperialista y de una justicia social que ha sido bloqueada sistemáticamente por la alianza oligárquico-imperialista.

La unidad de los países sudamericanos es un proceso que tiene dos “velocidades” de acuerdo a las peculiaridades de las estructuras económicas y de las condiciones políticas de cada país, que son el ALBA y la UNASUR. La Alianza Bolivariana de las Américas es una iniciativa de Cuba y Venezuela “cuyo objetivo histórico fundamental es unir las capacidades y fortalezas de los países que la integran, en la perspectiva de producir las transformaciones estructurales y el sistema de relaciones necesarias para alcanzar el desarrollo integral requerido para la continuidad de nuestra existencia como naciones soberanas y justas”. De Sudamérica, la integran Venezuela, Bolivia y Ecuador (Además forman parte cuatro Estados caribeños incluyendo a Cuba).

La Ubión de Naciones Sudamericanas se plantea la integración continental en base a intereses económicos y comerciales comunes, dispuesta a defenderlos frente a otros bloques de países, incorporando al sistema los agrupamientos internos ya existentes como el Pacto Andino y el Mercosur y siguiendo un proceso de integración que procura repetir el de la Unión Europea. Asimismo, se propone defender a los gobiernos democráticos y pluralistas del continente así como el principio de autodeterminación vulnerados históricamente por el imperialismo y las oligarquías criollas cuando han visto sus privilegios amenazados.

Es en el aspecto político donde la UNASUR ha sido eficaz y donde el accionar de Néstor Kirchner fue brillante, quedando demostrada su capacidad negociadora en el diferendo entre Colombia y Venezuela y en el rápido accionar de la Organización para impedir el derrocamiento del Presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Las dos organizaciones –el ALBA y la UNASUR no se oponen sino que convergen, como, como lo señalé más arriba, a distintas velocidades. El ALBA es claramente antiimperialista y preconiza reformas internas antioligárquicas; la UNASUR no, pero al defender la autodeterminación está protegiendo el cumplimiento de la voluntad popular libremente expresada en las urnas. La profundización de esta tendencia dependerá del cumplimiento de los gobiernos con programas transformadores, con la voluntad ciudadana que los llevó a esa posición. En este camino se encuentran Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador. Otros, no tan definidos, como Uruguay y Paraguay, o por vacilaciones o por situaciones políticas complicadas, acompañan en aspectos puntuales, especialmente políticos pero no comprometen posición sobre reformas estructurales o modelos económicos.

viernes, 8 de octubre de 2010

EL DÓLAR ESTÁ EN UNA BATALLA QUE ESTA VEZ NO GANARÁ

Ruiz Pereyra Faget

Después de la Primera Guerra Mundial, y especialmente después de la Segunda, el dólar se impuso en el mundo. Como moneda, es la expresión más abstracta del poder económico de Estados Unidos de América y su unidad de medida.

Hasta ahora, de las crisis económicas y financieras, había salido airoso, mientras las demás economías del mundo y sus monedas, se sometían a su imperio. En 1929,, tuvo su primera prueba y en 1934 el Presidente Roosevelt lo devaluó para estimular las exportaciones y los demás países tuvieron que seguirlo para que sus producciones pudieran competir con la norteamericana. La Segunda Guerra Mundial, le devolvió y acrecentó su vitalidad.

