jueves, 3 de febrero de 2011

EL FRENTE AMPLIO - SU ORIGEN Y SUS PROBLEMAS ACTUALES

Por Ruiz Pereyra Faget

El Frente Amplio cumple sus 40 años el próximo 5 de febrero. Su aparición en la escena política uruguaya es un acontecimiento histórico .El país era gobernado por dos partidos –el Colorado y el Blanco- desde 1837. En las primeras décadas del siglo XX surgieron dos partidos de izquierda –el Socialista y el Comunista- con influencia en sectores de la intelectualidad y en el movimiento obrero organizado. También existía un partido católico. Estos tres partidos tenían un caudal electoral muy pequeño, de tal forma que su incidencia era nula en las elecciones presidenciales.

La constitución del Frente Amplio como una coalición de partidos y comités de base popular, unidos por un programa y un estatuto cuyo órgano máximo es el Congreso, donde los comités de base tienen el 50% de los votos, es una experiencia política que no presenta similares en el mundo.

Tenían que darse circunstancias objetivas y subjetivas excepcionales para que un viraje político de esta magnitud en la historia del país se produjera.

La primera, es una grave crisis económica, definida como “estructural” que estalló al firmarse la Paz de Corea, en 1953, y derrumbarse los precios internacionales de la lana y la carne, principal fuente de ingreso de divisas de Uruguay.

La segunda, fue la “solución” que aplicó el Partido Blanco –también llamado “Nacional”- para superar la crisis: liberar los precios, dejar “flotar” el valor del dólar y retirar todas las restricciones a las importaciones prescindibles. Esta política amplió el déficit comercial conduciendo a frecuentes devaluaciones, aumentó el endeudamiento externo, aceleró la inflación y la especulación bancaria, mostrando al desnudo que la causa del mal estaba en el monopolio de la tierra por un puñado de grandes latifundistas, entrelazados con la banca y el comercio exterior, cuyas producciones, proveedoras de divsas no cubrían las necesidades de la economía y de los servicios internos.

No obstante, la articulación de un frente social y político de intereses opuestos a esa oligarquía, ofrecía grandes dificultades. La principal era la aceptación del Partido Comunista en la coalición, pero éste tenía varios factores a su favor: una determinante gravitación en el movimiento obrero, una doctrina coherente explicativa de las causas de la crisis y las medidas correctas –que eran revolucionarias-, para superarla, el discurso de Fidel Castro del 2 de diciembre de 1961 en el que se declaró convencidamente marxista leninista, el estrecho vínculo del PCU con el PCUS y la necesidad del apoyo de la Unión Soviética a cualquier política de enfrentamiento al imperialismo norteamericano, como lo estaba indicando la política de la Casa Blanca hacia Cuba.

Las diferencias entre las izquierdas eran intensas para que el llamado del Partido Comunista al Partido Socialista, en 1962, para una acción conjunta en torno a un programa común, fructificara. Fue el pueblo, en distintas instancias electorales, en la década de los 60’, el que dio un fallo contundente y el propio movimiento obrero organizado el que sentó las bases programáticas de una unidad política que reunió a las capas asalariadas y medias de la ciudad y del campo, con un programa antioligárquico y antiimperialista. La línea divisoria era muy clara, como lo expresaba la consigna “Oligarquía o Pueblo”. Todos los sectores sociales y políticos que no integraran o expresaran a la oligarquía y estuvieran de acuerdo con el programa del Frente, podían ingresar a él. No había exclusiones. Por ello, el Frente Amplio está integrado por las más diversas corrientes ideológicas y filosóficas, incluyendo a sectores religiosos.

La oligarquía y el imperialismo coincidían en sus objetivos: la reforma agraria y la nacionalización de la banca y del comercio exterior –puntos fundamentales del programa del FA-, los afectaba directamente en sus intereses medulares. Éstos obstaculizaban el desarrollo de las fuerzas productivas hasta el punto de haber conformado, secularmente, una estructura de países dependientes y semicolonizados no solo como Uruguay sino como toda América Latina y el Caribe. La Revolución Cubana había puesto en el orden del día el tema de la “Segunda Independencia” y Uruguay se sumaba a ese proceso con una política elaborada de acuerdo a su estructura social y al carácter de sus contradicciones de clase.

La respuesta del imperialismo fue organizar golpes de Estado e instalar gobiernos militares o con “máscara” civil, allí donde los gobiernos oligárquicos habían perdido el apoyo popular o donde la voluntad popular había instalado gobiernos democrático-progresistas antiimperialistas. Brasil, Argentina, Bolivia, Uruguay y Chile, fueron víctimas en las décadas de los 60’ y 70’, de una estrategia continental cuidadosamente elaborada y ejecutada por el Consejo de Seguridad y el gobierno de Estados Unidos y apoyada por las oligarquías nativas y la oficialidad de los ejércitos locales, con raras excepciones, educadas en escuelas militares norteamericanas y entrenada en la aplicación de crueles métodos de exterminio de cualquier tipo de resistencia a la opresión.

La dictadura con máscara civil, en Uruguay, se entronizó en un proceso que tuvo dos instancias claves: el 9 de febrero y el 27 de junio de 1973. El régimen no pudo obtener en ningún momento una base social. El pueblo uruguayo dio un extraordinario ejemplo de formación democrática en 1980, cuando, en un plebiscito convocado por la dictadura para perpetuarse, rechazó el proyecto de constitución de los militares. Este golpe en la nuca, al que se agregó la gran crisis económica de 1982, mostró que la permanencia de la dictadura era insostenible. El Frente Amplio, que pretendió ser destruido y que tenía a su Presidente –el General Líber Seregni- encarcelado, jugó un papel decisivo en este proceso de recuperación de las instituciones democráticas, alcanzada en 1985. Su fortaleza se agigantó y en 1989 logró la victoria en Montevideo que es el principal gobierno departamental del país, posición que conserva hasta hoy, y en el 2000 alcanzó la Presidencia de la República y la mayoría absoluta en las dos Cámaras, situación que también conserva.

El mundo del año 2000 no es, obviamente, el de 1971. La desintegración de la Unión Soviética dejó el campo libre al imperialismo que impuso el pensamiento económico único –libertad comercial y financiera, privatización de las empresas y servicios del Estado, privatización de las jubilaciones, flexibilización de los salarios, superávit fiscal primario para pagar la deuda como prioridad de la política económica, tribunales externos de confianza de los prestamistas e inversores para dirimir los conflictos, etc -, a los países dependientes so pena de quedar aislados comercial y financieramente.

El impacto de la crisis del socialismo soviético alcanzó, como no podía ser de otro modo, a los partidos comunistas que habían nacido para apoyar la Revolución Rusa de Octubre, obra de la restauración teórica y práctica del marxismo, realizada por Lenin. Los PP.CC. perdieron su influencia en las capas medias y sus cuadros pequeñoburgueses los abandonaron en masa, buscando refugio en los partidos socialdemócratas o incluso en los liberales.

Esta situación objetiva llevó a un cambio –no resuelto- en la estrategia de liberación y donde empezaron a incidir las contradicciones en el seno del Frente Amplio entre sectores de las capas medias y de la clase trabajadora. Esta última, que fue vanguardia en 1971, ha cedido esta posición a las capas medias que solo buscan oportunidades de ascenso social dentro del sistema capitalista imperante y que se han alejado de toda idea socialista porque no hay un sistema de este tipo con peso decisivo en la relación de fuerzas mundiales.

En este contexto donde se mezclan oportunismos coyunturales y búsquedas de estrategias de liberación que, con la actual arquitectura de fuerzas mundiales, solo pueden ser de largo plazo, transcurre un debate en el seno del Frente Amplio, donde los más sensatos tratan de evitar que tales tensiones desemboquen, para felicidad de los partidos de la oligarquía, aliados del imperialismo, en la ruptura de la unidad tan trabajosamente lograda.




sábado, 15 de enero de 2011

UN DISCURSO CON VARIAS PUNTAS

Así me impresionó el discurso que pronunció el Presidente de Cuba, Raúl Castro, el 18 de diciembre, en la Asamblea Nacional del Poder Popular, al resumir las Líneas Económicas y Sociales, aprobadas por ese órgano legislativo y que han entrado en vigencia en el año que se inicia.

Los que me conocen saben que he sido y soy un ferviente defensor de la Revolución Cubana y el camino socialista que eligió y que el conocimiento de la historia y el seguimiento durante años del siglo XX –“problemático y febril”, como dice el tango de Discépolo- no han hecho de mí un “comunista infantil” porque la construcción de un sistema social nuevo –quizás la más difícil de todas las revoluciones sociales que nos ofrece la historia porque se trata nada menos que derribar la propiedad privada de los medios de producción y sustituirla por la propiedad social (esto en el comunismo, etapa siguiente al socialismo) en un sistema que es mundial- obliga, porque el enemigo de clase también juega, (bloqueo económico, asesinato de dirigentes, atentados terroristas contra objetivos civiles, protección de terroristas, intervenciones armadas, secuestros de jefes de Estado, violación sistemática de la soberanía marítima y aérea, guerras basadas en la mentira, compra de dirigentes venales u oportunistas) a marchas y contramarchas o a respuestas contundentes que afectan los planes económicos y que no están en la teoría sino que las imponen los hechos.

Es con esta necesaria puntualización que voy a dar mi opinión sobre los dichos de Raúl Castro, previa indicación de los que considero sus afirmaciones principales:

Cuba necesita la reforma urgente de sus estructuras económicas, sociales y administrativas, si quiere conservar y desarrollar el Socialismo. Si no lo hace, “nos hundiremos”.

En Cuba hay áreas sociales que son muy eficientes como la Salud, la Educación, la Cultura y el Deporte, pero la organización económica y administrativa es ineficiente y amenaza la estabilidad del sistema.

Adoptamos un modelo de Socialismo que durante 50 años absolutizó el papel del Estado, amparando la mentira, el robo y la holgazanería, donde las metas del Presupuesto y del Plan no se cumplen.

La productividad del trabajo ha sido en los últimos años negativa. Este año ha sido levemente positiva, estando por encima del salario medio.

Se ha confundido igualdad con igualitarismo. La libreta de racionamiento la reciben los que tienen necesidad y los que no la tienen. Éstos la venden, fomentando la corrupción y el mercado negro.

La burocracia no ha respondido positivamente a las reiteradas advertencias de Fidel. Las plantillas de personal del Estado están abultadas y su excedente debe pasar al sector de producción por cuenta propia.

Desde el discurso “La historia me absolverá” (16 de octubre de 1953) hasta hoy, todo ha sido dicho. Se aplauden los discursos de Fidel pero no se cumplen. Debemos recuperar el pensamiento de Fidel.

El Partido y el Gobierno tienen cometidos diferentes. El primero elabora la línea, dirige, organiza y moviliza al pueblo y controla; el segundo, ejecuta y administra. No deben confundirse ambos cometidos.

Para llevar adelante la Reforma es necesario cambiar la mentalidad de los cuadros del Partido que son los que tienen que convencer al pueblo de la imperatividad de esos cambios.

Junto a las naciones hermanas de América Latina proseguiremos luchando por la integración emancipadora y en los marcos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, trabajaremos por afianzar la solidaridad y unidad que nos fortalecerá a todos, cada vez más.

La generación del Moncada participará por última vez en un Congreso del Partido, el VI, que se reunirá en abril próximo y que discutirá y enriquecerá la Reforma aprobada. Es su deber lograr en cinco años la estabilidad económica y social de la Revolución y entregar su conducción a la nueva generación.


Comentario

Lo primero que me impresionó al leerlo, es su franqueza, tan ajena a los discursos de los gobernantes. Se trata de un análisis descarnado de una situación económica tan difícil que lo expresó sin tapujos: “O rectificamos y dejamos de bordear el precipicio o nos hundimos”.

No obstante, me sorprenden varias cosas:

Que tratándose del hombre Nº 2 de la Revolución y habiendo integrado durante 50 años el Partido y el Gobierno, recién ahora descubra que el modelo de socialismo elegido ha sido erróneo.

Aunque habla de “nuestros errores”, el énfasis de la crítica de la ineficiencia de las estructuras económicas, la traslada a las jerarquías administrativas intermedias, excluyendo a la dirección política del Partido y del Gobierno que ha ejercido su hermano Fidel con “poderes revolucionarios ilimitados” o en el marco de una Constitución “revolucionaria”, por la concentración de ese poder. Los hechos históricos muestran la honestidad y el sacrificio de la generación del Moncada y en particular de Fidel y de Raúl pero creo que las revelaciones de este último prueban, más allá de toda duda, que ha estado omisa.

Raúl hace reiteradamente reafirmaciones de fe socialista. “Los adversarios de la Revolución de afuera y de adentro primero dijeron que las reformas eran insuficientes y ahora que son escépticos. En realidad, nos exigen desmontar el régimen económico y social que conquistamos como si esta Revolución estuviera dispuesta a la más humillante rendición o lo que es igual, regir sus destinos por condicionamientos degradantes. A lo largo de 500 años, desde Hatuey hasta Fidel, es mucha la sangre derramada por nuestro pueblo para aceptar ahora el desmantelamiento de lo logrado al precio de tanto sacrificio. A quienes abriguen esas infundadas ilusiones, vale recordarles, otra vez, lo expresado en este Parlamento el 1ro de agosto de 2009: “A mí no me eldigieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”. Hoy añado que las medidas que estamos aplicando y todas las modificaciones que resulte necesario introducir la actualización del modelo económico, están dirigidas a preservar el socialismo, fortalecerlo y hacerlo verdaderamente irrevocable, como quedó incorporado en la Constitución de la República a solicitud de la inmensa mayoría de nuestra población, en el año 2002.