Con este poder, Estados Unidos creyó que podía comprar todas las demás monedas del mundo haciendo realidad el “Sueño Americano” –que mereció en 1900 el burlón comentario de Rodó- de pretender convertirse en los “romanos” de nuestra época. Pese al gran poder logrado en los Acuerdos de Bretón Woods, en 1944, donde quebró definitivamente a la libra esterlina, el dólar no pudo alcanzar su objetivo porque, como el Aprendiz de Brujo, desató fuerzas contrarias que no pudo controlar. En poco más de diez años, Japón, Alemania y Francia, se convirtieron en serios competidores mientras el oro pasaba a raudales de Fort Knox a los Bancos Centrales de esos países. A ello se agregó el colosal aumento del gasto militar. Aparecieron los déficits “Gemelos” (fiscal y cuenta corriente) que Estados Unidos cubrió “graciosamente” con emisión de su propia moneda. Esta situación no podía durar y en agosto de 1971, Nixon abandonó unilateralmente la paridad fija de 35 dólares por onza troy a la que se había comprometido en Bretton Woods, dejando que el precio del oro lo fijara el mercado. Su precio, en diez años se fue a 800 dólares pero aun así, el Presidente Ronald Reagan utilizando el privilegio del Bamco de la Reserva Federal de manipular la tasa de interés, la aumentó al 20% provocando una gigantesca corrida de todos los depósitos de dólares del mundo hacia Estados Unidos, ocasionando en esta forma el hundimiento de las balanzas de pagos de los demás países y multiplicando las deudas externas, agujero que fue llenado con dólares del FMI y de la banca privada enriquecida con los petrodólares.

Desde hace 20 años se incorporó China como gran competidora en el mercado mundial. Para ello, abrió sus fronteras a las transnacionales y adoptó un tipo de cambio fijo que ha mantenido hasta hoy con leves modificaciones. La gran burbuja especulativa que estalló en Estados Unidos en el último trimestre del 2008, empobreció a la población hasta niveles que no se conocían desde 1929. Pese a los billones de dólares que el gobierno ha volcado para “estimular” la recuperación (la mayor parte fue a los bancos fundidos y no al consumo), el desempleo sigue creciendo, superando ya el 10% de la fuerza laboral activa.

Y aquí llega la sorpresa mayúscula que llena de estupor, aun a los desprevenidos: el imperio quiere que China lo salve sobrevaluando su moneda (mientras la Casa Blanca devalúa la suya!)–que unos estiman en un 25% y otros en un 40%- para que las mercancías norteamericanas puedan ingresar al mercado chino. El Fondo Monetario Internacional lo acompaña en el reclamo.

Fastidiados por la parsimonia china y la cercanía de las elecciones parlamentarias intermedias, los legisladores de la cámara baja sancionaron un proyecto denominado “Ley de reforma monetaria para el comercio justo” que autoriza al gobierno a aplicar aranceles compensatorios por la presunta diferencia cambiaria.

Hay que evitar una guerra de divisas, advierte el FMI, ignorando sus culpas como gran síndico del capitalismo norteamericano. Ello es cierto pero la solución ya la expusieron los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en su reunión de Ekaterimburgo, en junio del año pasado. Estados Unidos tiene que admitir que su moneda ya no puede ser reserva universal ni el FMI, con su actual integración, su síndico. Una nueva estructura monetaria y financiera internacional tiene que surgir que responda a la actual relación de fuerzas y que tega un control efectivo sobre el movimiento especulativo de divisas. Bretton Woods hace tiempo que murió y el sistema monetario que creó es hoy una ficción.

Estados Unidos se ha lanzado a una batalla comercial con China que, por primera vez en su historia, la tiene perdida antes de librarla. A pesar de ciertas declaraciones, no tendrá ningún apoyo real internacional. Hasta Japón lo ha abandonado y ello es explicable porque en una época en que se profundiza la crisis sistémica del capitalismo anglo-euro-norteamericano que ha ejercido la hegemonía durante más de cuatro siglos, sucesivamente, el potencial del gigantesco mercado chino, sea, por lo menos, una primaria tabla de salvación, si es que hay salvación.

domingo, 29 de agosto de 2010

ESTADOS UNIDOS: "ESTA NO ES UNA RECUPERACIÓN"

Por Paul Krugman*

¿Cuál será el contenido del gran discurso que pronunciará el presidente de la FED, Ben Bernanke, el viernes en Jackson Hole , Wyoming ? ¿Va a mencionar nuevas medidas para impulsar la economía? Manténgase en sintonía.

Pero ya podemos, seguramente, predecir lo que él y otros funcionarios van a decir en dónde estamos en este momento: que la economía sigue recuperándose, aunque más lentamente de lo que quisieran. Por desgracia, eso no es verdad : esta recuperación no es , en ningún sentido lo que importa. Y los responsables políticos deberían estar haciendo todo lo posible para cambiar ese hecho.