No obstante, en otro momento, expresa lo siguiente: “Más de una vez, y aquí mismo en este Parlamento, me he referido a que en esta Revolución casi todo está dicho, y que debemos revisar qué orientaciones del Jefe de la Revolución hemos cumplido y cuáles no, desde su vibrante alegato “La Historia me Absolverá” en el juicio del Moncada hasta hoy. Recuperaremos las ideas de Fidel que siguen vigentes y no permitiremos que nos vuelva a pasar lo mismo”. Esta referencia al programa de 1953 y su presunta vigencia, es por lo menos extraña porque ese programa no era socialista sino liberal-progresista. El camino socialista fue proclamado en 1961, después de Playa Girón.

Raúl es Presidente del Consejo de Ministros y Presidente del Consejo de Estado, mientras la Secretaría General del Partido la conserva Fidel. En su discurso marco las competencias del Gobierno, que encabeza, y del Partido, que sigue liderando Fidel. Sin embargo, habló como si fuera el jefe del Gobierno y del Partido, ya que marcó instrucciones para ambos. Como Fidel reflexiona –y las publica- casi todos los días sobre temas diversos, pero no ha hecho comentario alguno sobre una cuestión que le atañe directamente, pensamos que coincide plenamente con los conceptos de su hermano, aunque se está reservando la última palabra, quizás en el Congreso.

De todo este “inbroglio” parece desprenderse que el gobierno cubano se propone consolidar en 5 años un nuevo modelo de socialismo, basado en una economía mixta, cuyo sector privado cuentapropista y las cooperativas campesinas, crearán una pequeña burguesía mercantil, aunque el Presidente dijo categóricamente que la economía será dirigida por el Plan y no por el mercado. Las grandes empresas, los servicios fundamentales, los bancos y el comercio exterior, seguirán en manos del Estado y el Partido ejercerá la dirección política de todo el sistema.

Queda otro punto, para mí, oscuro. Es evidente el apresuramiento con que se quieren concretar cambios trascendentales en un plazo exiguo de cinco años. Raúl dijo que es una tarea –la última- que asume la Generación del Moncada, antes que la conducción de la Revolución pase a la nueva generación. Ello me lleva a una mera especulación sobre su posible razón: existen problemas en el Partido –desde revisionistas y oportunistas que quieren la restauración capitalista plena, hasta radicales de izquierda que no quieren que se toque nada, cuya lucha abierta, después de la desaparición de la primera generación, esa sí, puede ser el fin de la Revolución o el pretexto para una intervención imperialista.

Ruiz Pereyra Faget

martes, 4 de enero de 2011

EL 2011 SERÁ UN AÑO DIFÍCIL

La voluminosa inyección de dinero en la economía del Banco de la Reserva Federal en el 2009, impidió la caída de Estados Unidos en la recesión, pero no ha podido retomar los ritmos de crecimiento que permitan reincorporar a los 8.5 millones de desocupados que ha generado la crisis. Las causas son el alto endeudamiento de las empresas y de los particulares. El endeudamiento del Estado también se acerca al 100% del PIB y existen estimaciones que, en los próximos cinco años, llegará al 120-130%, provocando una creciente desvalorización del dólar. En consecuencia, si no hay depresión, habrá estancamiento para rato. Para el año que se inicia, el PIB solo crecerá un 2.2% y así se mantendrá, repitiendo el panorama de Japón, desde 1988.

La crisis de Estados Unidos, que es la primera economía del mundo con un 23% del Producto Mundial afectó el comercio global y, principalmente, la economía y el sistema financiero de la Unión Europea. En el 2007, la especulación en el sector inmobiliario y en la Bolsa de Valores había alcanzado alturas similares a la de Estados Unidos, pero mientras en ésta era alimentada por las bajas tasas de interés del dinero de la Reserva Federal (Banco Central), en Europa, era la fortaleza del euro –que llegó a cotizarse a 1.60 por dólar- el que servía de magneto al ingreso de capitales especulativos que estimularon el crédito “dulce”. A las primeras señales de alarma, estos capitales golondrinas se fugaron, con la complicidad de los bancos, dejando al Estado la responsabilidad de salvarlos, con los ingresos del presupuesto o, en otras palabras, con el dinero de los contribuyentes. Y, entonces, el déficit fiscal se disparó así como la deuda pública, que financian desde sus nichos en el exterior esos mismos capitales que se habían fugado.

En el Uruguay, en la crisis de 1982, tenemos un ejemplo ilustrativo de lo dicho. El Estado se hizo cargo de las carteras incobrables del Citibank, originándose, junto con otras que compró, un vertiginoso aumento de su deuda y fue el Citibank el que la financió. Pero hay más: el Dr Lacalle, que presidía el gobierno desde 1990, designó a un funcionario del Citibank –el señor Nicolás Herrera- para negociar las condiciones de los intereses y amortizaciones, con su patrón. Como siempre, estas gestiones son calificadas de “patrióticas”. El señor Herrera, que había sido designado subsecretario de Economía, previa renuncia del banco norteamericano, abandonó la Subsecretaría después que culminaron las negociaciones y se ignora si volvió a su oficina del Citibank.

Volvamos a nuestro tema. Comparando el poder adquisitivo de las distintas economías (PPA – Fuente_BBVA)), tenemos que los países capitalistas desarrollados, conocidos como el G-7, y representan el 30% del Producto Bruto Mundial, tendrán un crecimiento no superior al 2%. (Estados Unidos 2.2; Japón 1.7; Alemania, 2.5; Reino Unido, 1.7; Francia, 1.6 – Fuente: OCDE) Solo China y la India, con un 14.1% (10.1 China y 4% la India) de capacidad de compra, calificadas como “economías emergentes”, mantendrán un alto crecimiento, de 9.6% y 8.4%, respectivamente.

La CEPAL, luego de afirmar, en su Informe de diciembre, que el 2010 fue un buen año para la economía regional, con un crecimiento del 6%, agrega: “El ambiente externo mantiene altos niveles de incertidumbre sobre la solidez de la recuperación de las economías desarrolladas, especialmente las europeas. A esto se suma el aumento de la fortaleza relativa de los países emergentes, especialmente los de América Latina y el Caribe, lo que ha generado un mayor flujo de capitales hacia la región y apreciaciones en sus monedas”, y a continuación señala que estima el crecimiento en un 4.2%. Brasil que es el motor sudamericano de un crecimiento del 7.7% en el 2010, caerá a un 4.5% en el 2011; Argentina con un 8.4% el año pasado, bajará su ritmo a un 5.5%.