El pequeño fragmento de la verdad en es el hecho de que el PIB sigue en aumento: ya no estamos en una recesión clásica, en la que todo se cae. Pero ¿y qué?

La pregunta importante es si el crecimiento es lo suficientemente rápido para reducir el desempleo que está por las nubes. Necesitamos un 2,5 por ciento sólo para evitar que aumente el desempleo y un crecimiento mucho más rápido para ponerlo bajar significativamente. Sin embargo, el crecimiento que se registra en algún lugar es entre el 1 y el 2 por ciento, con una buena probabilidad de que se desacelerará aún más en los próximos meses. ¿Puede realmente mejorar la economía con un PIB disminuyendo?¿A quién le importa? Si aumenta el desempleo para el resto de este año, lo cual parece probable, no importa si los números del PIB son ligeramente positivos o ligeramente negativos..

Todo esto es obvio. Sin embargo, los responsables políticos lo niegan. .

Después de su última reunión de la Reserva Federal, que consideró la política monetaria , la FED emitió un comunicado declarando que "prevé un regreso gradual a niveles más altos de utilización de los recursos" – Ninguna mención sobre el desempleo . Nada de lo que aportan los datos apoya ese tipo de optimismo. Mientras tanto, Tim Geithner, el secretario del Tesoro, dice que " estamos en el camino de la recuperación . " No, no lo estamos.

¿Por qué las personas que conocen mejor la realidad económica la endulzan? La respuesta me da pena decirlo, es que eluden asumir toda responsabilidad sobre la situación

En el caso de la FED, admitiendo que la economía no se está recuperando pondría a la institución bajo presión para que haga más. Y hasta ahora, al menos, la FED parece que tiene más miedo a la posible pérdida de su perfil si se trata de ayudar a la economía y por el mayor consumo del pueblo norteamericano no hace nada, conformándose con una recuperación que no es tal.

En el caso de la administración Obama, los funcionarios parecen poco dispuestos a admitir que el estímulo original era demasiado pequeño. Es cierto que fue suficiente para limitar la profundidad de la depresión - un análisis reciente de la Oficina de Presupuesto del Congreso dice que el desempleo probablemente haría alcanzado los dos dígitos sin el estímulo - pero no era lo suficientemente grande para reducir el desempleo de manera significativa.

Ahora, es discutible que incluso a principios de 2009, cuando el presidente Obama estaba en la cima de su popularidad, no podía haber conseguido un plan más grande en el Senado. Lo que es seguro es que ahora no podía lograr aprobar un estímulo suplementario. No obstante, los funcionarios podrían, con considerable justificación, jugar un papel preponderante argumentando la falta de recuperación al obstruccionismo republicano. Pero ellos han elegido, en cambio, mostrar caras sonrientes en un panorama sombrío , no convenciendo a nadie. Y el resultado probable , es que en noviembre – la victoria de los obstruccionistas - paralizará la política en los años venideros .

Entonces, ¿qué deberían estar haciendo los funcionarios , además de decir la verdad sobre la economía?

La FED tiene una serie de opciones. Puede no solo comprar más a largo plazo deuda pública y deuda privada , sino que puede bajar las tasas de interés a largo plazo , anunciando su intención de mantener los tipos bajos a corto plazo; asimismo puede elevar su objetivo a medio plazo para contener la inflación, lo que hace menos atractivo para las empresas retener su dinero sin invertir. Nadie puede estar seguro del éxito de estas medidas, pero es mejor intentar hacer algo que podría no funcionar, que invocar excusas mientras los trabajadores sufren.

La administración tiene menos libertad de acción, ya que no puede conseguir una legislación con el bloqueo republicano . Pero todavía tiene opciones. Puede renovar enérgicamente su infructuosa tentativa para ayudar a los deudores hipotecarios con problemas . Se puede utilizar Fannie Mae y Freddie Mac, que son prestamistas patrocinados por el gobierno , para diseñar la refinanciación de las hipotecas que ponga dinero en las manos de las familias estadounidenses - sí , aunque griten los republicanosporque de todos modos lo están haciendo. Por último, se puede tomar serio frente a China por su manipulación de la moneda : ¿cuántas veces han repetido los chinos la promesa de cambiar sus políticas, para a continuación, renegar . ¿No ha llegado el momento de que la administración actúe?