Uruguay, que es un país dependiente comercial de Brasil (22% de las exportaciones) y de Argentina (A ésta se agregan deppósitos bancarios y turismo), ha tenido en el 2010 un crecimiento del 9%, pero la contracción de las economías de sus dos socios comerciales principales, bajará su crecimiento en el 2011 a un 4.5%.

Los gobiernos tratan de compensar esta situación con políticas neokeynesianas de elevación de la capacidad de compra de la población, poniendo énfasis en los sectores sociales menos favorecidos. Pero esta política exige como requisito previo, en una economía muy abierta como la uruguaya, un equilibrio de los balances gemelos de Presupuesto y Cuenta Corriente (comercio exterior y movimiento financiero), así como el contralor severo de la inflación, tarea que la ley le encomienda al Banco Central.

La dificultad fundamental para que esto funcione es la deuda pública (57% del PIB), ya que obliga a contraer la inversión pública, los gastos sociales y los salarios públicos, para pagar las obligaciones de ella derivada (1.300 millones de dólares en el 2011), sin aumentar los impuestos ni seguir endeudándose. Y esa deuda es alta en toda la región.

A ello se agrega, como señala la CEPAL, la afluencia de capitales especulativos –estimulados por las bajas tasas de interés y la depreciación del dólar- que fortalecen artificialmente las monedas locales, reduciendo la competitividad de sus exportaciones. Por ejemplo, el economista y ex Ministro brasileño, Luiz Bresser Pereira, ha señalado que la sobrevaluación que tiene el real y la alta tasa preferencial de interés que aplica el Banco Central, “son escandalosos”, criterio que, en alguna medida comparte el Ministro de Hacienda, Guido Mantega y la recién investida Presidente, Dilma Rousseff, contra la opinión del hombre que ha dirigido el Banco Centra durante los dos mandatos de Lula, el banquero Henrique Meirelles .Éste no continuará en el cargo y su sucesor –Alexandre Tombini- forma parte del equipo de Mantega.

Si Brasil aplica medidas más duras contra el ingreso de capitales de corto plazo, ellas pueden tener un impacto negativo sobre la competitividad uruguaya aunque no es creíble que puedan significar una traba. Con respecto a Argentina, y aparentemente en vías de solución el conflicto por la instalación de la fábrica de celulosa en la ciudad de Fray Bentos, si bien la política cambiaria de la Casa Rosada está en el extremo opuesto (devaluación administrada) a la practicada por Brasil y Uruguay, la inflación que, de acuerdo a los datos disponibles, duplica a la uruguaya, asegura un cambio real levemente favorable a nuestro país.

Uruguay enfrentará este panorama incierto con las cuentas nacionales bajo control, la inflación con presiones alcistas y una tasa de desocupación del 7%, promedial, de su fuerza laboral activa superando el 10% en el interior del país. Si bien se ha reducido el nivel de pobreza extrema, en los barrios periféricos de la capital existen amplios cinturones de miseria que son el origen de los problemas de seguridad pública que se han agravado en los últimos tiempos y que explotan los partidos de oposición y los medios de comunicación a su servicio como si las políticas económicas y sociales que practicaron durante sus largos años de gobierno fueran ajenas a la situación.

La inversión pública mejorará algo, de acuerdo a los recursos previstos en el presupuesto quinquenal recientemente aprobado, pero será insuficiente. Queda una sola fuente pública que es el abultado volumen de reservas de moneda extranjera que cuenta el Banco Central. El equipo económico se opone a disponer de una parte de ellas –como hizo Argentina- para ampliar las políticas públicas, “porque no son genuinas”. Llamo así a las que proceden del superávit del comercio exterior que Uruguay no ha tenido como nuestros vecinos fronterizos. El sistema bancario está altamente dolarizado (casi el 50%), con depósitos a la vista y en cajas de ahorro- Es menor, que en otras oportunidades, el peso relativo de los capitales golondrinas (18% del total contra el 45% en el 2001, previo a la crisis). La alta dolarización es una prueba de desconfianza de la población que tiene el “gatillo” pronto para una corrida, si una luz amarilla surgiera en el tablero de la economía.

Las autoridades tampoco quieren trabar las colocaciones de dinero de uruguayos en el exterior que rondan los 10 mil millones de dólares, aunque ha decidido somerterlas al sistema tributario nacional.

El gobierno apela, en consecuencia, a la inversión directa extranjera cuyos objetivos son las torres habitacionales en las zonas balnearias, la hotelería y restaurantes, los supermercados, los puertos y la tierra cada vez más extranjera y monopolizada.

Naturalmente, el modelo económico no es de izquierda, pero este tema será motivo de otro comentario.

lunes, 13 de diciembre de 2010

VARGAS LLOSA EN ESTOCOLMO

Mario Vargas Llosa fue a Estocolmo a recibir el Premio Nobel de Literatura y en la ceremonia, realizada el 7 de diciembre, pronunció el discurso que le indica el protocolo.

Tituló su pieza oratoria, “Elogio de la literatura y la ficción”- En verdad, el escritor peruano tiene muchos admiradores y el tema es, sin duda, cautivante, porque un llamado, desde esa alta tribuna, para cultivar la literatura (y las artes en general), en un mundo dominado unilateralmente por la tecnología, como fiuente del progreso material y moral, es bienvenido. Subrayo lo que dijo al respecto: “(La literatura) Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano. Para que no retrocedamos a la barbarie de la incomunicación y la vida no se reduzca al pragmatismo de los especialistas que ven las cosas en profundidad pero ignoran lo que las rodea, precede y continúa. Para que no pasemos de servirnos de las máquinas que inventamos a ser sus sirvientes y esclavos. Y porque un mundo sin literatura sería un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos, un mundo de autómatas privados de lo que hace que el ser humano sea de veras humano: la capacidad de salir de sí mismo y mudarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de nuestros sueños”. “La literatura es una representación falaz de la vida que, sin embargo, nos ayuda a entenderla mejor, a orientarnos por el laberinto en el que nacimos, transcurrimos y morimos. Ella nos desagravia de los reveses y frustraciones que nos inflige la vida verdadera y gracias a ella desciframos, al menos parcialmente, el jeroglífico que suele ser la existencia para la gran mayoría de los seres humanos, principalmente aquellos que alentamos más dudas que certezas, y confesamos nuestra perplejidad ante temas como la trascendencia, el destino individual y colectivo, el alma, el sentido o el sinsentido de la historia, el más acá y el más allá del conocimiento racional”. “La ficción es más que un entretenimiento, más que un ejercicio intelectual que aguza la sensibilidad y despierta el espíritu crítico. Es una necesidad imprescindible para que la civilización siga existiendo, renovándose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano”.


Pero el escritor hizo muchos otros elogios, y hasta se le quebró la voz (¿?) cuando emitió el dedicado a su esposa.

También se internó en la filosofía de la historia en la que, siguiendo a Croce, definió como la “hazaña de la libertad” y la historia contemporánea. En su concepción de la historia no existen las revoluciones sociales contra la opresión de clase y si las menciona es para condenarlas. En los acontecimientos contemporáneos, entró varias veces, con inocultable intención ideológica y deliberada de deformarlos, cayendo –para descrédito definitivo de su imagen- en las mentiras más pueriles que difunde a diario la propaganda imperialista.


Pretendió explicar, una vez más, su posición de testaferro imperialista con estas palabras: “En mi juventud, como muchos escritores de mi generación, fui marxista y creí que el socialismo sería el remedio para la explotación y las injusticias sociales que arreciaban en mi país, América Latina y el resto del Tercer Mundo. Mi decepción del estatismo y el colectivismo y mi tránsito hacia el demócrata y el liberal que soy –que trato de ser– fue largo, difícil, y se llevó a cabo despacio y a raíz de episodios como la conversión de la Revolución Cubana, que me había entusiasmado al principio, al modelo autoritario y vertical de la Unión Soviética, el testimonio de los disidentes que conseguía escurrirse entre las alambradas del Gulag, la invasión de Checoeslovaquia por los países del Pacto de Varsovia, y gracias a pensadores como Raymond Aron, Jean-François Revel, Isaiah Berlin y Karl Popper, a quienes debo mi revalorización de la cultura democrática y de las sociedades abiertas. Esos maestros fueron un ejemplo de lucidez y gallardía cuando la intelligentsia de Occidente parecía, por frivolidad u oportunismo, haber sucumbido al hechizo del socialismo soviético, o, peor todavía, al aquelarre sanguinario de la revolución cultural china”


Esta confesión de Vargas Llosa apartenteemente –y aunque discutible- parce sincera pero, en realidad es una cortina dehumo pues su cambio, como lo reconocerá en un pasaje del discurso es dar la espalda a la tragedia social del Perú, de América Latina, de África, de Asia y de la mayor parte de los pueblos del mundo, para refugiarse no sólo en la “ficción” creadora de sueños e ilusiones y al mismo tiempo, tras su eufemismo demócrata-liberal, avslar el papel histórico y contemporáneo de los imperialismos.


En su incursión en la historia responsabiliza de las guerras a las religiones y a los nacionalismos. Dijo:” Junto con la religión, el nacionalismo ha sido la causa de las peores carnicerías de la historia, como las de las dos guerras mundiales y la sangría actual del Medio Oriente. Nada ha contribuido tanto como el nacionalismo a que América Latina se haya balcanizado, ensangrentado en insensatas contiendas y litigios y derrochado astronómicos recursos en comprar armas en vez de construir escuelas, bibliotecas y hospitales”.


Hay algo de verdad en sus palabras pero una verdad a medias es una mentira. No todos los nacionalismos son iguales. Una cosa es el nacionalismo imperialista nazi-fascista, servidor de los grandes monopolios económicos alemanes y otro los nacionalismos antiimperialistas de los países dependientes latinoamericanos, asiáticos y africanos. Otro tanto puede decirse de las religiones. La “unidad espiritual” puede ser una herramienta para la opresión de otros pueblos (la conquista española de América Latina, la colonización inglesa de Irlanda del Norte) y una herramienta de defensa, como el budismo en Vietnam y el catolicismo en el Ulster). Lo importante es distinguir el poder o la intención que está detrás.


Asimismo en esta observación de la historia no hay una sola mención al imperialismo inglés y norteamericano. No pretenderá que está inspirado en el liberalismo de Locke o Thomas Psine.
Pero le faltaba a su discurso el escupitajo final.que revela su verdadera naturaleza y pensamiento íntimos: “América Latina ha ido progresando, aunque, como decía el verso de César Vallejo, todavía Hay, hermanos, muchísimo que hacer. Padecemos menos dictaduras que antaño, sólo Cuba y su candidata a secundarla, Venezuela, y algunas seudodemocracias populistas y payasas, como las de Bolivia y Nicaragua. Pero en el resto del continente, mal que mal, la democracia está funcionando, apoyada en amplios consensos populares, y, por primera vez en nuestra historia, tenemos una izquierda y una derecha que, como en Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, República Dominicana, México y casi todo Centroamérica, respetan la legalidad, la libertad de crítica, las elecciones y la renovación en el poder. Ése es el buen camino y, si persevera en él, combate la insidiosa corrupción y sigue integrándose al mundo, América Latina dejará por fin de ser el continente del futuro y pasará a serlo del presente.”.


Estos juicios son los mismos del Departamento de Estado, revelados por Wikileaks. Toda postura antiimperialista, en defensa de los recursos naturales y su puesta al servicio del progreso social de los pueblos oprimidos, es, para Vargas Llosa al igual que para el imperialismo norteamericano, una actitud subversiva.


Por fortuna la literatura de todos los tiempos, desde los Cantos Homéricos al Canto General de Pablo Neruda, ha estado unida a los anhelos de los pueblos y no encerrada en una torre de marfil para goces individuales y mezquinos. Toda la literatura hispana y latinoamericana, más, quizás, que ninguna”.


A propósito, siempre es bueno recordar poemas como el de Gabriel Celaya –La poesía es un arma cargada de futuro”, que ha difundido el juglar Paco Ibáñez.


“Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, /mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, /fieramente existiendo, ciegamente afirmado, /como un pulso que golpea las tinieblas, /cuando se miran de frente /los vertiginosos ojos claros de la muerte, /se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.


Se dicen los poemas /que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, /piden ser, piden ritmo, /piden ley para aquello que sienten excesivo.


Con la velocidad del instinto, /con el rayo del prodigio, /como mágica evidencia, lo real se nos convierte /en lo idéntico a sí mismo.


Poesía para el pobre, poesía necesaria /como el pan de cada día, /como el aire que exigimos trece veces por minuto, /para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.


Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan /decir que somos quien somos, /nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.


Estamos tocando el fondo.


Maldigo la poesía concebida como un lujo /cultural por los neutrales /que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. /Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.


Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren /y canto respirando.


Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas /personales, me ensancho.


Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, /y calculo por eso con técnica qué puedo.


Me siento un ingeniero del verso y un obrero /que trabaja con otros a España en sus aceros.


Tal es mi poesía: poesía-herramienta /a la vez que latido de lo unánime y ciego.


Tal es, arma cargada de futuro expansivo /con que te apunto al pecho.


No es una poesía gota a gota pensada.