¿Cuál de estas opciones deben seguir los responsables políticos ? Si fuera por mí , todas ellas.

Sé lo que algunos apostadores tanto en la Reserva Federal, como en la administración que van a advertir sobre los riesgos de hacer algo poco convencional. Pero ya hemos visto las consecuencias de apostar a lo seguro, y esperar que las cosas ocurran por sí mismo y hemos caido en lo que parece cada vez más un estado permanente de estancamiento y desempleo elevado. Es hora de admitir que lo que tenemos ahora no es la recuperación , y hacer todo lo posible para cambiar esa situación .

*Fuente: The New York Times

Viernes, 27 de agosto de 2010.

Trad. RPF.

sábado, 14 de agosto de 2010

LA PRÓXIMA GUERRA

Con este título, el diario “The Washington Post”, en su edición del 16 de setiembre de 2007, publicó un comentario del General ® Wesley Clark, ex comandante norteamericano de la OTAN durante la agresión a Yugoslavia, en el que analiza las declaraciones, realizadas 6 días antes, por el General David Petraeus, jefe de las tropas norteamericanas en Iraq, ante el Comité de Defensa de la Cámara de Representantes de su país, en las que advirtió que la guerra se ganaría solo si se atacaba a Irán. El militar se situaba en esta forma en la línea sostenida por los halcones de la Casa Blanca, encabezados por el Vicepresidente, Dick Cheney, y el ex Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

El General Ckark discrepaba con su colega argumentando que Estados Unidos seguía cometiendo el mismo error que en Vietnam, Iraq y Afganistán: confiar en su superioridad tecnológica sin considerar la capacidad de resistencia y las represalias de sus “enemigos”.”La guerra no se ganará con la destrucción de una docena de emplazamientos nucleares. Se necesitarán, por lo menos, 21 días de intensos ataques aeronavales y la destrucción de los puestos de comando, emplazamiento de de misiles, radares, aeropuertos y puertos, y aún así sin considerar las represalias de los grupos musulmanes organizados en distintos puntos del Medio Oriente, Europa e incluso en los Estados Unidos. Por otra parte, ¿cómo se podría controlar un vertiginoso aumento de los precios del petróleo?”

“Estados Unidos debe aprender las lecciones de V ietnam, de Iraq y Afganistán”, continuaba el General Clark. La principal es la seguridad de nuestros soldados. La opinión pública de Estados Unidos le retira el respaldo a sus líderes cuando aumenta el derramamiento de sangre de sus combatientes. Clark recogía los resultados de las elecciones legislativas de noviembre de 2006 donde la guerra en Iraq fue el tema principal de la campaña y el Partido Demócrata logró una amplia victoria pasando a controlar cómodamente la Cámara de Representantes al comprometerse, aus candidatos, a poner fin a la guerra de Iraq, promesa que no ha cumplido aún.

La derrota del Partido Republicano por 10 millones de votos, provocó la renuncia del “Halcón Nº 2”, el Secretario de Defensa, Rumsfeld, y su sustitución por Robert Gates, un senador republicano, partidario de las negociaciones diplomáticas con Irán y Siria para reducir la tensión en el Medio Oriente. Gates era autor, junto con el ex Secretario de Estado de Bush (padre) James Baker, de un documento en el que se oponían a la extensión de la guerra en esa región.

A estas opiniones debe agregarse la de Zbegnew Brezinski, uno de los más influyentes estrategas del imperialismo norteamericano, lo que mostraba que la estructura de poder dominante en Estados Unidos aparecía dividida. La victoria de Obana en las presidenciales de 2008, confirmaban aparentemente la tendencia opuesta a la guerra de Iraq y menos su extensión a Irán.