No es un bello producto. No es un fruto perfecto

.
Es algo como el aire que todos respiramos /y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo


como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.


Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.


Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos”

sábado, 20 de noviembre de 2010

LA EUROZONA Y LA UNIÓN EUROPEA EN DIFICULTADES

PARADOJA HISTÓRICA

La realidad nos da sorpresas todos los días. ¿Quién podía pensar que después de la desaparición de la República Democrática Alemana y la unificación de todo el Estado alemán, como locomotora de arrastre no sólo de los países menos desarrollados de Europa Occidental, sino de los que abandonaron presurosos el socialismo, ia Zona Euro iba a entrar en una profunda crisis que amenaza su existencia?

Sin embargo, la historia de la post Segunda Guerra Mundial, nos puede ayudar a comprender lo que hoy ocurre.

El compromiso asumido por las tres potencias vencedoras de la Alemania nazi –Estados Unidos, la URSS y Gran Bretaña- en las Conferencias de Yalta (febrero de 1945) y Potsdam (julio-agosto de 1945) fue construir una Europa pacífica, basada en la cooperación y el beneficio mutuo. Faltaba definir el futuro de Alemania que había sido históricamente enemiga de Gran Bretaña y de la URSS. La mejor solución era su unificación y neutralización, en el marco de un Tratado de Seguridad Europea, firmado por todos los países. La base de esta solución era el equilibrio de fuerzas estratégicas entre la URSS y Estados Unidos, con dos sistemas sociales antagónicos.

Pero este equilibrio fue roto por el exitoso experimento de la bomba atómica en el desierto de Los Álamos, Nuevo México, el 16 de julio de 1945, y el posterior lanzamiento de sendas bombas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y 9 de agosto de 1945, respectivamente. A partir de este acontecimiento trascendental, que le proporcionó a Estados Unidos una excepcional ventaja estratégica militar sobre la URSS, Washington , inició una política de “chantaje” para cambiar las políticas acordadas en las conferencias mencionadas. El objetivo era cercar militarmente a la Unión Soviética con bases militares y obligarla a una carrera armamentista de desgaste, cuando debía destinar sus recursos, volcados anteriormente al esfuerzo de guerra, a la reconstrucción de toda su zona europea prácticamente destruida. La idea de exagerar el “peligro del comunismo”, fue reconocida, después de la desaparición de la URSS, por Estados Unidos. Antes lo había hecho el Embajador y sovietólogo, George F. Kennan, asesor en 1946 del Departamento de Estado y uno de los autores de la nueva doctrina de “contención”.

Esta política de “contención del comunismo” tenía un gran inconveniente: no se podía confiar ni en Francia ni en Italia porque tenían dos poderosos partidos comunistas; la única barrera firme era Alemania recién derrotada. Alemania se encontraba dividida en cuatro zonas (tres occidentales ocupadas por las tropas de EE.UU., G. Bretaña y Francia, y la oriental ocupada por el Ejército Rojo) mientras las potencias ocupantes discutían su estatuto definitivo. Estados Unidos y G. Bretaña decidieron, unilateralmente, hacer de las tres zonas occidentales, unificadas, la “barrera de contención” que exigía su nueva estrategia de post guerra. Para ello, se necesitaban dos cosas: una recuperación acelerada de su economía y el rearme de su ejército, a cuyo frente estaría la oficialidad nazi. La primera medida, fue adoptar una nueva moneda –el Deutchmark-, en 1947, para las tres zonas occidentales (rompiendo, sin acordar con la parte soviética, el área monetaria de las cuatro zonas, regida por el Reichmark), luego le siguieron el Plan Marshall en 1948, la creación de la República Federal Alemana en 1949 y, el mismo año, el Tratado (militar) del Atlántico Norte (OTAN), bajo comando norteamericano. La URSS respondió creando la República Democrática Alemana, en 1949, y el Pacto (Militar) de Varsovia, en 1955.

Quedaba un punto: el histórico litigio entre Alemania y Francia por la región carbonífera del Ruhr y los estrategas de la doctrina de la “contención” encontraron la solución: el carbón y el acero debía ser explotado en forma conjunta por ambos países. Este acuerdo, firmado en 1951, al que se agregaron Italia y los países del Benelux, dando lugar a la CECA, fue la matriz de la Unión Europea y del bloque político-eonómico-militar atlántico. Entre 1946y 1851 –quedó completado el esquema “defensivo” contra la URSS y la “amenaza comunista”.

Este bloque euro-occidental tuvo dificultades en consolidarse porque Francia, principalmente, enfrentó el proceso de la descolonización, hasta la crisis de Argelia y la llegada del General De Gaulle al poder en 1958 (que evitó el golpe de Estado militar contra la IV República)–opuesto al fortalecimiento de Alemania-y la instauración de la V República que estableció un fuerte presidencialismo.

La desaparición de ka República Democrática Alemana en 1989, fue vista con malos ojos por Francia, así como el fracaso del golpe de agosto de 1991 contra Gorbachov. Francia siempre temió el poder de una Alemania unificada. Gran Bretaña también. Sin embargo, Alemania pudo llegar a realizar el viejo proyecto de Bismarck, después de su victoria sobre Francia en la Guerra de 1870, de hacer de su país el centro económico de Europa.

Sobre la base de una moneda fuerte –el Deutchmark- Alemania, luego de alcanzar un acuerdo con Francia- pudo lograr su máximo objetivo: el euro, la moneda única europea y un Banco Central Europeo bajo su control. Esta moneda aparecía como rival del dólar como moneda de reserva frente al ostensible debilitamiento de la divisa norteamericana.

No obstante, su fortaleza resultó solo aparente y, a nuestro entender, por tres razones, lo que explicaría la crisis actual:

1) – Existe una enorme masa de dólares circulando en el mundo, de mercado en mercado,que el Presidente de Francia, De Gaulle ya denunciaba en febrero de 1965-, en poder de los grandes especuladores donde los bancos son el núcleo principal. Estos capitales son creadores de grandes burbujas especulativas, especialmente inmobiliarias. Esta inversión eleva los precios de los inmuebles a niveles que escapan a toda racionalidad y llega un momento en que se satura la plaza, se paralizan las ventas y la construcción, comenzando una desocupación obrera en esta industria, que se traslada a otras ramas, cae la demanda, los bancos tienen dificultades en recuperar su dinero, aumenta el déficit fiscal por el estancamiento o la recesión de la economía, los bancos anuncian pérdidas y quiebras y esta espiral descendente se profundiza más y más. En esta situación, todo el sistema bancario es cómplice y beneficiario de la crisis, por el salvataje que le proporcionan siempre los gobiernos, para evitar la pérdida de los ahorristas. La crisis de México de 1994, de Argentina en 1995, de los “Tigres” asiáticos en 1997, de Rusia en 1998, de Brasil en 1999, de Argentina nuevamente en el 2001, y la de Estados Unidos, corazón del sistema, de 2008, que llega hasta nuestros días, tienen el mismo origen: la gran especulación financiera. Los capitales calientes (“Hot money”), antes de que estalle la burbuja abandonan el país por lugares más seguros, vaciando los bancos y las reservas monetarias de los bancos centrales, dejándolos en cesación de pagos. La desocupación,en la Eurozona es cercana a los 20 millones (en España, 5 millones) y en toda la Unión europea, 25 millones. El promedio es más del 10% de la fuerza laboral activa; en España es del 20% (encabeza el grupo) y le sigue Irlanda, con el 16%.

2) El euro, como moneda única de la eurozona, hace más rígida la política monetaria que dirige el BCE que ha quitado esa atribución a los B.Centrales nacionales; les impide a los gobiernos devaluar ajustando el valor de la moneda a la contracción económica y tienen que ir directamente a la rebaja de los salarios, lde las jubilaciones y todos los beneficios sociales. La devaluación tiene este mismo efecto pero al estimular las exportaciones dinamiza el comercio y evita el estancamiento.

3) La devaluación del dólar y la defensa que hacen Alemania y Francia del euro e Inglaterra de la libra esterlina, para no devaluar sus créditos y mantenerse como grandes plazas financieras acreedoras, afectan la competitividad comercial extra zona y dificulta la amortización de las deudas intra zona. Las consecuencias de estos factores combinados llevan a una paralización de la economía y a una crisis social en espiral en países como Irlanda, Portugal, España, Gracia e Italia, asfixiados por las cuentas en rojo, lo que produce una gran grieta en la eurozona y, eventualmente, en la Unión Europea, amenazando su existencia, si algunos de esos países, se resiste (o la protesta social los oblihga –eventualidad muy escasa- a endurecer más las medidas contra el pueblo, como exige el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, síndicos del capital financiero.

En 1991, la prosperidad de Alemania ejercía una atracción centrípeta sobre toda Europa, que veían en el país derrotado en 1945, el gran sol económico, rodeado de satélites también prósperos. Hoy, la situación se ha invertido: la opresión financiera ha llegado a tales extremos que están gatillando las fuerzas centrífugas de los satélites aplastados por las deudas y privados de soberanía económica, hipótesis que hasta hace pocos años era absolutamente insospechable.

Ruiz Pereyra Faget

lunes, 8 de noviembre de 2010

ESTADOS UNIDOS OPTÓ POR LA GUERRA COMERCIAL

La crisis estructural del capitalismo, originada en su centro neurálgico, en el 2008, ha entrado en una nueva fase. El pasado 3 de noviembre, el Banco de la Reserva Federal (Bamco Central), de Estados Unidos decidió lanzar a la circulación monetaria mundial, 600 mil millones de dólares, a razón de 75 mil millones por semana, emitidos por su máquina impresora, que no tiene límites de ninguna naturaleza, con el pretexto de¡ “ayudar” a la economía norteamericana a recuperarse.

El argumento de la FED, según los más calificados economistas, es un pretexto. La verdadera razón es intensificar la devaluación del dólar frente a otras divisas, para promover sus exportaciones, obligando a sus competidores a reducir las suyas por la abundante entrada en ellos de capitales especulativos.

La enorme mayoría de los analistas económicos están convencidos que esta gigantesca emisión sin respaldo, tendrá escasos resultados internos pues la crisis de Estados Unidos no es de liquidez –falta de dinero circulante ni de bajos intereses- sino de insolvencia de la población por el gran endeudamiento hipotecario y tarjetas de crédito, así como por una desocupación que asciende al 10% de su fuerza laboral activa.

La economía se encuentra en una “trampa de liquidez”, categoría exùesta por Keynes en 1936, donde los inversores, frente a la ausencia de demanda, prefieren poner su dinero en el banco de depósitos. Por ello, el gobierno y el Congreso, después de “salvar” a los bancos - las carteras de créditos incobrables- la tarea de la Casa Blanca, según Keynes y sus discípulos, es aumentar el gasto público, aunque ello signifique agrandar el déficit fiscal, para impulsar un gran plan de obras públicas que, por su efecto multiplicador, genere empleo en todo el sistema industrial y comercial y devuelva la confianza a los inversores privados. Sobre estas bases, Franklin Roosevelt puso en marcha su “nueva política económica” (New Deal”), en 1932 y por ello los economistas neokeynessianos en Estados Unidos la recuerdan a menudo, con escaso éxito, incluso dentro de las filas del Partido Demócrata. Obama - y su Partido-, habría perdido apoyo popular en las últimas elecciones Legislativas por haber sido incapaz de lanzar un plan, recurriendo al déficit, capaz de detener el continuo ascenso de la desocupación.

En consecuencia, el abundante dinero a 0,25% de interés que la Reserva Federal pone en manos de los bancos –a cambio de su cartera de bonos del Tesoro a 5 y 6 años- será volcado a la circulación mundial para disfrute de las grandes ganancias que le proporcionan, a los especuladores, los países con monedas sobrevaluadas, como en Brasil cuya tasa “Selic” es del 9%. Es el llamado sistema “Cash & Carry” (Carga dinero y llévalo) que utilizan los grandes bancos y sociedades financieras que especulan con divisas, aprovechando las puertas abiertas de los países a capitales de todo tipo que impuso el Consenso de Washington.

Estados Unidos le teme a China a la que considera su enemigo estratégico, destinado a eliminar –con su mercado de 1.400 millones de habitantes y una pujante industria, su sueño de poder hegemónico mundial cuya hora creyó que había llegado con el derrumbe de la Unión Soviética. También la decisión está dirigida a Brasil a quien Estados Unidos considera su adversario estratégico en Sudamérica, principal opositor al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el proyecto imperialista rechazado en la Cumbre de Mar del Plata, cuyo objetivo era mantener la dependencia histórica de Washington del continente sudamericano.

Sin embargo, las estructuras socio-económicas y las políticas económicas de China y Brasil, son diferentes. China, desde que lanzó su estrategia de “apertura”, en 1979, estableció un cambio fijo bajo con respecto al dólar y otras monedas, basándose en la diferencia del costo social de sus productos con sus similares del exterior. Esta política –junto con la prohibición el ingreso de capitales especulativos “golondrina”- le ha permitido acumular reservas monetarias que hoy superan los dos billones de dólares. Estados Unidos pretende que China sobrevalúe su moneda –el yuan-permitiendo así el ingreso de productos norteamericanos a su mercado que resultan muy caros a los chinos por la baja tasa cambiaria. Brasil, por el contrario, ha permitido el ingreso de esos capitales y unido a esto los importantes saldos comerciales favorables, han fortalecido su moneda, el real, cuya cotización está cercana a la paridad con el dólar. Pero un ingreso masivo de la nueva ola de capitales y dificultades en los mercados por la crisis europea, son un riesgo que no ha escapado a las autoridades brasileñas que han resuelto duplcar el impuesto a los capitales de esa naturaleza.