Sionismo y capitalismo

El Sionismo es el movimiento iniciado en el trasmontar del siglo XIX y XX, por la comunidad judía de Occidente, para refundar el Estado de Israel que había existido dos mil quinientos años antes y cuya independencia y la emigración de su pueblo había sido impuesta por las distintas dominaciones que controlaron Palestina. Este objetivo fue alcanzado cincuenta años después del Congreso fundacional de Basilea, realizado en agosto de 1897, a poco de finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Es un hecho inédito en la historia sólo explicable por la existencia de poderosos intereses económicos y geopolíticos. El propio pueblo judío es un hecho excepcional en la historia porque de ello se trata cuando se comprueba que fueron capaces de mantener la identidad nacional durante siglos de peregrinaje por distintas tierras. No hay duda que la religión ha jugado un papel determinante en la conservación de esa identidad a la que se fue agregando el comercio de bienes y de dinero siendo fundamental su papel en la formación del capitalismo moderno. Este poder, que era importante en la Baja Edad Media y que Shakespeare inmortalizó en”El Mercader de Venecia”, se fue agigantando con la formación de los imperios coloniales de Holanda e Inglaterra. En la segunda mitad del siglo XIX, el imperialismo inglés impone su hegemonía en el mundo y banqueros como Rothschild no solo conquistaron la plenitud de derechos civiles y políticos sino, incluso títulos nobiliarios. En el otro lado del Atlántico otra figura emblemática del capitalismo monopolista norteamericano, John Rockefeller, será el pionero de la industria petrolera.

En 1914, al comenzar la Primera Guerra Mundial, la influencia de la banca judía era decisiva en Inglaterra y Estados Unidos, y por otras razones, su papel era muy importante en los cuadros revolucionarios del Partido Comunista Bolchevique que, en noviembre de 1917, puso en marcha en Rusia, la construcción de un Estado Socialista. En consecuencia, no es de extrañar que en 1947, hayan coincidido Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética en la creación del Estado de Israel, un proyecto de dominio geopolítico del Medio Oriente, que fue elaborado por el Sionismo, que tuvo en el Barón Lionel Walter Rothschild y en el Primer Ministro inglés, David Lloyd George, sus adalides principales, pese a la advertencia de Gandhi que, en carta a Albert Einstein le expresó que los árabes palestinos no aceptarían nunca abandonar tierras que trabajaban durante siglos para proporcionarle espacio a un Estado artificial. Y, lamentablemente, el Mahatma Gandhi tenía razón.

Si bien Israel aceptó la partición de Palestina, resuelta por las Naciones Unidas, en 1967 a raíz de su victoria en la Guerra de los Seis Días, ocupó el territorio asignado por la ONU a los palestinos y se ha negado a entregarlo, poniendo condiciones inaceptables que aquellos y la organización internacional han rechazado con ka excepción de Estados Unidos.

El capitalismo sionista es la estructura superior y más poderosa del capitalismo occidental. Sus centros nerviosos están en Nueva York y Londres, su organización coordinadora es el “Grupo de los 7” y sus instrumentos ejecutores el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que fueron creados en Bretton Woods, en 1944, por dos exponentes del sionismo –Henry Morgenthau y Harry White-, Secretario y Subsecretario del Tesoro de Estadis Unidos, respectivamente. De este modo, Estados Unidos, Inglaterra e Israel integran una férrea alianza estratégica –económica, financiera y política que ha dominado la política mundial en toda la segunda mitad del siglo XX y lo que va del siglo actual.

Objetivo central: el control del Medio Oriente

Dos grandes estrategas de esta política han sido el sionista alemáu, Henry Kissinger, y el sionista polaco, ya mencionado, Zbegnew Brzezinski, ambos nacionalizados norteamericanos.

Este último escribió un libro, en el 2001, que ilustra esta estrategia y que significativamente tituló “El Gran Tablero Mundial”.El autor considera que Estados Unidos tiene una oportunidad histórica excepcional: su primacía en todo el mundo y, para mantenerla, dependerá de su capacidad para controlar el gigante euroasiático constituido por cuatro zonas: Europa Occidental, Medio Oriente, Asia Central y Europa Oriental-Rusia. Para mantener su hegemonía en los próximos 30 años, Estados Unidos y Europa Occidental deberán controlar los inmensos recursos energéticos del Medio Oriente y Asia Central, impidiendo el acceso a ellos de China, cuyo poder mundial decisivo, en el largo plazo, es inevitable.