Otro de los efectos de la decisión de la Reserva Federal de acelerar la devaluación del dólar, es el aumento de los precios de los alimentos, el petróleo y los metales básicos, entre otros “commodities”. Esto significa que algunos países podrán amortiguar la sobrevaluación de sus monedas con el aumento del valor de sus exportaciones, pero esto tendrá un costo muy negativo: esos precios más elevados también gravitarán en el país exportador. Es, por ejemplo, lo que pasa en Uruguay con la carne y el petróleo. Esta inflación importada puede afectar el equilibrio de precios y salarios alterando los niveles previstos y agudizar los reclamos de los trabajadores en defensa de la capacidad adquisitiva de sus ingresos fijos.

Los días 11 y 12 próximos se reúne en Seúl, Corea del Sur, el G-20, integrado por los países capitalistas desarrollados, que formaban el G-7, al que se han incorporado hace dos años los llamados “países emergentes”, cuyo sector más poderoso lo constituyen China, India, Rusia y Brasil. El Presidente Obama se presenta en esta Cumbre con esta decisión de la Reserva Federal y con la autorización del Congreso de imponer aranceles compensatorios –por el margen que unilateralmente Estados Unidos considere- a los productos chinos. Es el viejo recurso imperialista del “chantaje” aunque esta maniobra puede convertirse en un “boomerang”, porque la paralización al comercio internacional, lamentablemente, sólo tiene una salida: la guerra. Y hay sectores del fascismo norteamericano, alentados por la reciente victoria electoral republicana están agitando esta alternativa.

No hay duda que Estados Unidos tiene un enorme poder militar, pero es asimismo cierto que nunca se ha atrevido a ir a una conflagración sin aliados poderosos y si observamos las contradicciones que ha generado la actual crisis económica –estoy pensando en Alemania y Japón- su pretensión de presentarse en la capital de Corea como “el líder mundial” al que todos deben seguir, puede resultar –por error de cálculo e ignorar en qué mundo se encuentra- un gran fiasco.

Ruiz Pereyra Faget

lunes, 1 de noviembre de 2010

LA UNIDAD SUDAMERICANA

El fallecimiento del ex presidente argentino y Secretario General de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), junto a las expresiones de dolor y de entusiasta apoyo a su política interior y a la de su esposa, Cristina Fernández, se sumaron los mismos sentimientos de los primeros mandatarios sudamericanos y, por lo menos nueve de ellos no fueron solamente protocolares.

Quizás la más expresiva manifestación, en este sentido, haya sido la del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez cuando dijo al desembarcar en Aeroparque: “Los países de Sudanérica del norte y del sur, alcanzaron su independencia hace 200 años y el anhelo común fue la unidad, la Patria Grande. Por el norte, marchó Simón Bolívar hacia el sur; por el sur lo hizo San Mart´hacia el norte y el abrazo de Guayaquil entre ambos Libertadores, selló el compromiso con ese anhelo”.

Chávez continuó: “Sin embargo, han pasado 180 años y Sudamérica ha permanecido dividida para beneficio del imperialismo. En 1998, cuando asumimos el gobierno de Venezuela, solo Fidel y Cuba sostenían la idea y nosotros la retomamos para impulsarla en Sudamérica. En el continente éramos solo nosotros. El primero de enero de 2003, asumió Lula la Presidencia de Brasil. Ya éramos dos. Y el 25 de mayo del mismo año le llegó el momento a Néstor Kirchner. No sabíamos lo que pensaba pero bastaron unas horas de conversación, después de la ceremonia, en la que estaban también presentes Fidel y Cristina, para comprobar que ahora éramos tres”.

Ceo que estas palabras de Chávez se ajustan a la verdad histórica pero debemos recordar que 1998 es el tercer intento si incluimos como segundo la década de los 60 hasta que el imperio contestó a ese anhelo con una cascada de golpes militares en la década siguiente. Los contenidos de ambas etapas no son los mismos por lo menos en su intensidad revolucionaria, pero subsiste el anhelo de independencia económica real del “diktat” imperialista y de una justicia social que ha sido bloqueada sistemáticamente por la alianza oligárquico-imperialista.

La unidad de los países sudamericanos es un proceso que tiene dos “velocidades” de acuerdo a las peculiaridades de las estructuras económicas y de las condiciones políticas de cada país, que son el ALBA y la UNASUR. La Alianza Bolivariana de las Américas es una iniciativa de Cuba y Venezuela “cuyo objetivo histórico fundamental es unir las capacidades y fortalezas de los países que la integran, en la perspectiva de producir las transformaciones estructurales y el sistema de relaciones necesarias para alcanzar el desarrollo integral requerido para la continuidad de nuestra existencia como naciones soberanas y justas”. De Sudamérica, la integran Venezuela, Bolivia y Ecuador (Además forman parte cuatro Estados caribeños incluyendo a Cuba).

La Ubión de Naciones Sudamericanas se plantea la integración continental en base a intereses económicos y comerciales comunes, dispuesta a defenderlos frente a otros bloques de países, incorporando al sistema los agrupamientos internos ya existentes como el Pacto Andino y el Mercosur y siguiendo un proceso de integración que procura repetir el de la Unión Europea. Asimismo, se propone defender a los gobiernos democráticos y pluralistas del continente así como el principio de autodeterminación vulnerados históricamente por el imperialismo y las oligarquías criollas cuando han visto sus privilegios amenazados.

Es en el aspecto político donde la UNASUR ha sido eficaz y donde el accionar de Néstor Kirchner fue brillante, quedando demostrada su capacidad negociadora en el diferendo entre Colombia y Venezuela y en el rápido accionar de la Organización para impedir el derrocamiento del Presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Las dos organizaciones –el ALBA y la UNASUR no se oponen sino que convergen, como, como lo señalé más arriba, a distintas velocidades. El ALBA es claramente antiimperialista y preconiza reformas internas antioligárquicas; la UNASUR no, pero al defender la autodeterminación está protegiendo el cumplimiento de la voluntad popular libremente expresada en las urnas. La profundización de esta tendencia dependerá del cumplimiento de los gobiernos con programas transformadores, con la voluntad ciudadana que los llevó a esa posición. En este camino se encuentran Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador. Otros, no tan definidos, como Uruguay y Paraguay, o por vacilaciones o por situaciones políticas complicadas, acompañan en aspectos puntuales, especialmente políticos pero no comprometen posición sobre reformas estructurales o modelos económicos.