Sin embargo, esta estrategia es muy anterior a Brzezinski. La elaboró el imperialismo inglés a comienzos del siglo XX cuando aparecieron los primeros pozos petrolíferos en la región y la puso en marcha al obtener, en 1920, el “Mandato” de la Sociedad de las Naciones para “administrar Palestina durante 25 años” al desintegrarse el imperio turco a raíz de su derrota en la Primera Guerra Mundial. El imperio británico se extendió desde Egipto hasta el Indostan y Hong Kong, comprendiendo Palestina, la actual Jordania, Irak, Kuwait y el régimen títere de Irán a cuyo monarca había colocado en el trono en 1941. Tenía, además, el control del Mar Rojo y del Golfo Pérsico y las vías marítimas del Mediterráneo (Estrechos de Gibraltar y Canal de Surez) y el sur de África.

El despertar del nacionalismo árabe

La victoria de la Unión soviética sobre el nazifascismo en 1945, cambió la relación de fuerzas en el mundo. Los imperios coloniales de Gran Bretaña, Francia y Holanda, quedaron debilitados y permanecieron en pie dos grandes superpotencias con sistemas sociales antagónicos: la URSS y Estados Unidos. Los imperialistas ingleses fueron perdiendo progresivamente sus colonias: Palestina, India y Paquistán. A partir de 1952, estallaron rebeliones nacionalistas que fueron derribando a los gobiernos títeres de Egipto, Iraq e Irán que les habían entregado a Inglaterra las riquezas del subsuelo. La orientación de los nuevos gobiernos nacionalistas fue el rescate para la nación de esos recursos para posibilitar el desarrollo económico independiente con los propios medios que la geografía y la naturaleza les había proporcionado. En esta política fueron apoyados por la Unión Soviética.

Con la desintegración de esta última, en 1991, esa relación de fuerzas de equilibrio mundial se rompió dejando como única superpotencia, en el escenario mundial, a Estados Unidos. Es en esta nueva situación geopolítica que nace la teoría de Brzezinski de recolonizar el Medio Oriente y Asia Central, con el apoyo de la OTAN y con el papel activo de su cabecera de puente en la región: el Estado de Israel. Este plan lo inició Estados Unidos, con la Primera Guerra del Golfo contra Iraq (1990-91) después de su fracaso de derrocar al régimen musulmán de Irán que había derribado al Shah Mohammed Reza Pahlevi,, en 1979, servidor de los intereses petroleros ingleses y comparador del más sofisticado armamento norteamericano.

Otro sionista, el Profesor Samuel Huntington, que trabaja para la CIA, edulcoró esta política imperialista, con el nombre de “Teoría del Choque de Civilizaciones”. Para Huntington, la civilización occidental es heredera de las “luces” que ha proporcionado a la humanidad principios éticos y derechos universales. Mientras que los países “emergentes” (ex colonias o ex títeres) se han refugiado en sus religiones y culturas antiguas con valores arcaicos que consideran superiores y que desprecian esa universalidad laica ética y jurídica de la civilización occidental. Por lo tanto, el choque entre ambas concepciones es inevitable. El fundamentalismo islámico, cuyo portaestandarte es la República Islámica de Irán es, actualmente, el enemigo principal de la civilización occidental. “El terrorismo es su arma de combate” y Occidente debe defenderse”, es la conclusión de Huntington..

En estos términos plantea el imperialismo los conflictos actuales aunque su fragilidad es notoria. Por ello s las grandes cadenas monopólicas satelitales de información, y sus filiales locales, crean diariamente centros de atención diversionistas para mutilar o frenar el avance liberador de las conciencias políticas de los pueblos que aun continúan sojuzgados.

Y este avance las conciencias políticas y la resistencia de los pueblos a la opresión es la lección de Vietnam y de Iraq, lección que según algunos norteamericanos, los grupos de poder, incluyendo a los militares, no han aprendido.